En un lugar de Canarias...

14 / 01 / 2015 Antonio Puente
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En un instituto de Güímar llevan reunidos 430 volúmenes del Quijote en 83 lenguas y dialectos de 80 países. 

La colección El Quijote en el mundo, que se ha presentado en la Casa Natal de Cervantes, en Alcalá de Henares, se convertirá en museo en 2015, en pleno IV centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote. Un total de 430 volúmenes, procedentes de 80 países e impresos en 83 idiomas o dialectos distintos, conforman el legado del Museo El Quijote en el mundo, del municipio de Güímar, en el interior de Tenerife. Esta atractiva y ardua recopilación procede de una testaruda labor conjunta de 13 profesores del instituto de enseñanza secundaria Mencey Acaymo, de esa localidad tinerfeña. Como explica el coordinador del proyecto, el profesor José Felipe García Silva, se trata de un museo “hecho a pelo” y con sus propias “pelas”, a partir de una ocurrencia en sí misma quijotesca: hacer acopio del mayor número de ejemplares de ediciones del Quijote del planeta, en las más diversas lenguas, formatos y cronologías. El valioso legado se exhibe hoy en un espacio interior y cerrado del instituto, que se remodelará como museo específico con entrada propia. La nueva instalación será previsiblemente inaugurada este año.

El proyecto arrancó hace 20 años, en 1995 –explica García Silva–, cuando comenzaron a contactar con embajadas, consulados y entidades culturales del planeta. Al alcanzar las primeras 100 ediciones, en abril de 1996, organizaron una exposición que recibió los parabienes de diversas instituciones cervantinas, como la Casa Natal de Cervantes y la Asociación de Cervantistas en Madrid.

Pero el proyecto no habría pasado de una loable iniciativa de un instituto canario si, en 2003, no se hubiesen sumado hasta trece profesores de varias disciplinas que, coordinados por García Silva, le dieron otro empaque al asunto. Con insistencias epistolares, llamadas en espera y correos electrónicos, desde el recóndito valle de Güímar, le dieron un notorio impulso en 2005, con la conmemoración cuatricentenaria de la primera parte del libro. Hoy, el vasto legado bibliófilo tiene 430 ediciones en 83 lenguas. “El esfuerzo ha sido y está siendo ímprobo, porque a veces se nos comunica institucionalmente que no existe una edición en determinada lengua o dialecto y, lejos de desanimarnos, la hemos buscado por nuestros propios medios y la hemos encontrado, como nos ha ocurrido, por ejemplo, con la versión amhárica de la obra de Cervantes, en Etiopía. También nos sentimos orgullosos de haber motivado alguna traducción ad hoc, impulsada por nuestro museo, como la del Quijote en aymara. Y estamos buscando una edición del Quijote en lengua malaya, que sabemos que existe. En ocasiones, tenemos noticia fidedigna de que hay determinadas ediciones, pero es arduo encontrarlas porque acaso están agotadas sin reedición, y entonces tenemos que sondear entre particulares”, explica. El museo, en la actualidad, se halla intramuros del instituto Mencey Acaymo, y el objetivo –apunta su promotor– es convertirlo en un museo con entidad propia. Recientemente, han publicado el catálogo El arte en la ínsula de Don Quijote, que fue objeto de una exposición en Güímar el pasado mes de junio, comisariada por el pintor de esa localidad Andrés Delgado, y que también se acaba de presentar en las actividades de Madrid y también de Cuenca. Consta de un total de 70 obras –entre pintura, escultura, fotografía y vídeo– de otros tantos artistas plásticos, y textos de 40 escritores, en su mayoría canarios. “Cuando nos planteamos esta exposición, el proyecto iba a ser mucho más modesto y restringido; pero, finalmente, se fueron sumando más y más artistas y escritores. La propuesta ha terminado por tener el mismo carácter libertario, de aluvión e itinerante que preside la propia novela de Cervantes”, explica Delgado. En la producción de este volumen, de cerca de 300 páginas, han participado, entre otras entidades, Promotora Punta Larga, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Güímar.

“Muchos dirán que qué pinta un museo sobre El Quijote en Canarias; la respuesta es que, al cabo, nuestro entorno está conformado por ínsulas Baratarias, y nuestros molinos son las ingentes cantidades de espuma que rompen en nuestras costas”, expresa el coordinador del museo. “Tenemos, sobre todo, el mito quijotesco de la isla de San Borondón, esa que aparece y desaparece en lontananza, que sería un espacio propicio para representar al Caballero de la Triste Figura. Es curioso que muchos de los artistas que participan en nuestro catálogo se han decantado por escenificar ese icono. Y, por cierto, todos los esfuerzos, tanto para la recopilación como para el libro, han sido completamente desinteresados –agrega García Silva–. Y les estamos muy agradecidos a los muchísimos participantes; pues como se lee en el texto de Cervantes, ‘de gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud”.

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