Autores sin papeles

23 / 10 / 2009 0:00 Juan Soto Ivars
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Internet se ha convertido en un submundo de autoedición al margen del mercado del libro, un universo de egos hipertrofiados donde empiezan a brillar nativos con el don de la palabra.

La literatura y el papel llevan más de medio milenio de vida en común pero, según vaticinan algunos expertos, se cierne sobre las letras una oleada de plástico, fibra de vidrio y luz artificial. Sin competencia desde que Gutenberg imprimiera su Biblia, el libro tradicional deja de ser el único soporte para las letras. Los aldabonazos de los inéditos a la puerta de las editoriales se confunden con un zumbido: el tecleo del blogger. Según Technorati, herramienta que lleva la cuenta más completa de blogs, desde 2003 se han creado 133 millones en todo el mundo. El siglo XXI se abre para algunos con redobles de nueva era literaria; para otros, con trompetas que prácticamente anuncian el final de la cultura, la disolución del edificio en la posmodernidad.

Los blogs

¿Banalización de la cultura o espejo de un universo de micropartículas? El blog literario, construido a base de posts, pequeños capítulos cerrados en sí mismos, es para muchos síntoma y efecto de nuestra época: diseñados para la lectura rápida y para saltar a otra cosa, se adaptan al estándar del lector a base de exigir un tiempo de concentración cada vez más bajo. Son bitácoras personales donde la pauta la marca el autor.

Preguntan los críticos: ¿no es más bien una ruidosa subcultura? Según Bob Pop, un blogger literario muy reconocido entre los pioneros en España, los nuevos autores se enfrentan a la hipermodernidad: todo lo que aprendemos está procesado, nuestra realidad está ya montada, escrita y criticada: “Da la sensación de que nada de lo que pensamos es nuevo. Los escritores de hoy no tienen experiencias de 500 páginas”. Muchos autores consagrados han abierto blogs. Ahí está José Saramago, quien escribió en él que “el blog va iluminándole el camino al autor.

Ésa es su virtud”, y al éxito de visitas se unió el de ventas de su publicación en papel: es El cuaderno, que acaba de publicar Alfaguara. Lo mismo le pasó a Santiago Roncagliolo con Jet Lag. Juan José Millás escribe textos estrictamente literarios en su página, que es todo un éxito; textos que no destina a los medios “de papel”. Hay muchos más, y de mucho fuste, pero es el advenedizo quien debe aprender a lidiar en este nuevo escenario. Muchos ni siquiera se consideran escritores. David Capón es un nombre que no encontraremos en ninguna librería. Corresponde al autor del blog Supercrisis, seleccionado por Alberto Olmos en su libro Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder (Caballo de Troya) para formar parte de una obra colectiva hecha con retales de Internet. Capón no se considera escritor: “Internet nos da a los mediocres la posibilidad de escribir sin oficio ni talento, de con- fundirnos con los escritores de verdad”. Sin embargo, en su blog leemos cosas que prueban que ahí hay cualquier cosa menos falta de talento. El mismo Alberto Olmos , finalista del premio Herralde el año que ganó Bolaño, es blogger. Su tercera novela, Trenes hacia Tokio (Lengua de Trapo), es la colección de posts que escribió durante su estancia en Japón. Explica que “funciona como una novela coral construida enteramente con material de Internet, muchos blogs pero también búsquedas en Google, spam...”

El criterio de selección para el libro no fue sólo la calidad literaria: “Lo interesante de la blogosfera es que tienes miles de voces de gente que malvive en la ciudad, camareros, parados, adolescentes necesitadas de atención. La blogosfera es un mundo de egotismo al cubo, donde muchos bloggers ni siquiera se dan cuenta de que son buenos”, dice. Entre tanto, muchos intelectuales recelan de leer blogs por la masificación mediocre que prolifera sin filtros. “Pero esa masificación no es exclusiva”, aclara Bob Pop: “¿Acaso no están las librerías llenas de libros malos?”. En la actualidad existen bloggers muy respetados dedicados a la crítica que se convierten en un filtro personal. Como un amigo inteligente que te aconseja qué debes leer, tienen el prestigio del boca a boca. Y aconsejan tanto libros en papel como bitácoras perdidas en la inmensidad del ruido.

Del discurso a la conversación

Sócrates sostuvo ante Fedro que la palabra escrita zanja la discusión filosófica, y así tachaba al libro de cosa muerta. Ahora el escenario cambia y los blogs han sido la manifestación más fuerte de cambios radicales. Este medio trastoca el paradigma del emisor/receptor.

Después de leer el texto, el lector toma la palabra: responde al autor públicamente, comparte el contenido con otros lectores, recocina el texto en forma de crítica o defensa en su propio blog. Con frecuencia, estos comentarios no son un aporte sino un ataque al que escribe. Javier Marías se quejaba en un artículo de este fenómeno con las siguientes palabras: “Asomarse a esa inmensa taberna que son los blogs y foros de Internet, en España, le hace tener a uno la sensación de vivir en una región ocultamente furibunda, en la que más vale no entrar, si es posible”. Escribir expuesto a cientos de desaprensivos es el pago que los autores deben dejar en taquilla: un mal menor, dadas las dimensiones del fenómeno. Bob Pop dice: “Muchas veces tus mejores lectores no hacen comentarios, no sabes si están ahí, y por el contrario recibes toneladas de insultos inexplicables que te pueden hundir. Hay que aprender a valorar a quienes comentan, no impresionarse con la furia.

De hecho puede pasar que entre los comentaristas aparezca alguien brillante y la respuesta llegue a ser más interesante que el post, en forma de obra derivada”. De todas formas los comentarios son la sal de los bloggers, y el aliciente de muchos para continuar. David Capón lo expresa con elocuencia: “Yo no podría escribir algo y dejarlo en un cajón. Escribí Supercrisis para ser leído y, por lo tanto, comentado. Los blogs no dejan de ser una red social como Facebook, donde la gente hace amigos imaginarios. Yo escribo en un blog porque lo que deseo son fans, aunque sean imaginarios”. El blog literario o crítico también se convierte en una almena para disparar contundencia en todas direcciones, frecuentemente tras la protección del seudónimo. Juan es el autor del blog Lector malherido, donde la crítica literaria despiadada se mezcla con el estilo.

Lector compulsivo y oculto en el anonimato, Juan se despacha desde hace años en la blogosfera y tiene una muy numerosa corte de seguidores y detractores. “La blogosfera es el carnaval, decidimos drogarnos y cometer crímenes hoy que se puede, lo que no nos convierte en drogadictos o criminales”, explica Juan. “La gracia de Internet está precisamente en el seudónimo. Lo que hago en Malherido es lo mismo que hacen los escritores políticamente correctos en sus reuniones sociales: insultar a todo el mundo, decir lo que piensan, soltar veneno”.

E-Book: las fronteras del papel

La agente literaria Carmen Balcells participa en e-Leer, una editorial de libro digital. Esto parece un síntoma de que el cambio de formato no es usurpación ni ruptura, sino, en cambio, un paso más en la tradición. Silvia Pérez Trejo (de la editorial Imagine), reflexiona que “este paso, en una profesional como Balcells, es la enseñanza para no ser conservadores, entender la dimensión del fenómeno y pensar en la forma de aprovecharlo”. Los editores observan y esperan. Pablo Mazo, editor en Salto de Página, dice: “Estudiamos la adaptación del catálogo al nuevo soporte, como suponemos hace todo el sector; pero todavía no tenemos clara la modalidad idónea.

Parece como si la industria estuviera conteniendo la respiración hasta que se aclaren algunas cuestiones, como las relacionadas con la seguridad o la compatibilidad de formatos. La historia de los medios viene a mostrar que los nuevos soportes terminan coexistiendo con los precedentes”. Pero con producción y distribución a precio irrisorio, ¿no se verá mermado el poder de los editores como gatekeepers de la cultura?. “La línea editorial ya no la marcarán solamente los editores. La marcará la gente de la que nos fiamos, editores o no”. Bob Pop se muestra tajante: “Los blogs de crítica literaria son verdaderamente independientes. No tienen financiación, no necesitan poner buena cara como muchas revistas culturales tradicionales. Esa sinceridad es lo que pide la gente. Y con el libro digital podrán editar y distribuir a sus bloggers favoritos por medio de las redes sociales”.

La Feria del Libro de Frankfurt vaticinó que el libro digital se impondrá al papel en términos de negocio en 2018. ¿Estarán unidos autores y editores o será el momento del divorcio? Ni siquiera los blogs son ya el único camino: redes sociales como Facebook o Twitter, basadas en la conversación y en las relaciones sociales, empiezan a albergar pequeños experimentos expresivos. De manera que la literatura coexiste ya en el papel y en el plástico. Los lectores tenemos la opción de ir a buscarla.

Grupo Zeta Nexica