Veteranos deportados a México luchan por regresar a Estados Unidos
Veteranos de las Fuerzas Armadas estadounidenses que nacieron en México y fueron deportados temen que el triunfo de Donald Trump traiga un endurecimiento en las políticas migratorias que dificulte su regreso.
Durante años, los veteranos, deportados por cometer algún delito, han luchado por volver a Estados Unidos y recibir atención médica o cobrar sus pensiones.
Héctor Barajas tenía 17 años cuando se alistó en el Ejército. Nació en México y cruzó la frontera de manera irregular siendo aún un niño. Pudo ingresar a las Fuerzas Armadas cuando ya contaba con la residencia legal en Estados Unidos.
"Cuando me enlisté me prometieron que si servía a los Estados Unidos podían concederme la ciudadanía, pero eso no fue así", lamenta el veterano, hoy de 39 años, que afirma haber servido durante cinco años en la división de paracaidistas del Ejército, hasta que se dio de baja voluntariamente.
Fue después que aprendió que la ciudadanía prometida no llegaba de manera automática. Al tiempo de dejar las Fuerzas Armadas se metió en problemas legales.
"Yo iba en un auto en el que 'alguien' disparó una pistola y me culparon por eso", dijo a la agencia dpa. El incidente le supuso tres años en prisión y perder la posibilidad de aspirar a la naturalización, añadió.
De acuerdo con la sección 316.2 de los requisitos para la naturalización del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, para que un extranjero sea candidato a la naturalización debe demostrar "buen carácter moral", entre otros requerimientos.
Según un estudio desarrollado por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) titulado "Dado de baja y después desechado", es común que los veteranos de las Fuerzas Armadas experimenten problemas con la ley.
La gran mayoría de los deportados fueron expulsados por haber cometido delitos agravados o haber reincidido en delitos menores.
Una vez cumplida su condena, Barajas cuenta que fue deportado a México en 2009. Después de varios intentos de regresar a los Estados Unidos decidió establecerse en Tijuana, una ciudad de la frontera norte de México, colindante con California.
Ahí conoció a otros veteranos deportados como él, y fundaron un albergue. La agrupación la conforman más de 60 integrantes y, además de servir como refugio temporal, brinda asesoría legal y apoyo emocional a los soldados repatriados.
Desde su deportación, dice Barajas, ha conocido a más de 300 veteranos enviados de regreso a México y tiene la certeza de que existen muchos más en la misma situación que aún no conoce, pues no hay un padrón oficial que sirva como referente.
También ha tenido contacto vía Internet con veteranos deportados a otros países como Trinidad y Tobago, Jamaica y Canadá.
La mayoría de los que ha conocido padece algún tipo de lesión física derivada de su servicio militar o por la edad, ya que muchos sirvieron en guerras como la Tormenta del Desierto en Irak e incluso la Guerra de Vietnam.
Barajas explica que todos ellos requieren atención médica, e incluso tienen derecho a los servicios de salud, pero no pueden acudir a los hospitales para veteranos por su deportación. Los de mayor edad tienen derecho a una pensión, pero para cobrarla tendrían que estar residiendo legalmente en Estados Unidos.
Este es el caso de Mario Rodríguez, un veterano de 71 años, que sirvió durante tres en la Guerra de Vietnam y conserva los documentos que acreditan su paso por el Ejército.
Desde que regresó de la guerra tuvo problemas con la bebida y con las drogas. Aunque asegura haber mantenido una vida relativamente normal durante varias décadas, con los años acumuló suficientes detenciones por conducir bajo la influencia de alcohol y estupefacientes para que se girara una orden de deportación en su contra en 2005.
"Yo sé que estuvo mal lo que hice, y no pretendo excusarme, pero yo no regresé bien de la guerra", dice a dpa. Ahora vive en la Casa del Veterano Deportado porque no tiene otro lugar donde ir ni un trabajo para mantenerse económicamente.
La única manera en que Mario podría cruzar la frontera legalmente es al morir. El estudio de ACLU describe como una "ironía trágica" que los veteranos deportados sólo puedan regresar a Estados Unidos para recibir un funeral con honores en un panteón de las Fuerzas Armadas.
"¿De qué me sirve regresar cuando esté muerto?", cuestiona Rodríguez. "Yo necesito mi pensión ahorita". Hasta el momento sólo uno de los veteranos mexicanos ha logrado regresar y otro más recibir su pensión.
El triunfo de Trump en las elecciones ha acentuado su preocupación. "No sabemos qué va a pasar ahora", dice Barajas. "Lo único que nos queda es seguir luchando como soldados que somos".

