Francia debate sobre la controvertida prohibición del burkini

22 / 08 / 2016 dpa
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Francia se encuentra inmersa en un profundo debate, originado por el decreto número 16/2754 del municipio de Cannes que prohíbe los trajes de baño para musulmanas que cubren el cuerpo entero en las playas de la localidad de la Costa Azul.

En el decreto, que rige desde finales de julio hasta el 31 de agosto, no se hace referencia explícita al bautizado como "burkini", pero las declaraciones del alcalde del municipio, el conservador David Lisnard, no dejan lugar a dudas: 
"Se trata de una medida, entre muchas otras, que pretende proteger a la población en relación con el estado de excepción y con los actos terroristas", dijo recientemente al diario local "Nice-Matin". El burkini es el "uniforme del extremismo islamista", añadió el alcalde.
La medida ya ha tenido consecuencias: dos mujeres de 29 y 32 años fueron citadas el fin de semana y una tunecina de 47 años fue multada el lunes con 38 euros (43 dólares), según el "Nice-Matin".
Los signos religiosos musulmanes son vistos con desconfianza desde que el atentado terrorista del 14 de julio en la vecina Niza tensara los ánimos en la ribera francesa. Entonces, 85 personas murieron cuando un tunecino atropelló con su camión a una multitud en el paseo marítimo de la ciudad, cuando se celebraba el día de la fiesta nacional francesa. 
Sin embargo, llovía sobre mojado, después de que en noviembre de 2015 varias atentados en París mataran a 130 personas, tras otra serie de ataques menores a comienzos de año, el más grave de ellos contra la redacción de la revista "Charlie Hebdo" en París.
Y todo ello antes de que el próximo mayo se celebren elecciones presidenciales, lo que ha puesto a los partidos en un curso de confrontación en el que cada uno intenta demostrar que es mejor que el otro a la hora de garantizar la seguridad pública y combatir el terrorismo.
La decisión de Lisnard está además respaldada por la Justicia, después de que un tribunal de Niza rechazara un veto interpuesto por CCIF, el colectivo contra la islamofobia en Francia.
Y mientras tanto, la medida adoptada en Cannes se ha extendido ya a otras ciudades: tras Villeneuve-Loubet, cerca de Niza, también el pequeño municipio de Sisco, en el norte de Córcega, ha prohibido el burkini, que cubre todo el cuerpo y el cabello, excepto la cara, las manos y los pies.
Al parecer, el alcalde Ange-Pierre Vivoni actuó después de que el fin de semana en una bahía de su municipio se produjera un altercado que dejó cinco heridos a raíz de que una o varias mujeres llevaran burkini, según varios medios.
Cuando los presentes intentaron hacer fotos en la playa, volaron las piedras. Un hombre atacó a un joven con un machete, según publicó "Libération" remitiéndose a testimonios de los presentes.
Y al final incluso ardieron coches. El incidente provocó tensiones en la isla que recordaron a los enfrentamientos racistas de finales de 2015. Entonces, violentos asaltaron en la capital Ajaccio una zona de rezo musulmana.
Las autoridades de Pennes-Mirabeau, otro pueblo cercano a Marsella, también cancelaron recientemente un "día del burkini", convocado por una asociación de mujeres que había reservado una piscina pública entera en septiembre. El alcalde alegó la necesidad de "calmar la situación" tras las numerosas protestas recibidas de tinte islamófobo.
El debate sobre el traje de baño que cubre totalmente el cuerpo y la cabeza no es nuevo. Pero el principio de laicismo en Francia, es decir, la separación de Estado-Iglesia, es desde hace tiempo motivo de continuos enfrentamientos.
Desde 2004, las escuelas francesas siguen una línea de tolerancia cero contra "los símbolos religiosos llamativos".
Entre otras cosas, ello supone que quien lleve velo debe quedarse fuera. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo dio su visto bueno en varias ocasiones a esas normas en las escuelas y también a la prohibición del burka en Francia, en vigor desde hace cinco años.
El mismo primer ministro francés, Manuel Valls, se mostró en contra de prohibir por ley la prenda a nivel nacional, pero mostró su comprensión por las decisiones de Cannes y otros municipios, dijo en una entrevista concedida al periódico regional "La Provence".
El burkini no es una nueva moda, añadió. "Es la traducción de un proyecto político, de una anti-sociedad, que se basa sobre todo en la sumisión de la mujer".

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