¿El fin del TTIP?
Más crecimiento, más bienestar, más empleo... El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, conocido como el TTIP, está llamado a impulsar la economía. Pero las negociaciones entre ambos bloques parecen estancadas. En una reciente entrevista con la televisión ZDF, el ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, las dio por "fracasadas de facto". Y después, las dudas llegaron también desde París. A continuación, algunas claves sobre el acuerdo:
¿Qué es el TTIP?
La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) prevé la eliminación de aranceles y barreras al comercio. Para ello, la UE y Estados Unidos deberán ponerse de acuerdo en estándares comunes para productos y en los procesos para solucionar las disputas entre empresas y Estados. El objetivo es impulsar la economía.
Concretamente, ¿cuáles son sus ventajas?
Según un informe de la Comisión Europea, el TTIP lograría para la UE un crecimiento económico adicional del 0,5 por ciento en los próximos cinco años, y para las familias de cuatro miembros supondría un monto de 445 euros extra al año.
¿Está realmente el TTIP al borde del fracaso?
Aunque las negociaciones sean difíciles, no han terminado. Incluso la canciller alemana, Angela Merkel, ve opciones de éxito, en palabras del portavoz del Gobierno. Su posición choca contra la de su ministro Gabriel y sus socios de coalición socialdemócratas. "Si las condiciones lo permiten, la Comisión está dispuesta a culminar con las negociaciones del acuerdo antes de fin de año", dijo el lunes el portavoz Margaritis Schinas en Bruselas. Por su parte, el negociador jefe estadounidense, Daniel Mullaney, dijo ya a mediados de julio que con voluntad política se puede lograr un acuerdo antes de acabar 2016.
¿Hasta dónde llega realmente la voluntad política de Estados Unidos?
Eso depende en gran medida del calendario. El presidente Barack Obama quiere hacer realidad el TTIP, aunque le importa más el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que también está estancado. Para el futuro inquilino de la Casa Blanca, las negociaciones serán aún más complicadas. Donald Trump se ha mostrado muy crítico contra los acuerdos comerciales internacionales, calificándolos incluso de "desastre", mientras que Hillary Clinton tuvo que ceder a la presión interna del ala más a la izquierda de su partido y manifestarse en contra de al menos el TPP. No obstante, está por ver qué queda de las afirmaciones de ambos tras las elecciones del 8 de noviembre.
¿Cómo habría que valorar las reticencias de Francia?
El martes, el secretario de Estado para el comercio exterior, Matthias Fekl, dijo a la radio RMC que su país ya no respaldaba políticamente el TTIP y quería detener las negociaciones. Por tanto, se prevén conversaciones complicadas, pues Bruselas sí quiere seguir negociando y argumenta el mandato unívoco que recibió de los Estados miembro para ello. Hasta ahora, en las cumbres siempre hubo consenso en no abandonar el TTIP.
¿En qué situación se encuentran las conversaciones?
El 15 de julio terminó la decimocuarta ronda de negociaciones en Bruselas. Según la Comisión Europea, hay propuestas para casi todos los 27 capítulos de que constará el TTIP. Según Gabriel, Estados Unidos y la UE no han logrado hasta ahora "acordar un texto común". "No se mueve nada".
¿Cuáles son los puntos más espinosos?
Hay problemas con los tribunales de arbitraje para las disputas entre empresas e inversores. En teoría, estos podrían conceder indemnizaciones a las compañías si se demuestra que han sido víctimas de decisiones políticas injustificadas. Los detractores del TTIP temen con ello que los consorcios puedan demandar a los Estados. La UE ha propuesto una reforma del sistema, pero Estados Unidos la rechaza. Tampoco está claro cómo se trasladará el "principio de precaución" de la UE al TTIP. Este principio supone la adopción de medidas protectoras ante las sospechas fundadas de que ciertos productos o tecnologías crean un riesgo grave para la salud pública o el medio ambiente, pero sin que se cuente todavía con evidencias científicas. En Estados Unidos, en cambio, las pruebas son necesarias para la retirada del mercado.
¿Supone esto hundir los estándares europeos de consumo y medio ambiente?
Para Greenpeace, está claro: "Las negociaciones no avanzan porque las posiciones de Estados Unidos y la UE son irreconciliables", dijo el lunes la organización ecologista. "Un compromiso forzado" llevaría tanto en Europa como en Estados Unidos "a reducir los estándares en la protección del medio ambiente y los consumidores", añadió. Los sindicatos también se muestran reticentes y la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, ha subrayado que no se minará ninguna norma. Así, la UE ha descartado anular la prohibición vigente de carne de pollo hormonada y clorada, un símbolo de la crítica al TTIP.
¿Cómo siguen las negociaciones?
Tras la pausa estival, éstas entran en la fase álgida. Pero en Estados Unidos el momento no es el mejor: el mandato de Obama termina en noviembre, y los acuerdos de libre comercio lo tienen difícil en la campaña eletoral. Por tanto, no se espera respaldo para el TTIP desde ese lado del Atlántico.



