Vivir a cuerpo de megarrico
Casi todos fantaseamos alguna vez con tener un nivel de vida de lujo. Pero, ¿cómo es el día a día de los millonarios que no saben ni cuántos ceros hay en su cuenta corriente?
Cuentan con fundaciones a su nombre y cambian de yate como el que cambia de camisa. Cuando pensamos en ricos inmediatamente vienen a la mente apellidos con tanto pedigrí como los Rockefeller o los Rothschild, dos dinastías que asociamos inconscientemente con el dinero. Pero estas dos poderosas familias no son las únicas. El mapamundi de los millonarios no para de reinventarse con la incorporación de nuevos nombres que incluso les superan si no en poder, sí en fortuna. Bill Gates, Amancio Ortega y Warren Buffett lideran el ranking de los 2.170 multimillonarios que hay en el mundo, club al que se accede poseyendo un capital superior a los 1.000 millones de dólares (890 millones de euros). Y aunque de trayectorias familiares y personales muy diferentes, todos ellos comparten una lista de privilegios imposibles de conseguir para el resto de los mortales. La consultora de gestión de patrimonios Wealth-X y el banco suizo USB han elaborado un censo sobre las personas más ricas del mundo en el que también se desvela cómo gastan su inmenso patrimonio.
Dinero invisible
Sobra decir que tienen acceso a todo tipo de lujos, y que les sobra con qué pagarlos, pero la mayoría de su dinero es invisible. El 95% de sus fortunas las colocan en todo tipo de paraísos fiscales y de redes especulativas. En yates, aviones o grandes mansiones emplean el resto. Y por supuesto, con una casa no basta. Pero no todos los ricos se comportan igual a la hora de fijar su residencia principal. Los que más tienen prefieren quedarse en su país de origen, en la ciudad donde hicieron fortuna e incluso uno de cada cuatro decide establecerse donde encontró su primer trabajo. Los millonarios por debajo de los 1.000 millones de dólares eligen para vivir Manhattan, Hong Kong, Moscú, Londres o Bombay, por este orden.
Agenda social
Se relacionan con personas de su mismo estatus y nivel económico. Su calendario del lujo anual incluye los eventos más exclusivos del mundo, como el Salón del Automóvil de Ginebra, La New York Fashion Week, la Show Boats Design Awards o la exclusiva gala del primer lunes de mayo del Metropolitan de Nueva York, organizada por la todopoderosa Anne Wintour.
¿Quiénes son?
La radiografía del megamillonario medio es hombre, de 67 años de edad y casado. Solo el 13% de las 2.170 personas más ricas del planeta son mujeres. Y mientras que el 60% se ha hecho a sí mismo, el 40% restante es millonario por herencia.
Caprichos
Aconsejados por los mejores asesores invierten en valiosas piezas de arte apostando por artistas con futuro. También en yates y aviones, como el Boeing 737 del sultán de Johor, pintado en oro y azul y con los escudos del pequeño Estado malayo. Valoran sobre todo lo que no tiene nadie.
Formación
El 68% cuenta con al menos un título superior, sobre todo de universidades top norteamericanas, la preferida es Harvard, y fuera de EEUU, Cambridge en el Reino Unido. La escuela más cara del mundo y la más solicitada es Le Rosey, en Suiza, donde estudió el rey Juan Carlos.
Shopping vips
Con mucho dinero pero sin tiempo libre, cuentan con asistentes que les organizan la vida, desde comprarles casas a obras de arte o planificarles las vacaciones familiares. Es difícil sorprenderles yendo de tiendas. Las exclusivas casas de moda les ponen un chófer para que acudan a sus ventas privadas o incluso, con un trato superpersonalizado, acuden a sus casas.
Donaciones
Contra lo que se podría pensar algunos también se sienten comprometidos con los problemas del mundo. Bill Gates y Warren Buffett (ambos en la foto) han impulsado una iniciativa para que los megamillonarios donen al menos la mitad de sus fortunas a una buena causa.
Excentricidades
Maestros del derroche, a los millonarios rusos les van los productos escandalosamente caros: una cucharadita de caviar por 1.000 euros, una trufa blanca por 90.000 euros o una copita de Château-Margaux de 1985 a 2.300 euros la botella, son caprichos que forman parte de su día a día.
¿Dónde viven?
En Chelsea, uno de los barrios más elitistas de Londres, cuatro de cada diez vecinos no son británicos, sino que pertenecen a grandes fortunas extranjeras para las que pagar entre cinco y ocho millones de libras (entre 6 y 10 millones de euros) por una mansión es pecata minuta. Saudíes y cataríes también se ven seducidos por París, donde adquieren inmuebles de hasta 50 millones de euros.



