Turismo de catástrofes

14 / 03 / 2012 13:59 Celia Lorente
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

A pesar de que los desastres naturales tienen un efecto devastador, a la larga incrementan el turismo en las zonas afectadas.

Terremotos, huracanes, tsunamis, volcanes en erupción... las catástrofes naturales no saben de vacaciones ni respetan los paraísos turísticos por muy idílicos que estos sean. Cuando ocurre un desastre de este tipo, la ciudad o el país afectados pierden miles de visitantes al día, lo que conlleva una pérdida considerable de los ingresos económicos que se generan por turismo. Además, los visitantes que pasan por esa experiencia transmiten malas referencias a sus conocidos y allegados y les disuaden de viajar a ese lugar.

Aunque, paradójicamente, una vez superado el impacto inicial, las inundaciones, seísmos o ciclones pueden acabar teniendo un efecto reactivador sobre el turismo. El 11 de marzo se cumple un año del terremoto que sacudió Japón. Las búsquedas de vuelos a este destino cayeron en picado después del seísmo, el tsunami que mató a 18.000 personas y el posterior accidente nuclear en la central de Fukushima. En ese mes de 2011 tan solo 352.800 extranjeros visitaron el país, que suponían un 50,3% menos de los que lo hicieron el mismo mes de 2010, la mayor caída jamás registrada, según cifras de la Oficina Nacional de Turismo japonesa. Sin embargo, a finales de año la búsqueda de viajes a este país se reactivó, y ahora se encuentra a un nivel superior al de antes del desastre.

A pesar de los efectos devastadores que sobre personas y bienes tienen los desastres naturales, posteriormente el interés por conocer la zona afectada o el deseo de ayudar a su recuperación incrementan el número de turistas interesados en visitar estos lugares. Según Skyscanner, el portal de búsquedas de viajes por Internet más potente de Europa, las cifras avalan esta teoría. Tailandia sufrió un devastador tsunami en diciembre de 2004 en el que murieron más de 5.000 personas, la mitad de ellas, turistas. Este año, los visitantes aumentaron un 22%, después de haber tenido un crecimiento del 12,63% durante 2010. Actualmente el número de visitantes en Tailandia es de unos 20 millones aproximadamente, dos veces más de los que tenía antes del tsunami, y las búsquedas de vuelos con ese destino, según Skyscanner, no se han visto afectadas de forma importante.

Otro caso curioso es Islandia, donde la aerolínea Icelandair envió un comunicado de prensa durante los días de la erupción del volcán Grimsvotn, en mayo de 2011, instando a los visitantes a llegar rápidamente para ver las cenizas antes de que la operación de limpieza las hiciera desaparecer, y el Eyjafjalla, que cerró los cielos de Europa en 2010, es hoy uno de los destinos más populares de la isla y ha sido inaugurado un museo en el primer aniversario de su erupción, en la que nadie murió.

En Nueva Zelanda un terremoto en febrero de 2011 golpeó duramente la ciudad de Christchurch y causó 181 muertos. Las autoridades estiman que, tras el seísmo, se perdieron al menos 308,8 millones de euros en el gasto que hubieran generado los visitantes internacionales y 900 puestos de trabajo, debido a la pérdida de alojamientos y del centro de convenciones. Sin embargo, las búsquedas a nivel mundial a Nueva Zelanda recuperaron los niveles anteriores al terremoto en junio y continuaron subiendo hasta final de año.

El dicho de que “toda publicidad es buena publicidad” se cumple aquí a rajatabla. “La aparición de imágenes de un determinado destino, aunque sea por motivos trágicos, ayuda a situarlo en el mapa y despierta el interés, ya que se confía en que una vez pasado el desastre no hay probabilidad de que otro vuelva a suceder y ello anima a visitarlo”, afirma Eliana Gómez, representante de Skyscanner para el mercado español. Además, muchos turistas consideran su viaje como un gesto de solidaridad hacia un lugar que necesita más que nunca recuperarse. “A estos se les suman los que se mueven por la curiosidad de ver el desastre o dónde sucedió”, concluye Gómez.

Erupciones en El Hierro.

La isla de El Hierro, en España, que cuenta con 1.290 plazas turísticas de alojamiento entre hoteles, apartamentos, casas rurales y viviendas vacacionales, ha sido noticia en todos los medios de comunicación desde que en el pasado mes de julio comenzaran los seísmos y las erupciones volcánicas bajo el mar. Pero la consejera de Turismo de la isla, Verónica Montero, ha visto una oportunidad turística en ello. “Ha habido algunas zonas más afectadas a nivel de ocupación y otras que se han visto beneficiadas”, dice, y compara la situación nada menos que con la de Hawai, “que es un gran destino turístico donde no se salvan de tener seísmos”.

También la visita a la isla de los Príncipes de Asturias, hace ahora un mes, ha servido “para quitar de la conciencia colectiva que hay peligro en El Hierro”, según palabras del presidente herreño, Alpidio Armas, que ha descartado que la erupción volcánica represente un riesgo para la población, en tanto en cuanto el cráter se encuentra a unos 130 metros de profundidad. Aunque reconoce que el daño económico que ha supuesto la crisis sismovolcánica ha sido “tremendo”. De ahí que la estrategia del Cabildo pase en estos momentos por insistir en que no existe peligro y en decir a la gente que puede ir a El Hierro a disfrutar de “un espectáculo único que pasa cada cientos de años”.

Gestión de catástrofes.

Un factor importante en las crisis provocadas por desastres naturales es la gestión de la información durante el tiempo que duran. Las crisis turísticas pueden extenderse muchas semanas o meses debido al temor de las personas a que algo vuelva a suceder. Las noticias demasiado sensacionalistas pueden disuadir de visitar la zona afectada o incluso todo el país. Por eso los informadores locales deben tener bastante cuidado para no crear una imagen mucho mas trágica y que pueda perjudicar enormemente la imagen del destino turístico en el largo plazo. Aunque en el caso de las catástrofes naturales el efecto es mucho menor comparado con las consecuencias de un ataque terrorista, con el cual el temor de la población puede durar años. También la inestabilidad política de una zona puede retrasar sine die la recuperación del turismo, como es el caso en estos momentos de países como Egipto.

Un buen ejemplo de gestión en este tipo de crisis lo dio Perú cuando las lluvias torrenciales a comienzos del año 2010 afectaron a Cuzco e imposibilitaron el acceso a Machu Picchu. Las autoridades de la zona sacaron adelante una campaña, titulada Cuzco pone, que animó a que todos los hoteles, líneas aéreas locales y agencias de viajes bajaran sus precios al público en un 50%. La campaña estaba dirigida en un principio a los viajeros nacionales, luego se extendió a los turistas latinoamericanos y, por último, a todos los extranjeros. De esta manera incentivaron la visita de nuevos atractivos del país, lo cual se logró a pesar de no contar en ese momento con el mayor reclamo turístico de Perú, el Machu Picchu.

Grupo Zeta Nexica