Sexo, prensa y misiles

12 / 01 / 2012 16:59 Carol Pérez San Gregorio (París)
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La historia de amor del millonario Arnaud Lagardère, accionista de referencia del grupo EADS, con una joven modelo belga desata el escándalo en Francia.

Un estremecimiento sacude a la clase política y económica francesa. La culpable es una voluptuosa joven belga de 21 años con nombre de paraíso tropical, Jade Foret, que ha hecho perder la cabeza a uno de los hombres más poderosos del país. Propietario de un emporio mediático que incluye cabeceras como Elle, Paris Match o la cadena de distribución Relay, y accionista de referencia del grupo aeronáutico y de defensa EADS, Arnaud Lagardère es, a sus 50 años objeto de burlas y sarcasmos que han llegado a cuestionar seriamente su capacidad de liderar el destino de un grupo que cuenta con 27.000 empleados, 8.000 millones de euros de volumen de negocios, 163 millones de beneficios netos y acciones en bolsa por valor de 3.600 millones de euros.

“Puede que sea un patrón atípico, diferente, ¿y? Ser feliz en tu vida privada es ciertamente una fuente de equilibrio para un director de empresa. Eso no impide, al contrario, estar totalmente dedicado y entregado a este grupo que amo por encima de todo”, ha dicho el responsable de la fabricación de los principales aviones de combate del Ejército francés.

Tras 20 años de matrimonio con dos hijos en los que no se le conoció la más mínima excentricidad, el heredero fue puesto en el punto de mira de los elitistas y snobs círculos de la burguesía francesa, en 2003, tras la muerte de su padre, el omnipresente Jean Luc Lagardère. En 2006, la venta repentina de sus acciones en EADS, justo antes de que cayesen en bolsa tras el anuncio de retrasos en la salida del Airbus A-380, dio argumentos a sus enemigos, y le llevó a una audiencia ante la comisión nacional de control de mercados financieros por tráfico de influencias en 2007 y enero de 2011.

Pero mientras Arnaud ocupaba las primeras páginas de los diarios galos por el proceso económico, en su vida privada estallaba, la que ya denominan la bomba belga. Una simple foto de la pareja entre el público del torneo de tenis Roland Garros les valió la atención de legiones de periodistas atraídos por el morbo de una diferencia de edad de tres décadas y de talla de casi una cabeza. Pero el escándalo tomó tintes de gag cuando, en julio, el magazine belga Le Soir les dedicó un reportaje porno-chic a toda página en la mansión de la familia Lagardère. El kitch de las escenas, con un grueso oso de peluche en el suelo a modo de alfombra entre sirvientas con uniforme y candelabros de plata, se remataba con un surrealista vídeo del making off, en el que la pareja explicaba con todo detalle sus sentimientos y lo “serio” de su relación. Dos minutos y 55 segundos de material en YouTube que incendiaron la Red en cuestión de horas y ponen los pelos de punta a los habitualmente impertérritos hombres de negocios de un grupo que suele negociar de tú a tú con la canciller alemana, Angela Merkel.

Frontera rebasada.

Francia se ha enfrentado, en cuestión de meses, a la ruptura de la frontera entre vida privada y la pública, primero con el proceso contra el expresidente del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, y ahora, con el caso Lagardère.

Diversos responsables del grupo han puesto en entredicho, bajo cobertura de anonimato, la capacidad de juicio del que es principal editor de prensa en Francia, pero que salió del capital del prestigioso Le Monde, también en enero pasado, vendiendo con pérdidas.

Lo cierto es que el millonario ha reconocido que el vídeo es “ridículo” y que si hubiese sabido el tratamiento que iban a dar al reportaje no lo hubiese aceptado, pero ha reivindicado en todo momento su derecho a demostrar que es plenamente feliz junto a los ojos verdes de su novia. Mientras tanto, ya suenan campanas de boda y rumores de embarazo. “Va rápido. Cuando lo sientes, lo sientes. Hay una química entre nosotros que no se puede describir. ¿La etapa siguiente? Niños”, señala Arnaud Lagardère en el periódico flamenco Het Laatste Nieuws.

Por si fuera poco, ella, modelo de profesión, mantiene una actitud de ingenuidad casi militante y deja a diario perlas preciosas para el papel couché en Twitter, Facebook, Tumblr... Así es como el público ha podido saber que ambos se habían tatuado el nombre del otro en los antebrazos junto al número 14, fecha en la que se conocieron, o que han celebrado su “primer beso” en una cadena de comida rápida llamada Quick. El origen belga de la joven tampoco ayuda a mejorar su imagen, pues en Francia es práctica habitual utilizar a sus vecinos francófonos como protagonistas de chistes de personas atolondradas y de poca inteligencia.

Sin prejuicios, la modelo se define en su perfil de Tumblr como “mitad ángel, mitad demonio”, como la campaña de un conocido perfume galo. “Amable pero que no me busquen las cosquillas, con un gran corazón pero que no abusen de mí. Fiel en el amor y en la amistad, pero que no me traicionen”. Ahí queda su advertencia.

El que con toda probabilidad será presidente del gigante aeronáutico EADS en marzo de 2012 ha decidido llevar a los tribunales a aquellos que insinúen que el escándalo de su joven novia intenta esconder en realidad sus problemas económicos. Según los últimos datos de 2011, el grupo mediático de la firma habría terminado el año con un resultado operativo en caída libre (de 5% a 12%) frente al esperado 5-7% .

Además, tras la muerte de su padre, Arnaud pidió un préstamo de 440 millones de euros con Crédit Agricole y BNP Paribas para incrementar su participación personal en su propio grupo hasta el 9,62% frente al 5,5% de hace ocho años. El año catastrófico vivido en las bolsas europeas ha reducido el valor de sus acciones un 60%, dejando su fortuna cotizada en 270 millones de euros. Esta situación, según la prensa gala, podría desembocar en que los dos bancos que le financiaron puedan reclamarle el valor perdido, una práctica común en las altas finanzas.

Parte de los recelos hacia el heredero nacieron cuando, tras la muerte del padre, los directivos del grupo se lanzaron a una carrera por la sucesión de todos contra todos, en la que Lagardère prefirió no entrar hasta ver quién sobrevivía. Además, desde que tomara las riendas del imperio se ha mostrado poco inclinado a mantener el negocio tradicional aeronáutico y de armas y se ha decantado por hacer crecer la división digital y deportiva, que explota los derechos del fútbol de unos 240 clubes europeos, 40 federaciones deportivas y 12 ligas profesionales, así como el negocio del ocio. Una de sus últimas compras ha sido precisamente la mítica sala de cabaret Les Folies Bergères, famosa por las piernas de sus bailarinas.

Matar al padre.

Lagardère ha reconocido que la división deportiva y de ocio podría terminar el ejercicio en números rojos, muy lejos de los 70 millones de euros de beneficios esperados a comienzos de año. “Estoy de acuerdo en que la situación hoy es mala. Estamos muy decepcionados”, ha dicho el gerente, quien sin embargo ha mantenido sus ambiciones para un negocio que cuenta con inversiones por 1.000 millones de euros.

Para muchos, el problema radica en que Lagardère no ha sabido valorar los esfuerzos de su padre, que trabajó duramente para construir un grupo capaz de plantar cara al estadounidense Boeing y que tuvo la visión suficiente para fusionar primero Matra, el grupo que dirigía, con la estatal Aérospatiale, antes de acercarse en el año 2000 al alemán Daimler Chrysler Aerospace y la española Casa para dar a luz EADS. De hecho, Arnaud Lagardère ha asegurado que su grupo abandonará la cabeza de EADS después de que el A-350 de su filial Airbus esté operativo desde el punto de vista técnico y comercial.

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