Se busca basurero nuclear
El Gobierno está ultimando el VI Plan General de Residuos Radiactivos. El debate sobre la energía nuclear en España entra así en una fase decisiva.
En la actualidad sólo existen dos sistemas para contener el peligro que durante miles de años representa el combustible nuclear gastado: el almacenamiento en piscinas anexas a los reactores y el depósito en contenedores secos. Casi todo el combustible que han quemado las centrales nucleares españolas en las cuatro décadas que llevan funcionando se guarda en tanques con agua. Sin embargo, mucho antes de terminar su vida útil, todas las centrales nucleares españolas habrán llenado sus piscinas de contención y tendrán que buscar un almacenamiento alternativo en contenedores o, de lo contrario, deberán parar.
Ese almacenamiento en contenedores superblindados puede darse en el exterior de las centrales –la central de Trillo, en Guadalajara, ya tiene una nave de este tipo porque su piscina se colmató prematuramente en 2002– o en un almacén centralizado. Esto último, además de más barato que siete depósitos individuales, solucionaría el espinoso tema de los residuos de Vandellós I, la central cerrada en 1990 y ya en fase avanzada de desmantelamiento. El combustible de esta planta fue llevado a Francia para su tratamiento provisional en el país vecino, pero deberá volver a España antes de 2011, y cada día de retraso implicaría fortísimas penalizaciones económicas.Así es que la prioridad de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) es el Almacén Temporal Centralizado (ATC), cuya selección de candidatos se está produciendo ya para que el Gobierno pueda elegir un emplazamiento a finales de este año. Aunque no han trascendido los nombres, la empresa pública afirma que ya ha recibido varias candidaturas voluntarias.
¿Qué es un ATC? Es una nave sencilla que acoge unos grandes contenedores superblindados hechos con aleaciones especiales, y son estos contenedores los que contienen la enorme radiactividad del uranio quemado. Los contenedores de almacenamiento y transporte con que cuenta Enresa han sido desarrollados por varias compañías españolas y norteamericanas y parten de tecnologías experimentadas en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Japón desde hace tres décadas. En esos países, y muy probablemente en España, los desechos llegarán por tren a razón de dos o tres envíos por mes.
ATC, ¿dónde? Según un portavoz de Enresa, la empresa pública que pilota este proceso de selección,“cualquier municipio español es candidato”. Más realistas, desde la Asociación de Municipios Nucleares (AMAC) explican que todo apunta a alguno de sus pueblos como emplazamiento del ATC, ya que en las poblaciones acostumbradas a una instalación radiactiva parece hoy socialmente aceptable un depósito de desechos.
“Está claro –explica un portavoz de AMAC– que el ATC se llevará a un municipio nuclear porque las poblaciones que no tienen centrales no van a aceptar un almacén de desechos radiactivos. Por otro lado, en AMAC hay representantes que han mostrado interés en esta instalación”. Hay que recordar que el ATC, según los planes actuales del Gobierno, reportará 12 millones de euros al año en compensaciones para la zona que acoja la instalación.



