El reto de las bicicletas
En Copenhague, ejemplo de ciudad en el uso de la bicicleta como medio de transporte, han surgido problemas de congestión.
Copenhague es una de las mejores ciudades del mundo para la bicicleta. El 55% de sus habitantes la utiliza para ir a la oficina o a la universidad. Y los daneses están orgullosos de ello. Es el medio de transporte más limpio, sano, rápido y económico. Sin embargo, su imparable expansión también está planteando nuevos retos a nivel organizativo y de gestión del tráfico.
Uno de ellos es la congestión que se vive en hora punta, cuando miles de ciclistas se apelotonan en el carril bici. Tal es el éxito del velocípedo, que su número es cinco veces mayor que el de coches. La aglomeración, no obstante, hace que a veces sea difícil avanzar e incluso resulte peligroso para niños, ancianos o personas poco experimentadas en el pedaleo urbano, como es el caso de muchos de los turistas que visitan la ciudad.
“A veces, por la tarde, cuando todo el mundo vuelve del trabajo, no hay suficiente espacio”, explica Monica Tallgren, que no tiene ni coche ni carné de conducir y se desplaza a todas partes en bicicleta o en transporte público. Monica se declara amante de la cultura ciclista de su ciudad y valora los esfuerzos del ayuntamiento para ir solucionando los problemas que han surgido con el boom de las bicicletas. “Han ensanchado el carril bici en muchas de las calles más transitadas”, explica. También se han construido varios puentes exclusivos para bicis. El más reciente es el Cykelslangen, en el puerto, por el que los ciclistas tienen más espacio y pueden circular lejos del humo de los coches. Y no será el último. En una estrategia que mira a 2025, el ayuntamiento busca seguir aumentando la cifra de ciclistas al tiempo que afronta los nuevos desafíos que plantea este cambio de paradigma en la gestión del tráfico.
Otro de los retos es la falta de aparcamiento en las zonas céntricas de la ciudad. Un problema del que se quejan siete de cada diez ciclistas y que es especialmente relevante en las estaciones de metro y tren más concurridas, como la Estación Central, Nørreport o Kongens Nytorv. No es que no existan aparcamientos para bicis, pues todas cuentan con espacios para este propósito.
Parkings para bicis.
A veces, incluso, se puede dejar la bici en unos ingeniosos parkings verticales ideados precisamente para aprovechar al máximo el espacio. Pero todo esto no es suficiente en una ciudad que no para de ganar nuevos ciudadanos año tras año. Conscientes de ello, las autoridades ya se han puesto manos a la obra y han prometido que crearán 6.000 plazas más para bicis en los próximos tres años. Esto, no obstante, no resolverá del todo el problema, por lo que no se descarta la construcción de parkings subterráneos y otras medidas adicionales.



