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Mariló, genio y figura

04 / 05 / 2015 Celia Lorente
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La presentadora más polémica de TVE no teme las críticas, incluso piensa que la han fortalecido y proporcionado un protagonismo por el que otros pagarían mucho dinero. ”Mis enemigos son mi capital”, dice desafiante.

“Aquí Mariló Montero, la más maja del mundo entero”, este es el mensaje grabado con el que sorprende el contestador de su teléfono móvil. Y es que ella es así, tal cual, sin complejos, con carácter... Aunque los demás quieran hacerle dudar con sus comentarios. Unas críticas que “tengo ya asumidas” dice, y que lejos de hacerle venirse abajo la han fortalecido. “Sí, tengo una personalidad y un carácter fuertes –reconoce– pero eso no implica que tenga mala leche, mal genio o que sea desagradable”, se defiende. Mariló, en contra de algunas opiniones, considera que en su lustrosa melena no tiene un pelo de tonta y que ha sabido darle la vuelta a la tortilla hasta hacer del defecto una virtud. “Mis enemigos son mi capital”, dice. Al fin y al cabo le han reportado un protagonismo que para sí desearían otros y la mantienen en la cresta de la ola. Le pregunto si esas criticas la han reforzado. “¡Sin ninguna duda!, vamos, yo es que ahora digo ‘tomate’ y tiene una repercusión tremenda. Creo que al final esto ha sido para bien porque me han proporcionado un poder mediático importante al que es muy difícil acceder. Hay quien invierte millones de euros para conseguir una marca como la mía, así que me han hecho un favor maravilloso y ahora me puedo dedicar a prescribir”.

A pesar de que hace dos temporadas muchos la daban profesionalmente por muerta, ella sigue vivita y coleando. Todo empezó con un “¿crees que estás oxidada?” que le dedicó en una entrevista a su compañera Anne Igartiburu. Tras este incidente, que corrió como la pólvora en las redes sociales, el foco de atención se posó sobre ella y hasta ahora... Aunque puede que, como dice el refrán, lo importante es que hablen de una, aunque sea mal. Le pregunto a riesgo de que se enfade –voy advertida de que no le sienta nada bien– sobre una de sus frases más polémicas emitidas en La mañana de la 1: ¿sigue pensando que oler el limón cura el cáncer? Y ella responde “no me tomé doce gin-tonics el día anterior para decir eso, es una noticia que yo no me he inventado, como por ejemplo la del palito de hielo para las personas con cáncer que también se consume, y que no es una opinión mía sino el titular de una noticia que yo comento en el programa”. Aunque el Congreso de los Diputados sí que ha dado importancia a estas declaraciones, ya que acaba de admitir una proposición no de ley presentada por el PSOE por la que se demanda al ente público para que cumpla con la normativa vigente en las informaciones referidas a la salud. Según Sanidad, el programa ha recibido quejas por proponer distintas terapias sin respaldo científico, y la Organización Médica Colegial remitió una carta al defensor del espectador de TVE en la que aseguraba que esas afirmaciones, sin base científica firme, provocan “inquietud y sufrimiento” en los pacientes.

Mariló sin embargo asegura que no se arrepiente de nada de lo que ha dicho. “No, yo no tengo por qué arrepentirme de nada, aunque ¡me están pegando más golpes que al correcaminos! Veo a los medios muy preocupados por eso, y de verdad que no tiene importancia. Pero sí que empiezo a estar un poco cansada porque llevo ya tres años contestando a esta cuestión”, se lamenta. A pesar de las quejas la presentadora parece haberse instalado cómodamente en ese terreno e incluso en los últimos tiempos se muestra más provocadora que nunca, lo que también le ha dado algún que otro titular, le leo uno publicado en el periódico La Vanguardia: “Mariló Montero recibe a su colaboradora María Casado con un beso en la boca”. “¡Fíjate que escándalo un beso a una amiga! Televisión Española es un medio de comunicación, no un convento, a ver si nos aclaramos, tenéis una forma de ver a TVE bastante errónea”, reprocha. Le comento que en su visita a el programa de Antena 3 El Hormiguero también estuvo de lo más sexy e insinuante... “Me estás hablando de otro contexto totalmente diferente, esa es una actuación”, explica. Ahora su reciente top less caribeño en compañía de una amiga ha venido a sumarle morbo. La presentadora ha utilizado todos los recursos a su alcance para evitar que las fotos lleguen a los quioscos y ha distribuido un comunicado a toda la prensa advirtiendo del riesgo de publicar ese material gráfico.

Todo energía. La maña derrocha vitalidad por los cuatro costados, alta, de formas rotundas, es una mujer que puede presumir de estar estupenda a punto de cumplir los 50, será el próximo 28 de julio. Su fórmula: “Vida sana, levantarme a las cuatro de la mañana y hacer ejercicio y también –añade– el trabajo y la ilusión”. Frente a otras mujeres como las actrices de Hollywood que a esa edad entran en pánico y se hacen todo tipo de arreglos estéticos hasta no parecer ellas, dice: “Hay que tomárselo con naturalidad. Los años  son algo inevitable y depende mucho de cómo los lleves. Esta es una edad liberadora, de verdad lo creo así, es cuando realmente muchas mujeres hacen por fin lo que les da la gana”. Y pone como ejemplo a la protagonista de la serie House of Cards, que también tiene 49 años, Robin Wright. “Me encanta esa mujer segura de sí misma, muy atractiva y estupenda actriz, es maravillosa”, dice.

Montero ha publicado recientemente un libro, El corazón de las mujeres no tiene reglas, en el que nos ofrece la realidad del universo femenino a través de pequeñas historias de grandes mujeres que encierran enseñanzas y reflexiones muy diversas. Desde mujeres desconocidas a otras muy famosas como la reina Letizia o Angela Merkel. “Os fijáis solo en las famosas, pero el libro está lleno de historias de mujeres desconocidas, como por ejemplo una que vivió toda su vida en soledad y que tuvo la valentía de escribir en su epitafio ‘no vengáis a llorarme ahora a la tumba porque me habéis dejado en vida sola’, o mujeres que son de la alta sociedad, que se están quedando arruinadas y se van por las noches a los trasteros –sic– de los restaurantes y de los hospitales a coger comida para llenar la nevera y que sus hijos crean que su madre ha ido a Mercadona. Entonces todo eso ha pasado por mi metabolismo y lo he metabolizado todo”.

En el prólogo hace reflexiones sobre las dificultades añadidas que tiene ser mujer en todos los aspectos. En lo laboral considera que las mujeres se apoyan poco –“nos ponemos zancadillas las unas a las otras”– y remite a una tesis doctoral cum laude de Lola Álvarez que hace referencia a las mujeres en los mass media y dice que no solamente existe el techo de cristal, sino que también existen los muros de terciopelo. “Por ejemplo, las mujeres no hacemos lobby como los hombres. Ellos cuando van a hacer negocios quedan a comer y luego se van a jugar al golf y eso es algo muy poco frecuente en las mujeres. Los hombres no suelen invitar a las mujeres a esos partidos y entre nosotras tampoco lo hacemos”.Mariló opina que suele existir recelo en el crecimiento profesional de otra mujer “y lo que hacemos es que le damos la espalda o le tiramos la escalera para que no ascienda por temor a que nos pueda quitar el puesto”. También denuncia “lo que están sufriendo muchas mujeres en sus puestos de trabajo, porque se producen desigualdades salariales. Ya lo dijo en Estados Unidos el día de los Oscar Cate Blanchett [en realidad fue Patricia Arquette]: que hay una gran desigualdad salarial y de derechos en el ámbito laboral con respecto a los hombres”.

En el plano personal, Mariló Montero tampoco cree que las mujeres salgan bien paradas. “Si un hombre no se ha casado es un soltero de oro, una mujer que está soltera la llaman solterona de una forma despectiva y parece que ha fracasado en la vida, ¿qué habrá hecho esta mujer para no estar casada y no tener hijos?, algo raro tiene que tener... En cambio a un soltero automáticamente se le adjudica que es por voluntad propia, que vive en libertad y felizmente”. Y en caso de separación o divorcio, lo mismo: “Se sigue viendo con el morro torcido a las mujeres separadas o divorciadas. Se las ve como fracasadas y se dice con pena y susurrando ‘está separada, se quedó con dos niños sola y el marido se fue con otra’. Pues igual ella está encantada de haberse quitado de encima a un hombre que le estaba siendo infiel constantemente. Esas cosas es las que nosotras mismas tenemos que ir cambiando”.

Feminismo igualitario. La veo muy reivindicativa y le pregunto si se considera feminista. “Faltaría más, claro que soy feminista, pero no caso con las feministas que son radicalmente activas, yo defiendo un feminismo igualitario entre hombres y mujeres, defiendo a la persona, no al sexo, porque a veces se define como feminista gente que odia ciegamente todo lo que hacen los hombres y eso no es... yo, por ejemplo, soy una de las principales defensoras de la custodia compartida, lo he dicho en televisión y también lo digo en el libro, yo creo que el padre tiene tanto derecho como la madre a disfrutar de sus hijos y los hijos a disfrutar de igual manera del padre y de la madre. ¿Estos son rasgos de mujer feminista? Claro que sí, pero es que también defiendo a los hombres con una pasión exacerbada”.

En cuanto a sus ideas políticas, la presentadora no se define pero sí hace un análisis de la situación en España: “Estamos llegando a un momento en que puede que nos estemos italianizando, es decir, que se están polarizando bastante los partidos, y también está ocurriendo una cosa importante y es que se está pidiendo un cambio radical a los políticos porque han perdido su crédito. Nos dirigimos hacia otra manera distinta de hacer política y los que se dedican a ello tienen que escuchar esa llamada”. Aunque no se moja en sus preferencias a la hora de votar sí se reconoce una monárquica convencida. “Sí, sí, declarada, yo creo que es una institución que da equilibrio y me gustaría que eso continuara así. Me da tranquilidad, además el actual rey, Felipe VI, es un hombre que está dando una imagen clara, transparente, y que es bastante respetuoso con la institución y por lo tanto con los españoles”, afirma.

Además de monárquica Mariló se declara católica aunque no muy practicante: “Practico a mi manera, pero bueno, lo que salió de que me ingreso en un convento, eso no lo hago por religión, es una forma de retirarme, de aislarme, escribir y leer, lo hacen muchas personas. Hay mucho turismo en los conventos porque ha caído la producción de las monjas de hacer pastelitos y ya no cosen para El Corte Inglés, porque contrata en China, entonces han convertido los conventos en posadas para sacarse un dinerillo. Al convento ahora mismo tú vas y te encuentras con gente que está preparando una tesis, que tiene que hacer un trabajo o estudiar un examen y nos juntamos allí. No entras a misa, ni vas a las oraciones, la monjas te dan tu habitación, te dan la llave, te dejan la comidita, tú vas, vienes y paseas por el huerto”.

Y en los pocos ratos libres que le restan a Mariló ¿qué le gusta hacer? “Me gusta mucho bucear, la lectura, estar con los amigos, el cine, el teatro, exposiciones, ir de paseo con un amigo o con una amiga a ver un museo”. Y laboralmente su afán es seguir en la brecha de las mañanas. “Estamos ahora mismo muy ilusionados en el programa desde que ha entrado la nueva producción ejecutiva, hemos ordenado el guion, estamos estableciendo unos cimientos que se habían caído y los estamos reconstruyendo. Yo tengo mucha fe porque la línea de la curva de la audiencia es muy bonita ahora, antes tenía muchos altibajos, y ahora está en crecimiento”. Le pregunto si le queda algo por hacer... “Vivir, vivir y vivir, yo solo pienso en el presente”, así que la dejamos vivir, como dice la canción, a su manera.  

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