Los famosos arriman el hombro
La solidaridad no es patrimonio de Angelina Jolie. También los famosos españoles se apuntan a las causas benéfi cas como Pau Gasol, Jesús Vázquez, Miguel Bosé, Javier Bardem, Ana Duato, Amaral...
La solidaridad no es patrimonio de Angelina Jolie o de Bono, el cantante de U2. También los famosos españoles se apuntan a las causas benéfi cas. Pau Gasol viaja a Angola con Unicef. Jesús Vázquez se desplaza a Kenia a un campo de refugiados somalíes. Miguel Bosé apoya la campaña Comercio con Justicia. Alejandro Sanz crea una fundación para proteger la infancia en Latinoamérica. Dover, Amaral o la Oreja de Van Gogh cantan para Intermón Oxfam... Artistas, músicos y deportistas españoles se suman a la moda de la solidaridad, “el gran valor del siglo XXI”, como la defi ne el político José María Michavila.
Activistas solidarios
Miguel Bosé, en su gira Papitour, promueve la solidaridad con Latinoamérica a través de ALAS, la fundación que creó con sus amigos Alejandro Sanz, Shakira y el político José María Michavila; el medio ambiente, apoyando a Oceana, y el comercio justo, de la mano de Intermón Oxfam. Con esta organización no gubernamental viajó a Perú para ver sobre el terreno los problemas de los campesinos. Como él, el grupo Dover y Shuarma se han comprometido con la campaña Comercio con Justicia, como Amaral o la Oreja de Van Gogh. Álex Ubago, Ismael Serrano, Rosario, Sexy Sadie y Sidonie han apoyado igualmente de distinta forma esta iniciativa. No son los únicos. Imanol Arias y Ana Duato, los actores de la serie de TVE Cuéntame cómo pasó viajaron a Níger para visitar diferentes proyectos de Unicef. Los componentes de Cómplices, Teo Cardalda y su mujer María Monsonis, organizan conciertos para mandar dinero a India. La lista es interminable.
La solidaridad se ha puesto de moda entre nuestros famosos. Deportistas, actores y músicos arriman el hombro prestando su imagen a organizaciones benéficas. Y se lo toman muy en serio. “Esta gente es muy importante para el apoyo de nuestras causas, tienen un valor de símbolo social. Llaman la atención sobre problemas que están en la calle y que para nosotros sería más difícil hacer llegar al conjunto de la sociedad. Son personas que tienen inquietudes sociales –señala Adela Farré, responsable del área de identidad e imagen de Intermón Oxfam–. “Hace unos años nadie había oído hablar de las minas antipersonas hasta que Diana de Gales viajó a Angola. Del mismo modo que hay mucha gente en España que no sabía lo que significaba dumping (exportar productos a precios rebajados a los mercados del Tercer Mundo y poner en riesgo la supervivencia de los campesinos) hasta que vieron una fotografía en la que Antonio Banderas era enterrado en maíz”.
El pasado verano Carlos Núñez actuó en el Festival Internacional Castell de Peralada, en Girona. Fue un concierto sinfónico y solidario a beneficio de los campos de refugiados de Darfur, en Chad, donde trabaja Intermón Oxfam. “Todos los años hacemos un concierto benéfico. La música tiene un poder mágico de crear armonía, de unir fuerzas”, dice. Para el músico gallego, “en Europa vivimos en una balsa de bienestar. No hay como viajar para sensibilizarnos con los problemas de los demás”.
Desde hace un año el Comité Español de Acnur cuenta con el apoyo de una primera figura del mundo de la televisión, Jesús Vázquez. El presentador viajó a los campamentos de refugiados somalíes en Dadaab al norte de Kenia. Una experiencia inolvidable, aunque los viajes no son cómodos. “Y tiene su riesgo –dice María Jesús Vega, portavoz de Acnur–. Hay epidemias, son zonas endémicas y, aunque vas vacunado hasta arriba, no te libras de que puedas tener cualquier accidente”.
En Acnur llevan varios años con recortes presupuestarios: “Cada año disponemos de un 20% menos en todas las operaciones. Sólo un 2% del presupuesto anual llega de los fondos de Naciones Unidas”, asegura María Jesús Vega. Kenia, Chad, Somalia, Colombia... son algunos de sus objetivos: “Cualquier ayuda que nos presten es de agradecer”.
El deporte “engancha”
Todo el mundo sabe quién es Pau Gasol. También en Angola, donde es un auténtico ídolo entre los jóvenes. Unas semanas antes del comienzo del EuroBasket, el jugador de la NBA y embajador de Unicef del Comité Español, hizo un hueco en su apretada agenda y se desplazó a Luanda para participar en la presentación del Campeonato Africano de Baloncesto (Afrobasket). Fueron tres días intensos. “Un viaje rápido, por sus compromisos, pero extremadamente interesante”, como lo define Amalia Navarro, directora de Sensibilización e Imagen de Unicef, que viajó con el jugador. “Pau Gasol no ha sido un mero espectador, ha participado de los objetivos de Unicef. El deporte es una herramienta para llegar a todos los adolescentes”.
Unicef cuenta, además, con el apoyo de otros muchos personajes públicos, como Fernando Alonso, la soprano María Bayo y la actriz Silvia Abascal, que “nos apoyan siempre que sus agendas profesionales lo permiten”. Unicef tiene doscientos embajadores en todo el mundo. En España sobrepasan la docena. Entre ellos, Imanol Arias y Ana Duato, que viajaron el año pasado a Níger, un país que vive una situación de emergencia nutricional. “La experiencia ha sido muy enriquecedora”, comentó la actriz nada más regresar a Madrid. “Los embajadores tienen una capacidad de movilización muy grande”, concluye Amalia Navarro.
Sin ayudas
Los hay que van por libre. Es el caso de Teo Cardalda y María Monsonis, Cómplices. Organizan conciertos para sacar dinero y mandarlo a la congregación Caridad de Santa Ana, unas monjas españolas que están en la India y que facilitaron la adopción de su hija Maya. “El mes que viene María, que es el motor de toda esta historia, les llevará el dinero recaudado en el último concierto –dice Teo–. Hacen una labor maravillosa, es gratifi cante ver cómo cuidan a las niñas de los orfanatos”. Para ello crearon una fundación que lleva el nombre del grupo, Fundación Cómplices, pero les asusta la idea de tanta formalidad. “No queremos ayudas oficiales”.
Cristina de Valle montó hace casi una década la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, de la san la docena. Entre ellos, Imanol Arias y Ana Duato, que viajaron el año pasado a Níger, un país que vive una situación de emergencia nutricional. “La experiencia ha sido muy enriquecedora”, comentó la actriz nada más regresar a Madrid. “Los embajadores tienen una capacidad de movilización muy grande”, concluye Amalia Navarro.
Sin ayudas
Los hay que van por libre. Es el caso de Teo Cardalda y María Monsonis, Cómplices. Organizan conciertos para sacar dinero y mandarlo a la congregación Caridad de Santa Ana, unas monjas españolas que están en la India y que facilitaron la adopción de su hija Maya. “El mes que viene María, que es el motor de toda esta historia, les llevará el dinero recaudado en el último concierto –dice Teo–. Hacen una labor maravillosa, es gratificante ver cómo cuidan a las niñas de los orfanatos”. Para ello crearon una fundación que lleva el nombre del grupo, Fundación Cómplices, pero les asusta la idea de tanta formalidad. “No queremos ayudas oficiales”. Cristina de Valle montó hace casi una década la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, de la
Rodar la realidad
Invisibles no es un documental cualquiera. Cinco directores: Mariano Barroso, Isabel Coixet, Javier Corcuera, Fernando León de Aranoa y Wim Wenders ponen voz e imagen a las víctimas de cinco de las crisis olvidadas más importantes (la agresión sexual en el Congo; la violencia sostenida en Colombia; los niños explotados –night commuters– de Uganda; la enfermedad del sueño y la enfermedad de chagas). Es un homenaje a Médicos Sin Fronteras (MSF). La película, que se ha pasado en el Festival de Cine de San Sebastián, está producida por Javier Bardem. “El apoyo de personajes públicos no es una política que sigamos en la casa, la denuncia tiene que ser interesante por sí misma”, señala Rafael Carrascosa, responsable de relaciones con empresas y fundaciones en Médicos sin Fronteras.
Pero en los últimos años ha habido apoyos puntuales, en ocasiones económicos, como el concierto despedida de Lluís Llach, a finales de marzo. “Hace poco nos ha llamado Buenafuente para decirnos que ha ganado un pleito a una revista del corazón y quiere destinarlo –creo que son más de 100.000 euros– a Médicos Sin Fronteras”, concluye Carrascosa.



