Los clichés del fútbol
Partido tras partido nos hemos acostumbrado a coletillas ya clásicas como “no hay enemigo pequeño” o “el fútbol es así”, pero, ¿qué se esconde realmente detrás de estas manidas expresiones?
La sobreexposición de futbolistas y entrenadores en los medios de comunicación ha provocado que una serie de mensajes que se repiten sistemáticamente como un mantra hayan quedado vacíos de contenido. Fernando Botella, director ejecutivo de la consultora Think&Action, analiza los nueve clichés más recurrentes del fútbol y extrae conclusiones sobre su veracidad, su idoneidad y sus consecuencias dentro y fuera del campo.
“PARTIDO A PARTIDO”
La frase, popularizada por Cholo Simeone, es un sano canto a la constancia y al trabajo sistemático del día a día. Se trata de poner el foco y toda la energía en “el próximo paso”. Un antídoto contra la costumbre tan extendida en el fútbol de vender la piel del oso antes de cazarlo. Ahora bien, también conviene no olvidar que ningún equipo de trabajo podría llegar muy lejos sin planificación y sin ajustar sus recursos a los objetivos en el medio y largo plazo.
“AHÍ DENTRO SE ESTÁ A MUCHAS PULSACIONES”
Cuando alguien dice esto, probablemente es porque ha insultado al árbitro o ha agredido a un rival y eso le ha costado la expulsión. Pero justificar así una falta de autocontrol, que puede tener consecuencias negativas para el equipo y para el resultado del partido, no es profesional. El autocontrol es uno de las mejores cualidades del líder y denota buen autoconocimiento.
“MALO SERÍA QUE EL JUGADOR NO SE ENFADARA CUANDO LE CAMBIAN”
El jugador reemplazado sale del campo jurando en arameo y negándole el saludo a su míster. Con esta frase se premia el ninguneo al equipo, el desprecio a los compañeros suplentes y el afán de protagonismo. Una cosa es la ambición sana, que proyecta al equipo, y otra la pataleta egoísta de quien quiere chupar pelota, aunque sea a costa del partido y del colectivo.
“FÚTBOL ES FÚTBOL”
El fútbol es inexplicable y no vale la pena buscarle una lógica. Un argumento muy pobre cuando se trata de justificar un fracaso. Aunque en el lado opuesto, también podría interpretarse como que el fútbol se suma a la corriente VUCA (siglas en inglés de Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Uno de esos nuevos inventos lingüísticos que llevado al mundo de la empresa terminan no sirviendo para nada.
“EL FÚTBOL ES ASÍ”
Para comunicar que en el campo hay sorpresas y resultados imprevisibles. Puede tener sentido ante acontecimientos inesperados y fortuitos como lesiones, climatología, etcétera, pero las más de las veces se emplea para justificar situaciones perfectamente predecibles y que merecían un mínimo ejercicio de planificación.
“SALIMOS REFORZADOS DE ESTE PARTIDO”
En otras palabras, has perdido. Es un recurso al que acuden entrenadores y jugadores para aplicar paños calientes a un mal resultado y a una obvia decepción. Y puede tener su sentido si se utiliza con mesura para mantener alta la moral y obtener aprendizajes para el futuro. Pero cuando lo ocasional se convierte en habitual, ese discurso pasa a ser una mera excusa que evita el análisis y la autocrítica.
“HAY QUE SEGUIR TRABAJANDO”
¡Faltaría más! ¡Como si ganar te facultara para dejar de hacerlo! Otra excusa. Patada hacia delante para eludir el chaparrón de la derrota. Pero es que hay chaparrones que no se pueden evitar. Hay que mojarse para extraer las reflexiones oportunas. Proyectar a futuro es la mejor forma de conseguir mejores resultados, analizar lo anterior, lo sucedido y aprender.
“NO HAY ENEMIGO PEQUEÑO”
Un ejemplo de corrección política vacía de conteni-do. En vez de reconocer públicamente que el adversario no preocupa en exceso, se acude a esta fórmula elegante para salir del paso. Es respetuosa pero parte de un presupuesto que no es realista. Los recursos en la vida siempre son limitados y tenemos que adaptarlos al nivel de exigencia del reto, nuestra actitud no será la misma frente a un equipo top que frente a uno de segunda fila.
“LO QUE PASA EN EL CAMPO, SE QUEDA EN EL CAMPO”
Ya. Y en Las Vegas también. Típica frase parapeto de quien la ha armado bien gorda en el césped y le quita hierro después porque no quiere asumir responsabilidades fuera. Probablemente la otra parte afectada no esté de acuerdo en enterrar el altercado porque ha sido y es la gran perjudicada. Al acotar tanto las posibles áreas para resolverlo, estamos subestimando el conflicto y el perjuicio que hemos ocasionado.



