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Las mentes maravillosas

01 / 12 / 2015 Celia Lorente
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Destacan por sus altas capacidades, pero también por su forma de hacerse preguntas sobre el mundo que les rodea. Detectarlos desde pequeños es fundamental para que su potencial no caiga en saco roto. La Fundación CEIM ha apostado por ellos

Miguel Páez Pérez e Irene Herranz Montoya, dos mentes maravillosas. Foto: Quique Para.

Las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apuntan a que el 2,3% de la población mundial posee altas capacidades, es decir, son superdotados o con un coeficiente intelectual superior a 130. Al contrario de lo que se pueda pensar, ser superdotado no equivale necesariamente a un expediente brillante. Más del 30% de estas personas tienen un bajo rendimiento escolar y se sienten aisladas y no tan felices como el resto de sus compañeros. De ahí la importancia de identificarlos a tiempo y a edades tempranas. No hacerlo puede conllevar situaciones de fracaso escolar y también social.

Con este objetivo, la Fundación CEIM y la Comunidad de Madrid promueven el Programa de enriquecimiento educativo para alumnos con altas capacidades, el único de estas características que existe en la actualidad en Europa para potenciar el talento de las personas superdotadas. Un programa pionero, dirigido a alumnos entre los 6 y los 18 años, que trabaja la formación del profesorado para que sepa identificar el perfil y las características de estos alumnos, que requieren de una valoración temprana de sus necesidades y una atención diferente.

En 1996, la Fundación CEIM y la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid firmaron el acuerdo que facilitó el comienzo de esta ayuda para alumnos superdotados. Gracias a él, estos chicos han podido mejorar sus vidas al haber aprendido a reconducir sus habilidades. El programa ha ido creciendo. Comenzó hace 15 años con 157 alumnos y en el curso actual ya son más de 1.700. Atiende a un 8,5% del total de estudiantes superdotados de la Comunidad de Madrid, más de 20.000, según estimaciones de la propia fundación.

La detección y valoración de los alumnos participantes se realiza en el marco de la normativa vigente, previa propuesta del centro educativo en el que están escolarizados y es llevada a cabo por los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (Equipos de Atención Temprana –EAT– y Equipos Generales –EOEP–) o por los departamentos de Orientación Educativa, contando por supuesto con la autorización de sus familias y la colaboración de los centros educativos de referencia.

El desarrollo de estas actuaciones está a cargo de un equipo de especialistas y docentes, que incluye coordinadores y profesores de educación primaria y secundaria. Las actividades se desarrollan entre los meses de octubre a mayo los sábados por la mañana, con una periodicidad quincenal. El programa se realiza, por tanto, fuera del horario escolar, proporcionando a los alumnos oportunidades de profundización en diferentes áreas del saber a través de la experimentación, la investigación y la creación, con la implementación de diversas estrategias metodológicas. Se realizan talleres, experimentos y seminarios de profundización en los ámbitos: científico-tecnológico, humanístico-literario, artístico y de habilidades sociales. En 2015 se han realizado un total de 104 sesiones con expertos en temas tan variados como nanotecnología, diseño e impresión 3D, magia-matemática, física, arte, biología... También se realizan proyectos de investigación y sesiones de creación de empresas como Joinlab, taller de jóvenes innovadores para fomentar el espíritu emprendedor. Todas estas actividades se complementan con visitas a diferentes museos y centros e instituciones culturales y científicas.

Ser diferente. La detección de niños con altas capacidades es fundamental para aprovechar todo su potencial, pero ¿cómo saber si un niño es superdotado? Algunas familias, lejos de sentirse privilegiadas viven esta situación con ansiedad. Muchas veces tener un hijo superdotado les crea más problemas que beneficios. Por lo que es importante también el apoyo a las familias, que se sienten desorientadas y con múltiples dificultades a la hora de relacionarse con sus hijos y el resto del núcleo familiar.

Otro tanto ocurre con los profesores, que precisan del asesoramiento y la formación para conocer el perfil y las características del alumnado con sobredotación, su detección y la atención educativa que necesitan. “Por esta razón el programa se lleva a cabo de forma integral, no solo con el alumno sino también con todo su entorno. De hecho, la participación es totalmente voluntaria y gratuita y se consulta primero con las familias, que son parte activa durante todo el programa”, explica Germán López Madrid, presidente de la Fundación CEIM. Sin embargo, la formación y trayectoria de estos alumnos no acaba en la escuela. Por ello, la familia de Max Mazin, fundador del programa, ha creado un sistema de becas dirigido a exalumnos para que puedan continuar sus estudios de grado o posgrado, con el objetivo de garantizar que su situación económica no impida el desarrollo de estos estudiantes.

Historias personales. Más allá de los datos, el programa tiene nombres y apellidos con historias personales y familiares propias, fruto del gran trabajo realizado en estos 15 años. Los inicios no fueron fáciles, ya que fue necesario formar y concienciar a profesores y orientadores sobre la importancia de una correcta identificación de este tipo de alumnos. Se ha comprobado que, gracias a la detección y participación en el programa, la vida de muchos de estos estudiantes ha dado un vuelco por la mejora en su rendimiento y también en la relación con su entorno. Precisamente el miedo a ser diferente a los demás es lo que lleva a algunos alumnos superdotados a no querer participar, especialmente a las chicas en la etapa de la adolescencia. “Tendría que haber paridad, sin embargo hay un 65% de chicos y un 35% de chicas y yo me preguntaba el porqué, cuando en la universidad es al revés. El tema es sencillo: como es voluntario, las chicas dicen más que no, porque no quieren que las tachen de especiales, de tener altas capacidades. Ellos, sin embargo, se sienten más cómodos. Últimamente va más parejo que hace diez años pero no está igualado todavía”, dice López Madrid.

Se ha demostrado también que las altas capacidades no son estáticas, sino que evolucionan positiva o negativamente a lo largo del desarrollo de la persona, dependiendo de la interacción entre su capacidad innata y el apoyo ambiental adecuado o no que se reciba.

El Comité Económico y Social Europeo, a iniciativa de la Fundación CEIM, según la experiencia de su Programa de enriquecimiento educativo, ha instado a los 27 países miembros a mejorar la atención a los niños y jóvenes superdotados. Haciendo hincapié en la importancia de aprovechar el potencial del capital humano disponible y, en particular, el de los jóvenes de gran capacidad intelectual a través de la detección precoz de los estudiantes y la potenciación de los conocimientos especializados. “Un niño inteligente no lo es siempre y, si no recibe apoyo adecuado, sus dotes pueden acabar por desaparecer” (X Conferencia mundial de niños superdotados de La Haya).

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