La estatura no importa
Son sexies, guapas y han conquistado el mundo gracias a su talento, pero no a su tamaño. Cuando se suben a un escenario o se ponen delante de una cámara se crecen.
El cine es a veces tramposo. Algunas estrellas que admiramos en la gran pantalla son más bien bajitas en la realidad. Haciendo honor al dicho de que la esencia se vende en frasco pequeño, muchas famosas brillan y han conquistado el éxito aunque no sea precisamente gracias a su estatura. Elsa Pataki ha sabido rentabilizar muy bien sus 161 centímetros, con los que ha enamorado a más de un hombre por los que muchas suspiran. Pero si algo le gusta a Elsa, además de brillar en Hollywood, son los altos. Primero se ligó a Adrien Brody, que aunque no es de los más guapos, sí tiene un atractivo indiscutible. Al intérprete de El pianista le dio igual tener que mirarla desde arriba y cayó rendido ante los encantos de la española. El actor no dudó en ayudarla a que se le abrieran las puertas de Hollywood e incluso, como en los cuentos de hadas, puso a su disposición un enorme castillo donde disfrutaron de su historia de amor. Pero ni el dinero ni los grandes detalles lograron retener a Elsa a su lado. Tras la ruptura, la actriz no se achicó y puso de nuevo sus ojos en otro actor de altura, el australiano Chris Hemsworth, que también le saca más de una cabeza y de quien está embarazada por segunda vez y esperando mellizos.
Otra de nuestras famosas nacionales, Mónica Cruz, es una actriz de poca altura. Y no solo porque nunca haya destacado en ningún papel en la gran pantalla, también en cuanto a su tamaño, ya que la hermana de Pe mide 1,60. Pero a pesar de que la actriz no se salva de las malas críticas tampoco para de trabajar, ya sea en el cine o colaborando en el diseño de ropa, siempre de la mano de Penélope y rentabilizando su estatus de hermanísima. También se levanta sobre pocos centímetros Alaska, y será por la ley de la compensación que ha elegido un marido de 1,80. La cantante es pequeñita y además vive permanentemente a dieta, pero se ha convertido en un icono gracias a su físico y a un look que es uno de los más reconocibles del famoseo.
Eugenia Martínez de Irujo está sobrada de títulos y dinero, pero es otra que anda escasa de centímetros. La más bohemia de la casa de Alba ha moldeado su aspecto físico con el paso de los años y la inestimable ayuda de la cirugía. La hija de la duquesa es más bien pequeñita, aunque luce un tipo envidiable gracias a las muchas horas de gimnasio. Incluso cuando estaba con Fran Rivera, que de alto no tiene nada, el torero le sacaba una cabeza. Pero la Grande de España, que no llega al metro y medio, lo tiene muy asumido e incluso se ríe de su estatura, tanto que no ha tenido reparo en llamar a una de sus colecciones de joyas Pequeña, en alusión a su tamaño.
Cuando se sube a un escenario, Shakira se crece y con su movimiento de caderas ha conquistado a uno de nuestros futbolistas más deseados. La colombiana confiesa que ha dejado de lado su línea porque a Piqué le gustan demasiado sus curvas. Y aunque por su altura no es aconsejable coger demasiado peso, ella solo escucha al culé y desde que tuvo a su hijo Milán ha dejado de hacer dieta y deporte. Otra latina que también es pequeña pero un terremoto dentro y fuera de los escenarios es Paulina Rubio, que concentra en su 1,60 todo un carácter rebelde. La ex de Colate es tan provocativa como sexy y es de las que más partido se saca en minifaldas y shorts mostrando sus piernas.
Menudas estrellas.
Actrices hay de todas las alturas, y no solo en cuanto a su calidad interpretativa, por eso, a veces cuando se pasean por la alfombra roja y podemos admirarlas de cerca no es tan raro llevarse más de una sorpresa. La profesionalidad y el talento de Natalie Portman se concentran en 160 centímetros de estatura, lo que la ha convertido en una de las mejores actrices del momento. La intérprete de inquietante mirada hubiera deseado ser modelo, pero su estatura se lo impidió y Hollywood ganó una estrella.
Con sus 161 centímetros, Jodie Foster es más bien menuda, pero eso no ha evitado que tenga una trayectoria profesional que se refleja en casi 60 películas y dos Oscar. Al igual que Reese Witherspoon, que midiendo 1,56 ha triunfado en la gran pantalla con reconocidos premios, como el Bafta y un Globo de oro. Definitivamente no es la talla lo que cuenta, ni tampoco la cotización en la industria del cine tiene que ver con el tamaño. A Sarah Jessica Parker, por su parte, ser pequeñita no le ha impedido estar entre las actrices mejor pagadas de Hollywood. Su afición a los zapatos, al igual que el personaje que interpreta en la serie Sexo en Nueva York, le permite sumar unos centímetros. Casada con Matthew Broderick, otro de los actores bajitos con su 1,70, cuando la actriz se enfunda unos manolos, hasta es más alta que él. Enemiga del zapato plano, hace un año se llevó un disgusto cuando, tras torcerse un tobillo, el médico le aconsejó dejar de usar tacones, pero esto no le ha impedido lanzarse al mundo del diseño. Acaba de sacar su propia línea de calzado, un diseño clásico pero de altura, al menos en cuanto a precio, porque el par cuesta más de 250 euros y es una copia del zapato favorito de la actriz de su diseñador fetiche, Manolo Blahnik.
La felicidad está en conformarse con lo que uno tiene, al menos para Salma Hayek, que, lejos de estar disgustada con su pequeña estatura, reconoce que se siente más que agradecida: “Si hubiera sido alta, podría haber acabado siendo modelo”, ha declarado. No modelo, pero sí actriz y empresaria, porque la mexicana, que no solo es guapa y sexy, también tiene buen ojo para los negocios y se ha lanzado a la producción de series de televisión, convirtiéndose en una de las latinas más influyentes de Hollywood. Y así, con sus 157 centímetros y sus escotes de vértigo no solo ha conquistado al público, también le ha robado el corazón al francés François-Henry Pinault, uno de los hombres más ricos del mundo, asegurándose una vida por todo lo alto. Y será por su pequeña talla o por su aspecto aniñado y frágil, pero parece increíble que Winona Ryder haya cumplido los 40, aunque la decepción que provoca entre sus fans esta pequeña pero gran actriz nada tiene que ver con su estatura física, de 1,60, sino con su afición a lo ajeno.
A Eva Longoria le importó poco tener que alzar la vista para mirar a los ojos a su exmarido. Como los polos opuestos se atraen, la actriz se fijó en un jugador de baloncesto que le sacaba bastantes centímetros, incluso aunque se calzase taconazos. Pero no fue la diferencia de tamaño lo que dio al traste con su matrimonio, sino la infidelidad del jugador. Después, para combatir las penas, la vimos emparejada con Eduardo Cruz, que aunque no es tan alto, también ponía de manifiesto una importante diferencia. Atrás quedó también el hermano de Pe, y ahora la actriz y empresaria ha puesto su objetivo sentimental en las altas esferas. Su última pareja es José Antonio Bastón, un alto directivo de Televisa que está forrado y loco por ella. Y la que es pequeña en estatura aunque generosa en curvas es Kim Kardashian. Con su 1,59, el tema de coger kilos se le fue de las manos durante su reciente embarazo hasta el punto de sentirse “bajita y gorda”. Pero superada esta etapa, que según dice vivió como una mala experiencia, ha aparecido igual de exuberante pero con mejor tipo.
Los gemelos suelen ser como dos gotas de agua, pero en el caso de Mary Kate y Ashley Olsen, la naturaleza no ha sido igual de generosa con las dos. Mary Kate con su 1,55, le saca a su hermana dos centímetros de ventaja. Pero no solo se diferencian en este detalle. Crecieron frente a las cámaras y triunfando como niñas prodigio en la serie Padres forzosos. Cuando dejaron su infancia atrás quisieron coger las riendas de su vida, aunque con diferente suerte. Tras cumplir los 18 años, Mary Kate sufrió problemas de anorexia y llegó a ingresar en un centro de rehabilitación. Ashley, más centrada, decidió que quería ser diseñadora. Con el tiempo, las dos hermanas volvieron a unir su suerte haciéndose un nombre en el mundo de la moda, demostrando que el tamaño no importa. Y aunque se levantan sobre pocos centímetros, esto no les ha impedido convertirse en empresarias millonarias diseñando su propia línea de ropa. Claro que también hay quien prefiere echar mano de grandes remedios, como la extravagante Lady Gaga, que ha encontrado una original solución para disimular sus 155 centímetros subiéndose a generosas plataformas. La cantante, que destaca por sus extraños estilismos, es una experta en dar la nota con taconazos de vértigo que superan los 20 centímetros, aunque en más de una ocasión haya tenido difícil mantener el equilibrio y ha terminado besando el suelo.


