Frikivisión
El festival de Eurovisión se celebra en Suecia los días 10, 12 y 14 de mayo. Hay 300 millones de telespectadores esperando unas canciones interpretadas por una fauna de personajes.
Año tras año el festival es una fuente inagotable de polémicas y decepciones. Para unos es una pasarela de frikis de todas las nacionalidades que, con mejor o peor fortuna, defienden unas canciones cuya calidad ponen en duda los eurofans, una tribu tan poblada como los fanáticos de La guerra de las galaxias o Star Trek. De hecho, los personajes raros, extraños o extravagantes vienen de largo. Una tendencia que comenzó con el grupo alemán Dschinghis Khan, que apareció en la edición de 1979 ataviado como el líder mongol Genghis Khan. La canción glosaba las proezas militares y sexuales de Khan envuelta en un arreglo de la música disco del momento en la onda de Boney M. No ganaron pero estuvieron en los puestos de cabeza.
Este año el representante de Bielorrusia, Alexander Ivanov (Ivan), ha pedido permiso a los organizadores para aparecer desnudo y rodeado de lobos. No consta la respuesta de la organización, que parece alentar este tipo de actitudes y esa clase de noticias, que obtienen un eco inusitado entre los seguidores del festival. Un portavoz del cantante aclaró: “Hemos elegido estos bellos animales porque Ivan se identifica con ellos”.
Parece que este año no habrá sobredosis de este tipo de concursantes, ávidos de la fama instantánea que provocan los fenómenos virales en Internet.
A falta de frikis, buenas son las noticias procedentes de Polonia que alertan de movimientos extraños en la elección de su representante en contra de todas las previsiones de las casas de apuestas. “Polonia no quiere ganar el festival”, ha sido uno de los titulares. Todo el mundo sabe que el primer premio consiste en organizar el siguiente festival y muchos países no están dispuestos a correr con los gastos.
España está representada por Beth y después de una gira promocional por toda Europa no aparece mal situada en las apuestas. Pero el lector no se puede fiar, la penúltima noticia es que Lys Assia, la cantante que en 1956 ganó el primer festival de Eurovisión, celebrado en Lugano, ha dado a conocer su lista de 20 favoritos en la que no figura España. La señora cuenta con 91 años.
Dana Internacional venció en 1998 con su canción Diva como representante de Israel. El detalle que llegó a los titulares fue que se había cambiado de sexo a los 13 años. Sin embargo no hubo ningún comportamiento extraño, ni friki sobre el escenario más allá de arrastrar una sólida acumulación de vetos en varios países. Ningún analista pasó de largo el detalle de que fue el primer año en que hubo votaciones del público que se sumaban a las de los jurados nacionales. La comunidad gay hizo causa común a la hora de votar ante las campañas homófobas procedentes de Rusia y otros países.
Rusia, una de las favoritas para este año, ha dado el cante de nuevo cuando el representante israelí fue humillado en el aeropuerto por ser gay. Paralelamente se ha dado a conocer la descalificación de Rumanía por las deudas contraídas con Eurovisión e inmediatamente ha aparecido el análisis de la posible influencia del voto rumano para las posibilidades de España. Del análisis se deduce que la ausencia de Rumanía no merma las posibilidades de España.
En la presente edición hay dos fases, en la primera los portavoces de cada país darán a conocer sus votaciones (12 puntos a tal canción, 10 puntos a la siguiente) según el sistema tradicional y en la segunda se dará paso a los votos del público. Lo cual garantiza que la emoción del resultado se mantendrá hasta el final de la gala.
La mujer barbuda
Conchita Wurst (Austria) ganó el año 2014, recogía el testigo de Dana Internacional y obtuvo la victoria desafiando la oposición en Austria a la que se sumaron protestas en Rusia. Conchita se había dado a conocer en concursos de nuevos talentos y telerrealidad y su triunfo fue visto como la victoria de la tolerancia. Antaño el festival se veía en familia. Ahora lo único claro es que hay una audiencia descomunal de 300 millones de personas, incluidos los australianos, que participan por segundo año consecutivo. La combinación de dinero y audiencia abre muchas puertas. Israel, por su parte, ha conseguido movilizar a la comunidad gay. Nadie espera que inviten a los palestinos.
Pecker es un cantautor contemporáneo (lleva barba, así que debe de ser un poco hipster o un poco indie) que ha grabado cuatro clásicos del festival de Eurovisión: El La,la,la, de Massiel; Yo soy aquel, que cantó Raphael; Eres tú, de Mocedades; y Canta y sé feliz, de Peret. “Fue un encargo del festival Periferias de Huesca: yo tenía que hacer unas versiones elegidas por los espectadores y salieron esas cuatro. La quinta fue el Vivo cantando, de Salomé, y el Chiqui chiki. A la mayoría no les había prestado atención excepto el La,la,la. En directo se las saben todos. Da igual que estés en el Sonorama o en otro festival, todo el mundo la canta. Este año el festival me pilla tocando en Estados Unidos, cerca de Boston”. Pecker reconoce que no todos sus seguidores recibieron lo de Eurovisión con palmas. “Un tipo me escribió sin haber escuchado nada y dijo que pasaba de esto. La de Peret es la que más he modificado, porque yo vengo de la cultura anglosajona del pop-rock. Me costó decir ‘no sirve de na’, de hecho cambie un verso para poder decir ‘nada”.
Peret se encontró en el festival de 1974 una fuerte campaña contra España por la repercusión que había tenido la ejecución de Puig Antich por el método del garrote vil. “Sufrí amenazas y me pusieron una escolta de la Interpol. El ambiente estaba en contra, pero no merecía ganar. Ganó Abba, que tenían la mejor canción”.
La, la, la
España ganó por primera vez el festival de Eurovisión en 1968, y ahí también hubo polémicas. Joan Manuel Serrat había sido elegido para cantar el La, la, la. El Gobierno estaba muy interesado en el festival, que se celebraba en Inglaterra, y se lo hizo saber a los directivos de TVE, que encontraron que Joan Manuel Serrat era el candidato perfecto. Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo, estaba muy interesado en potenciar la imagen de España en el exterior. Había sido el impulsor de la ley de prensa y se mostraba con un cierto talante liberal frente al sector inmovilista del régimen de Franco. Fraga acuñó dos grandes campañas de imagen desde su ministerio: “25 años de paz”, con la que se celebraba el triunfo en la Guerra Civil, y “Spain is diferent”, destinada a la captación de turistas. Por el lado oscuro, fue uno de los impulsores de la ejecución del miembro del Partido Comunista Julián Grimau en 1963. En 1966 impulsó una ley de prensa que matizaba la censura pero también fue la que se utilizó para secuestrar el ABC en 1966 y cerrar el diario Madrid en 1971 (además volaron el edificio).
Serrat había comenzado a componer canciones en castellano y fue designado en enero de 1968 para la tarea de representar a España. Joan Manuel propuso El titiritero a los responsables de TVE que la desestimaron por el La, la, la, compuesta por el Dúo Dinámico. El 8 de marzo se da a conocer la canción que además se grabó en catalán, inglés, francés, portugués e italiano. Y Serrat se embarcó en una gira promocional por toda Europa. El 25 de marzo, Serrat publica una carta dirigida a Televisión Española donde explica que si fue designado cuando era conocido por sus canciones en catalán por qué no cantar en esa lengua, ya que la canción estaba grabada en catalán. “Un hombre ha de ser fiel a sí mismo y a la gente que le es fiel”, explica Joan Manuel para finalizar la misiva “rogándole que... me autorice a cantar en catalán o que, en caso de que esto no fuera posible, acepte mi renuncia irrevocable”.
Faltaban doce días para la celebración del festival (6 de abril) y el cantautor había soltado un órdago a TVE. La respuesta llegó en el telediario de mediodía, nadie duda de que pasó por las manos de Manuel Fraga y la respuesta, con la retórica oficial de la época dice: “...no se hace el menor asomo de discriminación y se actúa con el mayor respeto hacia una lengua [el catalán] que forma parte del patrimonio cultural de nuestra patria, con el deseo de cultivar y enriquecer este patrimonio TVE transmite un programa quincenal en catalán en el que se interpretan obras de teatro, poesía, canciones, etcétera. Televisión Española considera que esta decisión del cantante señor Serrat es incorrecta e inadmisible y que pretende dar un sentido político a la participación de TVE en el festival de Eurovisión. Por eso ha tomado la resolución de retirar su nombre como intérprete de la canción española en este festival”.
De repente se había puesto en la mesa de los españoles que tenían televisión una cuestión de la que no se hablaba, el nacionalismo catalán. Serrat fue desterrado de TVE, donde no volvió a cantar hasta 1977, y tardó mucho en cantar en público y sonar en las radios. Había que buscar un cantante y en la elección opinó el Gobierno, alguien propuso a Salomé, pero según la propia cantante fue vetada por Franco: “Con un catalán hemos tenido bastante”, dicen que dijo. Arthur Kaps era el responsable de TVE que tuvo que lidiar con los ingleses para sustituir a Serrat de los carteles y los británicos parecían muy contentos con las urgencias españolas, Cliff Richard era su candidato y su canción Congratulations, un valor seguro. La ofensiva española salió triunfante y la victoria tuvo equivalencias históricas a gestas sin par. El gol de Zarra, el cañonazo de Agustina de Aragón a los franceses. La patria.
No siempre conviene ganar. Lo explica Miguel de los Santos: “En 1979 Betty Missiego quedó segunda porque a España no le interesaba organizar el festival, así que le dio la puntuación a Israel, que ganó. Tocó votar a España y le dio los votos al que iba segundo”. España e Israel no tuvieron relaciones diplomáticas hasta 1986.



