Empresas unicornio
Tecnológicas propiedad de treintañeros valoradas en más de mil millones de dólares sin haber salido a bolsa.
Durante siglos han sido retratados en el arte y la literatura como animales fantásticos. Hoy podemos corroborar que los unicornios existen. Se dice que el origen de su leyenda se remonta a la antigua India. Los viajeros cimentaron el mito en fábulas e hipérboles sobre unos seres increíbles con un solo cuerno, que no eran otra cosa que rinocerontes.
Los unicornios son empresas startup que, aun resguardadas bajo la sombra accionarial de firmas de capital riesgo, están valoradas por encima de los mil millones de dólares (930 millones de euros) a pesar de tener flujos de caja negativos. Más fácil, empresas que valen más de mil millones de dólares sin que hayan comenzado a generar ningún beneficio. De ahí su apodo, seres mitológicos que no pueden ser reales.
La fundadora del fondo de capital riesgo Cowboy Ventures, Aileen Leen, fue quien acuñó el concepto club de los unicornios en 2013. Hasta entonces era un fenómeno que no llamaba la atención en Silicon Valley, y fue a partir de este momento cuando los fondos de inversión de alto riesgo comenzaron a entrar en estas startups tecnológicas haciendo subir las valoraciones hasta cifras astronómicas. De modo que los inversores, al igual que los exploradores de la antigua India, están en busca de esos fantásticos unicornios, esos que antes de salir a bolsa ya valen mil millones.
Habitualmente una startup tarda alrededor de unos siete años en convertirse en unicornio. Suelen ser lanzadas por los famosos millennials, esos treintañeros con estudios universitarios y locos por los avances tecnológicos. Su origen se debe a la proliferación de las nuevas tecnologías y a todas sus posibles aplicaciones, de manera que su modelo de negocio suele estar dirigido específicamente al consumidor: comercio por Internet, redes sociales o aplicaciones de móvil. Estas empresas representan un porcentaje muy pequeño del mapa, hay alrededor de 150 unicornios en el mundo, sin embargo, su impacto mediático es increíblemente desmesurado teniendo en cuenta su peso en la economía real.
¿Burbuja tecnológica?
La aparición de inversores privados en un terreno hasta el momento reservado casi en exclusiva al capital riesgo hace replantearse a algunos inversores si este fuerte impulso que están viviendo los unicornios es una clara evidencia de que se está incubando una nueva burbuja tecnológica. Otros, en cambio, opinan que el potencial económico que suponen justifica totalmente las elevadas valoraciones. Hasta que no salgan a bolsa y los inversores puedan valorar la evolución real de las empresas no conoceremos su verdadero precio.
Estas empresas han supuesto realmente una revolución en nuestro estilo de vida, modificando la forma en la que viajamos, trabajamos o compramos.
La lista está encabezada por la alternativa al taxi más polémica de España, Uber, valorada en unos 60.000 millones de dólares (56.000 millones de euros). Por detrás encontramos otras empresas estadounidenses como Airbnb,
el rey de las camas, o Snapchat, el servicio de mensajería autodestruible. Pero no solo Estados Unidos tiene espíritu emprendedor, la tercera parte de los unicornios que existen en el mundo son europeos y su ritmo de creación va en ascenso. La cibertienda de moda Zalando (Alemania), la plataforma de intercambio de música Spotify (Suecia) y el servicio de comida a domicilio Just Eat (Inglaterra) son algunos de los ejemplos europeos con más éxito hoy en día.
Por nuestras praderas todavía no corren unicornios y nuestro contexto económico tampoco es el adecuado, no obstante, la plataforma de venta de productos de segunda mano Wallapop está creciendo como la espuma y se cree que entrará a formar parte de este selecto club muy pronto. Parece que una nueva revolución tecnológica ha comenzado, el Internet industrial.

