El móvil, compañero de cama

16 / 09 / 2015 Macu Llorente
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El uso del smartphone se ha convertido en todo un vicio y ya ha desplazado a la televisión y a los libros a la hora de irnos a la cama

Ni la compañía de un peluche, ni la de un libro, cada vez hay más personas que para dormir prefieren el móvil. No es lo más romántico ni tampoco lo más indicado, pero lo cierto es que el teléfono cada vez gana más posiciones como principal compañero de cama. Según un estudio realizado entre unos 2.500 usuarios europeos de Francia, Alemania, Italia, Portugal, Reino Unido y España por la empresa de antivirus Kaspersky, la dependencia del smartphone es tan alta que incluso está cambiando nuestros hábitos de vida. Aunque cueste creerlo, un 55% de los españoles preferiría renunciar durante un mes al placer de tomarse una cerveza, a ver la televisión o incluso a utilizar su coche antes que prescindir de su móvil. El mismo porcentaje de usuarios españoles reconoce que consulta su smartphone en secreto durante una cena en familia para mirar su correo electrónico, meterse en las redes sociales (52%), chatear (38%) o comprobar el resultado de un partido de fútbol (29%). Y es que el teléfono ya se ha convertido en una herramienta tan omnipresente en nuestras vidas que igual nos acompaña a la ducha que se ha convertido en el principal guardián de nuestros sueños.

Las cifras de los hábitos de los europeos al irse a la cama son reveladoras, y en esto los británicos se llevan la palma: un 22% reconoce que duerme con su móvil, mientras que los españoles somos un poco menos dependientes y “solo” lo hace un 16%. Pero como toda relación, también la del usuario y su teléfono tiene sus inconvenientes.

Mala costumbre. La sombra del móvil es alargada y repercute en nuestro ámbito laboral ya que usarlo por la noche reduce la calidad del sueño y por consiguiente la productividad al día siguiente. Las horas nocturnas que dedicamos a chatear o a hablar por teléfono provocan que nos sintamos agotados por las mañanas, reduciendo la capacidad de concentración y la dedicación al trabajo. Además, dormir con el móvil encendido para usarlo como despertador o por si recibimos una llamada de emergencia tampoco es la mejor de las ideas. Esta mala costumbre que está tan extendida altera el sistema de autorregulación de los seres humanos dando lugar a problemas de insomnio o fatiga crónica. La luz que emiten las pantallas de los smartphones es nociva durante la noche pudiendo ocasionar una interferencia en el ritmo natural de nuestro cuerpo.

Y aunque los usuarios de los seis países que participaron en el estudio parecen tener claro que el objeto que más necesitan a la hora de acostarse es su teléfono, situándolo por delante del despertador o del libro, también el ordenador portátil ocupa un lugar privilegiado, al menos para el 20% de los franceses, frente a un 18% de los alemanes o un 16% de los españoles e italianos, que igualmente reconocen que necesitan tenerlo en el dormitorio a la hora de acostarse. Claro que a pesar de la invasión tecnológica, muchos estarán de acuerdo en que para dormir todavía no se ha inventado nada mejor que un libro, y en esto los británicos son los europeos que, con diferencia, otorgan más importancia a la lectura a la hora de conciliar el sueño. Eso sí, según advierten los especialistas, para lograr un sueño realmente reparador y descansar de la manera más efectiva, lo mejor es olvidarse de los ya habituales libros electrónicos y echar mano de los tradicionales.

Hay costumbres infantiles que no son tan fáciles de erradicar, y en esto los británicos siguen siendo los reyes. En otro sondeo, el 35% de los consultados admitía necesitar a su peluche preferido para dormir y sentirse protegidos. Su muñeco de trapo sigue formando parte de su ritual nocturno aunque no estén dispuestos a admitirlo.

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