Amor a golpe de talonario

30 / 05 / 2008 0:00 Fuencisla Muños y Pilar Parra
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

El divorcio de Paul McCartney ha hecho temblar las finanzas del ex Beatle. En España también hay casos ‘escandalosos’ de rupturas multimillonarias.

La ex modelo Heather Mills se va a embolsar nada menos que 32 millones de euros por divorciarse del músico Paul McCartney. El ex Beatle se lo tiene merecido. Cuando le pidió que se casara con él, en 2002, Mills le ofreció un acuerdo prematrimonial pero Paul –todo un gentleman– consideró aquel trámite como algo “poco romántico”. Si hubiera sabido cómo iba a terminar el cuento de hadas, cuatro años más tarde, Paul hubiera aceptado gustosamente. Mills le ha traído por la calle de la amargura... Luis Zarraluqui, conocido abogado matrimonialista, afirma que un caso semejante no podría ocurrir en España. “El sistema legal español es completamente distinto al que se aplica en el Reino Unido. En ese país, en el momento del divorcio, el juez puede hacer lo que se llama una distribución equitativa del patrimonio, sea cual sea su origen”.

En España también hay casos en los que se manejan cantidades muy altas de dinero, pero, según Zarraluqui, hay una distancia abismal con las cifras que se manejan tanto en Reino Unido como en Estados Unidos. Uno de los casos más sonados fue el de las hermanas Koplowitz, Esther y Alicia, que en 1989 rompieron sus matrimonios con Alberto Alcocer y Alberto Cortina, respectivamente. A pesar de que tenían régimen matrimonial de separación de bienes, Cortina y Alcocer pidieron la mitad de la fortuna de sus mujeres. Las negociaciones fueron tensas y al final renunciaron a su cargo en Construcciones y Contratas (CC). Recibieron 2.000 millones de pesetas por “su buena gestión empresarial” y, además, se quedaron con el 30% de las acciones que CC poseía en el Banco Zaragozano, el 10% de Cofir, el 5% de Canal+, valoradas en 11.000 millones de pesetas, y el 100% de la compañía Uniseguros. Parte de este dinero lo empleó más tarde Alberto Cortina para divorciarse de Marta Chávarri. La sobrina de Natalia Figueroa se embolsó nada menos que 1.500 millones de las antiguas pesetas y una pensión mensual de millón y medio. Casi nada. Para casarse con Alberto Cortina, Chávarri se divorció de Fernando Falcó, actual marido de Esther Koplowitz. A su hermana Alicia se la relaciona, en la actualidad, con Carlos Fitz-James Stuart, duque de Huéscar y heredero del título de duque de Alba. El divorcio de éste con Matilde Solís no trascendió a los medios, no así el de su hermano pequeño, Cayetano. El jinete, casado con la mexicana Genoveva Casanova, anda de abogados para solucionar una separación llena de matices. La causa que aduce la pareja es “desgaste de la relación”. Genoveva exige una pensión compensatoria a cobrar en un solo pago. Además de una vivienda en Madrid para residir con sus hijos, los mellizos Amina y Luis, y 15.000 euros mensuales para su mantenimiento. Si se llega a este acuerdo, la mexicana accedería a pasar de noble a plebeya de un plumazo, perdiendo su título de condesa de Salvatierra. Eso si se divorcian, porque los rumores insisten en la posibilidad de una reconciliación.

Las historias

Cuando hay dinero por medio, las rupturas matrimoniales, tarde o temprano, se solucionan a golpe de talonario. “La gente puede llegar a cualquier cosa por dinero –comenta Luis Zarraluqui–. Siendo los hijos y el dinero las dos materias más conflictivas en una ruptura, se llega a un acuerdo antes con los hijos que con el tema económico”. “Le voy a sacar hasta los ojos”, “Le voy a dejar en la calle” son frases que a menudo escucha el abogado Zarraluqui en su bufete. El divorcio del ex síndico de la Bolsa de Madrid Manuel de la Concha fue, en su momento, el más caro de la historia de España. Ocurrió en el ocaso de la llamada beautiful people de la era socialista, en los 90. El gurú de las finanzas, con un patrimonio familiar valorado en 8.000 millones de pesetas, pretendía que su mujer, Paloma Altolaguirre, se conformara con una asignación de 350.000 pesetas al mes. Sin embargo, ella consiguió 1.500 millones de pesetas, la vivienda familiar, la colección de cuadros y una pensión de medio millón hasta la emancipación de sus cuatro hijos. Poco después, durante su estancia en la cárcel por el caso Ibercorp y totalmente arruinado, le reclamó a ésta parte de los bienes que le había cedido para divorciarse y casarse con Isabel Falabella. Escaldados o no, todos repiten experiencia. El millonario Fernando Fernández Tapias –más conocido como Fefé– no puso reparos a la hora de desprenderse de su patrimonio para conseguir el divorcio de su segunda mujer, Juana García-Courel, cuando estaba en pleno affaire con la modelo Mar Flores. Tuvo que desembolsar 12 millones de euros (unos 2.000 millones de pesetas), parte del patrimonio inmobiliario y una cuantiosa pensión mensual. Juana estaba muy bien asesorada por la afamada abogada matrimonialista Concha Sierra, que también llevó los divorcios de las hermanas Koplowitz y de Carmen Martínez-Bordiú con el duque de Cádiz. Fefé está casado en la actualidad con Nuria González, treinta años menor que él. Y le ha dado dos hijos. Por el momento.

Los más maduros

Rosalía Mera fue el espíritu que inspiró el actual imperio Zara. Hoy es una de las mujeres más ricas de España, ha sabido invertir el dinero que le quedó tras la separación de su marido, Amancio Ortega, a mediados de los 80. Se calcula que fueron unos 1.500 millones de euros. Además, sigue siendo dueña del 7% del grupo Inditex, que ambos crearon en veinte años de convivencia. El divorcio lo llevaron con la máxima discreción, la misma que manejó el fallecido magnate de la comunicación Jesús de Polanco, presidente de Prisa, al separarse de su primera mujer, Isabel Moreno Puncel, para casarse con Mari Luz Barreiros. Se desconoce la millonaria cantidad que le costó este divorcio, pero no cabe duda que fue uno de los más caros de España. Con Mari Luz pactó un contrato prematrimonial, con separación de bienes incluido. Sí se conoce, sin embargo, la cifra que el multimillonario mexicano Plácido Arango (dueño de la cadena Vips y de los cafés Starbucks) pagó a Cristina Macaya, con la que había convivido diecisiete años sin pasar por la vicaría. Fueron 2.000 millones de pesetas. Esta señora, famosa por ser la anfitriona de las mejores fiestas del verano mallorquín, era viuda de un millonario judío. En el libro Mujeres del gran poder (Ed. La Esfera de los Libros) su autor, Juan Luis Galiacho, dice que tras la separación del mexicano éste le dio, “además, la casa de las Bahamas, la residencia madrileña de La Moraleja, el piso de Nueva York y varias obras de arte de su inmensa colección”. Y de tal palo, tal astilla. Una de sus hijas, Sandra, casada con Fernando Ballvé, rico heredero y dueño de Telepizza y Campofrío, tuvo, recientemente, un divorcio sonado. Durante casi tres lustros de relación se cuenta que amasaron un enorme patrimonio, pero casi todo estaba registrado a nombre de Fernando, quien había exigido separación de bienes al casarse. Ballvé, al que posteriormente se le relacionó con Isabel Sartorius, pretendía quedarse con la custodia de sus seis hijos y no pasar la pensión alimenticia. Sin embargo, los hijos tomaron partido por su madre, según recoge Galiacho en su libro. “Hay veces que la gente es tan complicada que a la hora de repartir bienes se llegan a acuerdos en cuantías muy importantes y luego todo se rompe porque los dos quieren la lámpara del salón –dice Zarraluqui–. Lo que pasa es que se mezcla el dinero con los sentimientos y esa es una mezcla explosiva”.

Grupo Zeta Nexica