Adiós al glamour
La era del low-cost también ha llegado al negocio del corazón. Solo Pantoja y Preysler sobreviven en un mundo plagado de estrellas fugaces de la televisión.
La crisis económica que comenzó en 2008 y que ha sacudido duro a nuestro país en los últimos años no se ha andado con remilgos en lo que al negocio del corazón atañe. En lo que a las cifras económicas se refiere y en lo de los actores de las noticias, también.
Vivimos en un Black Wednesday permanente. Por aquello de que las publicaciones del corazón salen en miércoles y porque estamos de rebajas. Casi saldos. Mucho ha cambiado todo desde que llegaron las primeras revistas llamadas “del corazón”. La biblia, el semanario ¡Hola!, nacía allá por el año 1944. Su fundador, Antonio Sánchez Gómez, y su esposa, Mercedes Junco, con pocos medios y en el salón de su casa de entonces, lograron que miles de lectores empezaran a internarse por el género del fotoperiodismo en la España de la posguerra. Damas de la sociedad nacional e internacional, princesas y príncipes europeos, artistas de Hollywood o acontecimientos como la llegada del hombre a la Luna, fueron noticias y protagonistas de sus primeras ediciones. Después fueron sabiéndose adaptar a los gustos e intereses de sus lectores a través de los años.
Eran tiempos de posguerra en una España necesitada de entretenimiento y de vivir, a través de las páginas de estas revistas, cómo era la vida de quienes, aparentemente, no pasaban penurias y envolvían sus días en el lujo y el glamour. En ellas se mostraba una Europa de boato, con sus reyes y príncipes, como Balduino y Fabiola de Bélgica o Rainiero y Grace de Mónaco. Del otro lado, la imagen más brillante de Estados Unidos: actores y actrices de Hollywood como Liz Taylor o los miembros de la dinastía Kennedy, sobre todo la esposa del presidente, Jackie, hacían imaginar un mundo de fantasía. También eran referentes de moda y estilo. Y, por supuesto, personajes relevantes de nuestro país. Aristócratas como la duquesa de Alba, toreros como Luis Miguel Dominguín, que se codeaban con Ava Gardner, Grace de Mónaco o la propia Jackie, cantantes como Rocío Jurado, Lola Flores o Raphael y jóvenes y prometedoras artistas españolas, como Pepa Flores, Marisol, eran productos que consumían con gusto los lectores.


