A la búsqueda de indicios de vida en Marte

11 / 03 / 2016 Juan Pons
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La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Rusa inician el día 14 el más ambicioso programa de exploración marciana de todos los tiempos: ExoMars.

Sabemos que no existen los temidos marcianos verdes que asustaban a nuestros padres y abuelos en los años 50 y 60, y que nos hicieron reír en Mars Attacks!, una película de humor y ciencia-ficción de 1996. Pero la ausencia de agresivos marcianos verdes no significa que Marte no pueda albergar algún tipo de seres vivos microscópicos, quizás letales para los humanos. ¿Hay vida en el planeta rojo? ¿La hubo en el pasado? ¿Dónde se oculta? Para dar respuesta a los misterios que encierra nuestro vecino planeta, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Federal de Rusia (Roscosmos), están a punto de comenzar el más ambicioso programa de exploración marciana de todos los tiempos. Su nombre: ExoMars. Con un presupuesto superior a los 1.200 millones de euros, ExoMars es un enorme esfuerzo ruso-europeo estructurado en dos misiones espaciales. Una primera, ExoMars 2016, que despegará el próximo lunes, 14 de marzo, desde el cosmódromo de Baikonur (en la república asiática de Kazajistán) a partir de las 10.31, hora peninsular. Su finalidad es buscar indicios, presentes o pasados, de la existencia de vida en Marte. Para la madrileña Silvia Bayón, ingeniera de sistemas de ExoMars, “ahora vamos a estudiar los oligogases de la atmósfera marciana, determinar su origen y efectuar mediciones meteorológicas”. “Y también probaremos –subraya–, las tecnologías que hemos desarrollado para que, en 2018, una segunda misión llegue a la superficie del planeta rojo”.

Para el programa ruso-europeo, la misión prevista para 2018 “será clave”, asegura el irlandés Leo Metcalfe, responsable de operaciones científicas de ExoMars. “La superficie de Marte es un entorno hostil, brutalmente asolado por las radiaciones ultravioleta, que impiden la supervivencia de ningún ser vivo. Así es que, en caso de existir algún tipo vida −recalca Metcalfe−, solo pueda estar oculta en el subsuelo”.

La ESA y Roscosmos enviarán en 2018 un vehículo todoterreno equipado con un potente taladro, “que penetrará hasta 2 metros en el subsuelo marciano, y allí mismo analizará los estratos para determinar si hay señales de vida pasada o presente”, concluye Metcalfe.

Gas metano

ExoMars pretende ratificar la existencia de gas metano de origen bioquímico o biológico en la atmósfera marciana. Si es bioquímico puede deberse a emisiones volcánicas. Pero, si fuese biológico, sería el primer indicio de que hay vida oculta en Marte o que la hubo en un pasado remoto.

Sonda

Una sonda de descenso bautizada Schiaparelli y repleta de equipos científicos se posará en la superficie marciana para estudiar in situ el entorno del lugar de amartizaje y evaluar nuevas tecnologías para su empleo en futuras misiones robóticas o humanas al planeta rojo.

Exomars

La sonda pesa un total de 4.300 kilos, de los que solo 112 son instrumentos científicos. La ESA ya ha invertido 1.047 millones de euros, de los que España aporta un 6,7%, lo que nos sitúa como quinto contribuyente, tras Italia, Gran Bretaña, Francia y Alemania. Pero su coste total superará los 1.200 millones.

Antena

Una de las antenas UHF en forma de hélice cuadrifilar fabricadas en España por TRYO Aerospace. Permite la intercomunicación entre el satélite que orbitará alrededor del planeta rojo y la sonda Schiaparelli, que se posará en la superficie marciana a mediados de octubre.

Cohete ruso

La sonda espacial ExoMars 2016 TGO en el momento de proceder a su encapsulado en la parte superior del cohete ruso Proton. Despegará el próximo lunes, 14 de marzo, desde el cosmódromo de Baikonur, en la república exsoviética de Kazajistán, en plena Asia central.

Taladro

La segunda misión ExoMars, prevista para el 2018, consistirá en el envío de un vehículo todoterreno provisto de un potente taladro que penetrará hasta 2 metros en el subsuelo marciano para intentar encontrar pruebas de vida pasada o presente.

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