Un prodigio almeriense

14 / 04 / 2016 Nativel Preciado
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Vivo parte del año en un pueblo costero de Almería, a unos 30 kilómetros de Cantoria, donde tiene su sede la mayor empresa de piedra natural del mundo. Había oído hablar del imperio Cosentino, pero no fui consciente de su magnitud hasta que visité recientemente su principal fábrica. Se trata de un parque industrial que ocupa más de un millón de metros cuadrados, situado en una pequeña localidad del valle del Almanzora, donde se fabrican productos y marcas que se distribuyen a 80 países. Toneladas de bloques de mármol convertidos en sofisticados materiales que envuelven las construcciones más vanguardistas del mundo, desde el hotel Burj Al Arab de Dubái o el estadio Wembley de Londres al Patio de los Leones de la Alhambra de Granada. Los padres de los actuales propietarios tenían una modesta serrería y, hacia 1980, los tres hermanos Cosentino se dedicaron a explotar las canteras del mármol de Macael, un negocio con el que se arruinaron varias veces. Tras muchos viajes a Carrara, Verona y Tel Aviv, les llamó la atención una fábrica de Israel donde se elaboraba un novedoso material reciclado que fue su fuente de inspiración. Como buenos emprendedores, apostaron por invertir en I+D, arriesgaron todo lo que tenían y el éxito les llegó una década después, cuando desarrollaron el Silestone, un gran hallazgo convertido en referencia mundial. Abrieron las primeras delegaciones comerciales en Europa, pero el gran salto se produjo cuando triunfaron en Estados Unidos. Pasaron de tener 17 trabajadores en 1979, a los 2.000 de la actualidad. No parecen muchos para 6 plantas de producción, 14 canteras de piedra natural y 19 fábricas de elaboración, pero es que la mayoría de la logística está automatizada.

Recorro una de las kilométricas plantas donde se manipulan millones de muestras y me cruzo con una docena de personas que se limitan a programar pequeños ordenadores. Veo que los robots se encargan de los procesos de producción y me inquieta comprobar sobre el terreno que el futuro ya está aquí. Un informe del Foro Económico Mundial calculaba que en 2020 se perderían más de 5 millones de puestos de trabajo por culpa de la robótica. Mis anfitriones intentan tranquilizarme. Aseguran que gracias a las nuevas tecnologías se crearán dos millones de nuevos empleos para trabajadores reespecializados en ingenierías, matemáticas, arquitectura, computación y otras funciones relacionadas con la inteligencia artificial. En el grupo ya los están formando. Cada año reparten 50 becas para jóvenes emprendedores almerienses que muestren capacidad de iniciativa y visión internacional para convertirlos en futuros líderes económicos y empresariales. Es muy de agradecer que los promotores de una importante multinacional sigan apostando por la localización y que todos estos prodigios sucedan en una pequeña localidad de Almería.

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