Tras la manta

21 / 07 / 2016 Nativel Preciado
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Los manteros sobreviven entre la explotación mafiosa y el cerco policial.

Ninguna de las ciudades españolas que he visitado últimamente se libra del top manta. Nadie discute que se trata de una actividad ilícita que utiliza una red de distribución de mercancías ilegales y perjudica gravemente a los que fabrican y comercian con productos de marca. Es necesario defender la propiedad intelectual y los derechos de quienes pagan sus impuestos frente a las mafias que se enriquecen ilegalmente. Para frenar la demanda y el aumento de la producción, en muchos municipios españoles se han incrementado las multas para los compradores de objetos falsificados. El problema es cómo resolver la situación de los manteros, que viven indocumentados entre la explotación mafiosa y la persecución policial. Varios colectivos de derechos humanos protestan contra el incremento del cerco policial al que son sometidos los vendedores y alguna organización, como Tras la Manta, busca soluciones para no dejarlos abandonados a su mala suerte, pero chocan contra la creciente ola de xenofobia y populismo. La prolongada crisis hace que los nativos, con serios apuros económicos, vean con malos ojos que se facilite la vida a los inmigrantes. Tampoco el Código Penal ni la última ley de extranjería dan facilidades para que se acepten propuestas de arraigo a partir de la creación de diversos planes de empleo que les permita regularizar su situación. La única salida sería cambiar la percepción de que los inmigrantes son una amenaza para la convivencia.

En ese sentido, ojalá muchos compartieran las teorías de Alejandro Portes, catedrático de Sociología, profesor en Princeton y en la Universidad de Miami, uno de los grandes expertos mundiales en inmigración, que considera la llegada de inmigrantes la mejor aportación para un país como el nuestro.

El profesor Portes ha estado recientemente en Madrid para inaugurar el XII Congreso Español de Sociología, donde ha presentado su nueva investigación sobre la integración de los inmigrantes en España, Spanish Legacies. La principal conclusión es que la manera de afrontar este proceso en España ha sido más suave y eficaz que en Francia. Una de las causas de que seamos menos racistas se debe a que los españoles somos un país de emigrantes, vivimos en una sociedad abierta y no tenemos un sentimiento de superioridad frente al extranjero. Los franceses, sin embargo, no toleran que haya etnias separadas de lo francés, pero la realidad es que los inmigrantes siempre son considerados ciudadanos de segunda. Lo más interesante es su empeño en convencernos de que la inmigración es un fenómeno positivo para España, donde las tasas de mortalidad superan a las de fecundidad y existen inmigrantes jóvenes en busca de oportunidades. Sostiene que si fuéramos capaces de recibir a los 16.000 refugiados, el cupo aprobado por la Unión Europea, veríamos beneficios económicos a corto plazo. Ojalá pueda demostrar que sus teorías son ciertas.

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