Marketing terrorista
Hay espectadores que buscan desde sus móviles las imágenes de las decapitaciones
No acabo de creer que los terroristas de la yihad hayan empleado con éxito las estrategias más modernas del marketing digital para reclutar adeptos. Hace unos días leía con estupor el espléndido reportaje de Javier Lesaca en el diario El Mundo donde explicaba detalladamente cómo las productoras del Estado Islámico se inspiran en series, películas y videojuegos para grabar las decapitaciones de sus rehenes extranjeros y alcanzar repercusión global. Cuentan con un equipo de guionistas que utilizan con tal pericia las redes sociales para infundir terror y lanzar sus campañas de propaganda y captación, que ya se les considera uno de los principales fenómenos de comunicación del siglo XXI. Durante el último año han difundido un vídeo de propaganda terrorista cada día. Sugiero la lectura del reportaje “Los guionistas de IS” para conocer a fondo en qué consiste el nuevo concepto del terrorismo de marketing. Yo intento evitar las imágenes de las decapitaciones, pero hay espectadores que las buscan denodadamente a través de sus móviles y, no solo eso, jóvenes desestructurados, excluidos o marginados lo consideran una acción digna de imitar, por inimaginable que parezca.
En un reciente encuentro con expertos en servicios de inteligencia les pregunté qué serie de televisión consideraban en este aspecto más realista y, sin pensarlo dos veces, me respondieron que Homeland. Al parecer, ha sido una de las que ha inspirado el terrorismo marketiniano de los yihadistas. Las andanzas de Carrie Mathison, oficial de operaciones de la CIA, y Nicholas Brody, exmarine de guerra apresado por Al-Qaeda, se han convertido en el thriller político con mayor repercusión internacional. Supongo que los creadores de la serie se inspiraron en el grupo terrorista liderado por Osama bin Laden para llevar a cabo su meticulosa labor de documentación. Los guionistas se basan en hechos reales para urdir la trama de la serie y los terroristas se inspiran en la serie para alcanzar repercusión mediática. ¿Dónde está la verdad? Ojalá carezcan de fundamento las teorías conspirativas más extendidas en torno a Bin Laden y los atentados del 11-S, según las cuales el Gobierno estadounidense encontró la excusa perfecta para iniciar las guerras contra Afganistán e Irak, promover restricciones de derechos civiles e iniciar programas de espionaje a gran escala. Se sospecha que actualmente se han infiltrado agentes de inteligencia occidentales dentro de las filas de ISIS y han participado en el entrenamiento de los terroristas. Confieso que soy seguidora de los artículos y los libros que escribe el economista Michel Chossudovsky. Profesor de la Universidad de Ottawa, colaborador de la Enciclopedia Británica, fundador y director del Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG) de Montreal y activista antiglobalización, Chossudovsky es conocido como teórico de la conspiración. Espero no haberme dejado influenciar por sus teorías. No quisiera entrar en ese círculo vicioso que convierte la realidad en ficción y viceversa.


