Lo saben todo de ti

21 / 03 / 2016 Nativel Preciado
  • Valoración
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Después de lo que le ha sucedido a la reina Letizia es ridículo creer que nuestra intimidad está garantizada. Todos estamos sometidos a vigilancia, como dijo el exinformático de la CIA Edward Snowden en la entrevista que mantuvo con Ana Pastor en Moscú, otra cosa es que los asuntos privados de cualquier ciudadano anónimo no interesen tanto como los mensajes que los Reyes, vía WhatsApp, enviaron a un amigo imputado por corrupción. Aunque te creas a salvo, porque no tienes nada que ocultar, después de este incidente queda demostrado que tus movimientos son interceptados, almacenados y, en caso de necesidad, susceptibles de ser revelados.

Cuando pasas por una calle con videocámaras, entras en un banco o una tienda, compras con tarjeta, haces una llamada, envías un correo o un WhatsApp, visitas una página de Internet, consultas el tiempo del fin de semana, Facebook, Twitter, Instagram o realizas cualquier otro gesto cotidiano, apareces en un registro de metadatos cuyo alcance es ilimitado. Se trata de un inmenso almacén de fichas policiales donde aparecen tus actividades como si fueras un terrorista más. Cada vez que interactúas, tu teléfono se conecta a una antena que te sitúa con absoluta precisión en el lugar donde te encuentras. Es probable que pases inadvertido “si no te portas mal”, pero si a alguien se le cruzan los cables te puede meter en un lío. Simplemente un extraño, un intruso, o un hacker medianamente habilidoso, puede conocer tu historial clínico o laboral y ponerlo a disposición de un empresario fisgón. Mejor no imaginar qué pasaría si el intruso pertenece a una organización criminal.

Snowden, perseguido por la Justicia estadounidense por revelar secretos de Estado, se ha arruinado la vida por demostrar, a través de un millón y medio de documentos clasificados, que los servicios secretos de numerosos Gobiernos espían, de manera masiva y sin necesidad de requerimiento judicial, a profesores universitarios, abogados, asociaciones como Unicef y millones de inocentes usuarios de Internet. Estás fichado y lo saben todo de ti. Con la disculpa de la seguridad y la lucha contra el terrorismo, no hay legalidad que se les resista. Dice Snowden que, a pesar de los millones de datos que poseen los servicios e inteligencia, han sido incapaces de impedir los más graves atentados terroristas. De ser cierto, resulta lamentable que no tenga, al menos, carácter preventivo. Y aunque sea considerado como un asunto menor, lo paradójico es que con tanta información disponible, los responsables políticos de todo signo no se enteren de quién se enriquece o quién roba en sus respectivos partidos o de cualquier otra actuación presuntamente delictiva de las que se cometen en su entorno, hasta que no caen en manos de un juez. Solo así, después de la sentencia, se dan por enterados. 

Grupo Zeta Nexica