Insolidarios o ignorantes
El desconocimiento de la vida real por parte de los dirigentes es un clamor
Tengo la costumbre de leer asiduamente a Paul Krugman, profesor en la Universidad de Princeton y Nobel de Economía, porque siempre me aporta alguna información novedosa, aunque reconozco que no suele ser demasiado optimista. Esta semana se refiere a un estudio del Centro de Investigación Pew (un prestigioso think tank de Washington) según el cual más de las tres cuartas partes de los conservadores creen que los pobres tienen la vida fácil gracias a las ayudas públicas. Krugman deduce que los republicanos desprecian a los pobres, por eso se niegan a ampliar la asistencia sanitaria a los mayores de 65 años. Y teniendo en cuenta el aumento de la esperanza de vida, la gente puede trabajar durante mas tiempo, así que van retrasando periódicamente la edad de jubilación. La conclusión es que las élites políticas, además de su desdén hacia los pobres, no se enteran de las penurias económicas que sufren muchos estadounidenses que carecen de ahorros, son incapaces de planificar su pensión y el 47% no pueden afrontar un gasto extra de 400 dólares. No sé sabe qué es peor si la insolidaridad o la ignorancia.
Tal vez las conclusiones de Krugman sean un poco radicales, pero el desconocimiento de la vida real por parte de los actuales dirigentes políticos es un clamor también para los europeos. Nuestros gobernantes no son conscientes del aumento de la desigualdad que, según datos de la OCDE, ha alcanzado su máximo nivel en 30 años en el conjunto de los países de la Unión Europea. La recuperación económica de la que tanto alardean se está saldando a costa de la exclusión social de una parte significativa de la población. Uno de cada tres hogares en España está en riesgo de pobreza, más del 16% de las familias tiene dificultades para llegar a fin de mes, el 10%
retrasa los pagos del alquiler de su vivienda, la hipoteca, el agua y la luz, el 45% no puede irse de vacaciones ni una semana al año y el 42,4% es incapaz de afrontar gastos imprevistos (659 euros) Podría continuar con tan dramática enumeración, pero me he limitado a repasar alguno de los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida que realiza anualmente el Instituto Nacional de Estadística. Pues bien, a pesar del empeoramiento de las condiciones de vida, el Gobierno no parece darse por enterado de la realidad que se oculta tras los números. El presidente Rajoy enarbola con orgullo de la tasa de crecimiento del 3,5% y, a pesar del chasco electoral, se empeña en defender a capa y espada su política económica, convencido de que la recuperación alcanzará pronto a los sectores más castigados por la crisis. Ojalá tuviera razón, pero según las estadísticas oficiales, a pesar de que la macroeconomía se recupera, la brecha salarial sigue aumentando.
Debería buscar una explicación. En 2014, la desigualdad se disparó hasta las 104 veces. El salario medio de las personas mejor pagadas de las empresas del Ibex 35 suponía 75 veces el gasto medio por empleado de esas mismas compañías. Lamento haber terminado con otra retahíla de cifras. .


