Delatores
La práctica de tirar de la manta a cambio de favores es bastante frecuente
Desmoraliza conocer los resquicios legales por los que se siguen colando todo tipo de corruptelas, a pesar de la cantidad de proclamas que han hecho los partidos de aplicar severas medidas de regeneración para combatir los abusos. Cuántos delincuentes se estarán frotando las manos al saber que es imposible, en solo seis meses, revisar con garantías cerca de un millón de causas judiciales, en las que muchos de ellos están implicados. Por eso, según cuenta InfoLibre, las tres principales asociaciones de fiscales se han rebelado contra la nueva ley que favorece la impunidad de los corruptos. Dos líneas más abajo leo que entre los 49 consejeros de la puerta giratoria (exministros y ex altos cargos de la Administración) se embolsaron 29,8 millones de euros en 2014. Todos los candidatos a las generales han prometido impedir la mala práctica de las puertas giratorias, pero dudo mucho que cuando llegue el momento renuncien a semejante botín. Apuesto a que el Ibex seguirá plagado de altos cargos, a no ser que se produzca un vuelco radical a partir de diciembre. El siguiente titular aparece en diario.es y cuenta las peripecias de Francisco Correa. Dicen que el supuesto capo de la Gürtel negoció con la Fiscalía Anticorrupción tirar de la manta a cambio de reducir la petición de la condena y que le permitiesen conservar parte de su dinero. El imputado se ofreció a los fiscales para proporcionar información sensible sobre importantes políticos y empresarios, algunos ya imputados y otros que aún no están relacionados con el caso. Según dicho periódico, se frustró la negociación y la petición de condena para Correa sigue siendo de 109 años de cárcel. De momento, se ha vuelto a meter los ases en la manga y queda desactivada la supuesta bomba de relojería. Imagino que Correa, por su especial protagonismo, es el menos indicado para tratar de eludir su más que probable responsabilidad en la trama y será difícil que su oferta vuelva a ser considerada a lo largo del proceso.
La práctica de levantar las alfombras, tirar de la manta o delatar a posibles delincuentes a cambio de favores diversos es mucho más frecuente y discreta de lo que imaginan. Sin abandonar el caso Gürtel, al exalcalde de Boadilla, conocido como el Albondiguilla le denunció su propio hijo. También la Agencia Tributaria, gracias a los chivatazos, ha conseguido destapar 3.300 fraudes a lo largo de esta legislatura. La mayoría de los delatores en asuntos fiscales suelen actuar para evitar la competencia desleal en actividades económicas, pero muchos casos de corrupción política se han descubierto gracias a los deseos de venganza de esposas o amantes abandonadas, colaboradores humillados o contables y tesoreros despedidos. Lamentablemente, pocos actúan por desinterés o por deseos de justicia.


