Boicot a Trump

09 / 02 / 2017 Nativel Preciado
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¡Gracias!

Ojalá los mexicanos brinden con tequila junto al pueblo americano.

Con cierta esperanza de pararle los pies, firmo todo lo que me llega contra las infames decisiones de Donald Trump. El martes éramos ya casi cuatro millones los que rechazamos su incitación al miedo, al odio y a la intolerancia, su apoyo a la tortura, su fomento a la violencia en general, su menosprecio a las mujeres, musulmanes, mexicanos y a todas las personas que no se parecen a él. Es necesario que la parte del mundo afectada por las decisiones de este individuo se manifieste, proteste y resista. Ya lo han hecho los citados firmantes, numerosos detenidos y sometidos a interrogatorios en los aeropuertos, congresistas demócratas que anuncian proyecto de ley para anular el veto migratorio, el senador de cuyas lágrimas se mofó Trump, la Comisión Europea, profesores universitarios, premios Nobel, diplomáticos, científicos, abogados, taxistas, cineastas... y la fiscal general del Estado a la que cesó fulminantemente. Falta que la mayoría de los dirigentes políticos le boicoteen (aunque haya esquiroles como la primera ministra británica y el Gobierno israelí) y los más posibles le declaren persona non grata. Todos unidos contra la orden de impedir la entrada de los nacidos en siete países musulmanes y la prolongación del muro de la vergüenza en la frontera con México.

Hay que frenar la siniestra manía de construir murallas que se expande como una pandemia. Muros en Cisjordania, Irlanda del Norte, Arabia Saudí, Kuwait, Grecia, Turquía, Sahara Occidental, o en la frontera hispano-marroquí. Cayó el de Berlín, del que apenas queda huella, y, ahora, un esperpéntico hombre alto, rubio, yanqui, que sorprende cada día incluso a sus compatriotas, pretende incomunicar a sus vecinos mexicanos y endosarles el coste de la obra. Los 20.000 kilómetros de la muralla china, una de las siete maravillas del mundo, fueron construidos por el megalómano emperador Qin Shi Huang para defender al imperio chino de los bárbaros mongoles. Sepan que ni siquiera la mayor barrera del mundo tuvo la eficacia deseada, pues como dejó escrito el general Datong: “Nuestras tropas y exploradores a menudo van al territorio mongol para comerciar con ellos y han hecho amigos. Los cuatro caudillos Altan, Toyto, Senge y Usin han incorporado torres de observación de nuestra gran frontera a sus campamentos. Los mongoles reemplazan a nuestras dotaciones como vigías y nuestros soldados reemplazan a sus tropas como pastores, con el resultado de que ninguna información estratégica de nuestras defensas pasa inadvertida a los mongoles”.

Es probable que la fuerza de la historia, con la ayuda de masivas protestas internacionales, derribe los muros que unos cuantos locos se empeñan en levantar. Ojalá se repita la historia del general Datong y todos los mexicanos rompan el muro lingüista anglosajón y brinden con tequila y burritos junto al pueblo americano para que Trump no se salga con la suya.

Grupo Zeta Nexica