Apariencias que no engañan
Si nos fiásemos de las encuestas diríamos que la mayoría de los ciudadanos están decepcionados por la incapacidad de los partidos para llegar a acuerdos. Reprochan al Partido Popular y Podemos que se hayan opuesto a la formación de un nuevo Gobierno, prolongando así la incertidumbre y la permanencia en La Moncloa de un presidente en funciones al que dan por amortizado.
La repetición de las elecciones generales es un fracaso, una opción rechazable, entre otros motivos, porque, según informa el Ministerio del Interior, nos va a costar 130 millones de euros, más el gasto propio de los partidos en las campañas, dinero que procede fundamentalmente de subvenciones públicas. Datos que alimentan la indignación ciudadana frente a unos parlamentarios recién elegidos que actúan en función de sus propios intereses. Ocho de cada diez españoles consideran que el liderazgo de Mariano Rajoy ha finalizado y que llega el momento de buscar el relevo. Por el contrario, los respectivos dirigentes del PSOE y Ciudadanos, los que más se han esforzado en negociar, buscar puntos de encuentro e interpretar el mandato de las urnas, son los mejor valorados, al menos, durante la tarde de la fracasada investidura de Pedro Sánchez, que es cuando Metroscopia realizó la citada encuesta.
Mi escepticismo demoscópico me lleva a curarme en salud y advertir que, probablemente, cuando se publiquen estas líneas ya se habrá producido un cambio de opinión, porque no hay nada más volátil en estos momentos que la valoración de los líderes. Como su liderazgo es tan endeble, cualquier desliz les hunde en la miseria. Imagino lo mal que habrá caído en las filas de Podemos la publicación en El Confidencial de un documento interno donde se regula hasta el menor detalle qué debe tener en cuenta Pablo Iglesias en sus apariciones televisivas. “Pablo no debe pestañear 75 veces por minuto”, dice literalmente el informe elaborado por el Equipo de Argumentario, el Equipo de Comunicación, el Área de Discurso, el Equipo de Análisis de Portavoces, el Equipo de Redes Sociales, la Secretaría Política, el Área Económica, Acción Institucional y el Área de Finanzas. Este derroche de medios se llevó a cabo para asesorar a Iglesias en el primer debate de campaña que mantuvo con Albert Rivera en el programa Salvados de Jordi Évole el pasado 18 de octubre, lo cual demuestra, como suponíamos, la importancia estratégica que otorga Podemos al medio audiovisual. A pesar de que Iglesias vistió camisa de color claro y luminoso, se peinó con la raya en el pelo, controló el parpadeo, evitó ser ofensivo y arrogante, atacó los puntos débiles de su adversario, en definitiva, obedeció las recomendaciones de su equipo de expertos, salió poco airoso de aquel debate. Y es que, a veces, la impostura del marketing político juega malas pasadas.


