Terremoto Trump: lo que pasó y lo que es muy probable que pase

25 / 11 / 2016 José Oneto
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La presidencia del candidato republicano es una amenaza al orden internacional que puede tener consecuencias dramáticas en EEUU y el resto del mundo. en Europa crece el temor a un efecto contagio y a la creación de una internacional populista.

1. Lo que puede pasar a partir del 20 de enero de 2017

En los cien primeros días tras la toma de posesión, el 20 de enero, del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, serán deportados tres millones de inmigrantes, según anunció el propio presidente electo tras su victoria. Se empezará por los que tienen algún antecedente penal o por comportamiento que denote peligro social, aunque no hayan sido condenados en firme. Este será el primer paso de una operación más amplia que supondrá la deportación de 11 millones de inmigrantes que no tienen sus papeles en regla y la construcción de un muro en la frontera entre EEUU y México. Europa deberá aportar más fondos para su defensa y no tendrá más remedio que aprobar una política de defensa común. Los británicos serán los más beneficiados por el tsunami Trump, porque se les propondrá un tratado comercial que romperá el aislamiento de Londres. La relación con Rusia dará un giro radical ya que el nuevo presidente piensa colocar a Vladimir Putin a su nivel, lo que le permitirá recuperar una parte del “orgullo ruso”, que sufrió un duro golpe tras la caída del Muro del Berlín y la descomposición de la Unión Soviética. Se renegociará el acuerdo con Irán y habrá un acercamiento al sirio Bachar Al Assad. 

El sistema internacional y el mandato de comercio liberal respaldado por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial se desintegrarán pronto. Se discernirá el equilibrio de poder asiático. En Rusia, Putin tendrá las manos libres para actuar en Europa del Este. Una serie de muros, metafóricos y reales, obstruirán el flujo mundial de bienes y capitales que ahora nos parece tan natural. El acuerdo sobre el clima de París degenerará en una ley de la selva, porque ni Trump ni su círculo más intimo creen en el cambio climático. Quienes abogan por la democracia en lugares difíciles ya no podrán contar con el liderazgo moral y la presión diplomática estadounidense. Se agudizarán los enfrentamientos raciales internos, no solo con los afroamericanos, sino con los latinos. Estas serán, en líneas generales, algunas de las consecuencias del triunfo de Trump el 8 de noviembre en unas elecciones que han supuesto un terremoto político mundial y cuyos efectos comenzarán a manifestarse en menos de dos meses, tras un periodo de transición que, aunque con protestas en las calles (bajo el eslogan “Este no es nuestro presidente”), transcurre con normalidad y con la esperanza de que todo lo que el nuevo presidente prometió en la campaña electoral, esquizofrénica, llena de insultos y descalificaciones, trampas y maniobras que han sembrado odio (y odio recogerán), no se llegue nunca a cumplir...

 

2. La campaña del odio y la ira (y un mal resultado para la democracia)

La ira ha ganado y la rabia de la protesta ha vencido. Y el resultado, según un periódico nada radical como Le Monde, es que “un multimillonario dudoso, que no paga impuestos desde hace veinte años, miente como un sacamuelas, coquetea abiertamente con el racismo, la xenofobia y el sexismo, y que jamás ha ejercido ningún mandato electivo o público, el republicano Donald Trump, se ha convertido en el 45º presidente de EEUU. Vista desde París, la victoria de Trump, que se produce después del brexit, es una advertencia”.

Vista desde Londres, en otra versión nada radical de The Times, la elección de Trump ha hecho posible lo que antes se presentaba como imposible. Los votantes austriacos elegirán un nuevo presidente de extrema derecha. Un referéndum sobre la reforma constitucional en Italia podría precipitar la dimisión del primer ministro, Matteo Renzi. Las elecciones de los Países Bajos en marzo podrían llevar a Geert Wilders, un demagogo antimusulmán, al frente del Gobierno. Y la señora Marine Le Pen se presentará en Francia a las elecciones de abril y mayo frente a las fuerzas divididas del conservadurismo y a un débil Partido Socialista. Estos movimientos tienen en común su rebelión contra la apertura y la integración.

Vista desde Berlín, el nada extremista Frankfurter Rundschau está convencido de que la victoria de Trump es el fin del orden mundial occidental y amenaza a las democracias occidentales. Tiene que haber resistencia ahora, antes de que sea demasiado tarde. Las fuerzas progresistas en Europa solo pueden hacer de contrapeso a los Estados Unidos de Trump si, por fin, acaban con una política que deja abandonadas a demasiadas personas. Solo así se podrá desarrollar una sociedad abierta al mundo, en la que se vivan los valores democráticos. Esta es la lucha. “Y que nadie diga que no lo sabía”.

En fin, vista desde Varsovia, donde gobierna un partido como Ley y Justicia, ultraderechista, partidario de la pena de muerte, euroescéptico, proteccionista en materia económica y enfrentado con Alemania por la política migratoria, un medio como Gazeta Wyborcza ha denunciado que el partido gobernante tiene la convicción de que la Unión Europea supone para Polonia más riesgo que Trump y que prefiere ser“vasallo de un Trump imprevisible que un colaborador de la Unión Europea”, convencido de que Trump no amonestará a las autoridades polacas por no respetar los principios de la democracia occidental. Y lo que es más importante, la victoria de Trump inspira en Ley y Justicia la sensación de pertenecer a una gran internacional de populistas que desprecian la democracia.

Nueva York (EEUU), noviembre de 2016.

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