Rajoy piensa en un Gobierno de coalición PP-PSOE
La carta oculta del presidente sería una coalición a la alemana para la que querría contar con los socialistas Susana Díaz y Felipe González
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en funciones, el candidato que más votos y escaños ha perdido, pero también el que más votos ha sacado en las elecciones de este domingo 20 de diciembre, hasta el punto de erigirse en la fuerza política más votada, ha iniciado las consultas para formar Gobierno. Un Gobierno que debe tener una mínima estabilidad en los momentos que vive el país, con las exigencias que hay que cumplir con Bruselas y con los retos que hay que afrontar, en tanto acaba de empezar una nueva era política en la que un cuatripartidismo ha venido a sustituir al bipartidismo que ha regido la vida del país en los últimos 38 años.
El bipartidismo que desde 1982 ha acaparado entre el 70% y el 80% del electorado (en las generales de 2011 nada más y nada menos que el 84%) ha perdido 34 puntos, se ha situado en algo más del 50%, ha dado paso a dos partidos emergentes que, en un tiempo récord, se han hecho con poco más de ocho millones y medio de votos, mientras que los dos primeros partidos se han dejado en el camino cinco millones y medio. Es decir, que nos encontramos con un panorama inédito en la política española desde el inicio de la democracia, en la que dos partidos que se han formado en un tiempo récord van a revolucionar un statu quo que va a caer removido por un auténtico terremoto provocado, entre otros factores, por la crisis económica, por la corrupción y por la crisis de muchas de las instituciones.
El camino que se acaba de abrir, y que anuncia un tiempo nuevo, es un camino de gran inestabilidad. Así lo ha proclamado el presidente Rajoy, que ya ha iniciado sus consultas, que, en principio, tienen pocas posibilidades de fructificar, por la escasa capacidad de pacto que ha demostrado durante la legislatura en la que ha gobernado con mayoría absoluta y con poca generosidad para la oposición en su conjunto, y por la poca empatía que despierta en la opinión pública, debido a la política de recortes que ha tenido que aplicar y que no han suavizado los primeros síntomas de recuperación económica que se presenta en el horizonte y que es, además, el artífice de un milagro sobre el que ha girado toda su campaña electoral.
Con 123 diputados y 7.211.852 votos, Rajoy va a sondear un primer entendimiento con Ciudadanos (40 diputados y 3.498.070 votos), partido al que ha combatido duramente en la campaña electoral y con el que, por ahora, según la posición de su líder, Albert Rivera, solo alcanzaría un acuerdo de abstención en la segunda vuelta, pero no un Gobierno de coalición que, en todo caso, contaría con 163 votos a los que podría añadir pocos más, dado el alejamiento que existe con los nacionalistas, tanto por parte del PP como de Ciudadanos. Pocas posibilidades más tiene Rajoy, a menos que intente lo que, de forma oculta, quiere Moncloa: la gran coalición a la alemana entre el PP y el PSOE. Esa sería la operación en la que está pensando Rajoy si hay alguna posibilidad de que cuaje un Gobierno de izquierdas entre el PSOE y Podemos, con algún otro socio como Unidad Popular-Izquierda Unida, un Gobierno que produciría todo tipo de reticencias en Bruselas. No deja de ser significativo que, horas antes de la apertura de las urnas, un periódico como The Wall Street Journal diera la señal de alarma y anunciara que el futuro de Europa estaba escrito en lo que fueran a votar el domingo 20 los españoles.
Para el periódico de los grandes grupos económicos, y uno de los más influyentes en las finanzas, la bolsa y las grandes operaciones económicas, los mercados aplaudirían un acuerdo entre el PP y Ciudadanos aunque Rivera, dijo en la campaña que no formará Gobierno con Rajoy, de forma que ha convertido la supuesta corrupción de Rajoy y de su partido en el centro de sus intervenciones. La gran preocupación sería que “Rivera se viera tentado a entrar en una alianza con los socialistas y Podemos”, como la que el mes pasado llevó a los socialistas portugueses al poder. “Este resultado –dice The Wall Street Journal– alarmaría a los mercados”.
Las condiciones que ha puesto el líder de Podemos, Pablo Iglesias, para iniciar cualquier negociación ponen al secretario general socialista, Pedro Sánchez, en una situación muy difícil para llegar a un acuerdo con Podemos. Erigido en líder de la política territorial en tanto ha reforzado su poder en Cataluña, País Vasco, Galicia y Valencia, y empeñado en celebrar un referéndum en Cataluña en el plazo de un año, va a ser difícil la formación de un Gobierno de izquierdas con Sánchez como presidente. Algo a lo que se opondría tanto la presidenta de Andalucía, Susana Díaz (que ni siquiera ha felicitado a Sánchez por unos resultados mejores de los que se esperaba, aunque hayan colocado a los socialistas en la peor cota de la historia democrática), como el barón extremeño, Guillermo Fernández Vara.
Rajoy tiene una última carta oculta para iniciar una jugada que ya insinuó su jefe de gabinete y máximo responsable de la campaña, Jorge Moragas, a los periodistas de la caravana electoral de Rajoy: la gran coalición de la que el presidente en funciones le habría hablado a la canciller Angela Merkel el viernes en la reunión del último Consejo Europeo del año. Para esa operación, Rajoy querría contar con Susana Díaz y con Felipe González, uno de los primeros políticos que ha hablado de ese pacto PP-PSOE, pero que, últimamente, había abandonado la idea ante el resurgimiento del cuatripartito, esa fórmula italiana sin italianos, según González.


