Nuevo Gobierno: atrapados y sin salida
Tras el fracaso de las negociaciones entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, unas negociaciones que apenas han durado dos horas, durante las cuales han dominado más los reproches y las desconfianzas que los contenidos, esta semana, la decimosexta desde la celebración de las elecciones generales del 20 de diciembre pasado, se entra en lo que parece, definitivamente, la recta final de la convocatoria electoral del 26 de junio, ante las dificultades para encontrar una salida al actual bloqueo político provocado por la falta de entendimiento del cuatripartito.
A pesar de todos los intentos, ha fracasado Pedro Sánchez, el único candidato designado por el jefe del Estado para la investidura, después de un principio de acuerdo con Ciudadanos y Coalición Canaria (que sumaba 131 diputados ) y, tras intentar lo que, a todas luces, era un acuerdo imposible de PSOE, Ciudadanos y Podemos. Era la última carta que le quedaba por jugar a Sánchez, condicionado por una serie de restricciones del Comité Federal de su partido, que le impedía aceptar ningún tipo de compromiso con partidos nacionalistas y, sobre todo, con cualquier tipo de referéndum de autodeterminación, como se ha venido insistiendo desde Podemos y sus aliados catalanes y gallegos.
Durante meses, Sánchez ha intentado desesperadamente desbloquear una situación política que ha impedido cerrar un proceso de investidura de un presidente capaz de formar un Gobierno estable que pudiese durar por lo menos la mitad de una legislatura. Arrinconado el bipartidismo, el sistema que ha estado en vigor desde el inicio de la Transición, el cuatripartito, surgido en las últimas elecciones, no ha encontrado todavía, por sus posiciones tan contrapuestas, el punto de equilibrio necesario para un pacto de mínimos, capaz de llegar a acuerdos. Y, al final, todo parece indicar que el Rey tendrá que disolver el actual Parlamento y convocar nuevas elecciones para el próximo domingo 26 de junio.
La pérdida de iniciativa del actual Gobierno en funciones y de su presidente, Mariano Rajoy, que, como representante del partido más votado no ha querido ir a la investidura, declinando la oferta que en su momento le hizo el jefe del Estado, y su falta de reflejos para llegar a algún tipo de pacto o compromiso con Ciudadanos; la actitud hostil del candidato socialista Pedro Sánchez hacia Rajoy y el Partido Popular, que ha impedido un encuentro entre los dos; el maximalismo de Podemos, que empezó pidiendo una vicepresidencia para Pablo Iglesias y casi la mitad de las sillas del Consejo de Ministros para iniciar las conversaciones con los socialistas; y la actitud cambiante de Ciudadanos, que ha ido acomodando su posición hasta llegar a un pacto con el PSOE basado en más de doscientas propuestas que constituyen el inicio de lo que puede ser un amplio acuerdo para la regeneración democrática y el principio de un programa de Gobierno, han creado un clima de falta de entendimiento entre todos que ha alejado la posibilidad de una investidura, tras el intento fallido del pasado 4 de marzo.
Es más, ese clima de falta de entendimiento estallaba la pasada semana, cuando, después de muchos esfuerzos, se reunían representantes de Ciudadanos, del PSOE y de Podemos para verse las caras, porque pensar que a esas alturas, después de los insultos mutuos que se habían echado a la cara, había posibilidad de un acuerdo, incluso de un acuerdo para gobernar (vía 161: PSOE, Podemos,Ciudadanos, Coalición Canaria), era una ingenuidad impropia de políticos curtidos que se supone que son los que estaban negociando para desbloquear el caos en el que estamos.
Ingenuidad en la convocatoria imposible, ingenuidad en ese mensaje falso de Podemos de que seguirían cediendo en sus nuevas 20 propuestas, e ingenuidad en la cesión de algo que nunca tuvieron: la vicepresidencia de un Gobierno de coalición, o la rebaja de ¡¡¡36.000!!! Millones de euros en gasto público, en pleno proceso de reducción del déficit exigido por Bruselas en el plan de estabilidad. Eso sí, el derecho de autodeterminación, una línea roja establecida por el Comité Federal del partido, permanecía intocable...
De este modo, Pedro Sánchez, como el Jack Nicholson de Alguien voló sobre el nido del cuco, la película de Milos Forman, presentada aquí con el título de Atrapado y sin salida, se ha quedado atrapado en ese primer intento de salida que fue la investidura que le propuso el jefe del Estado. Una liberación para él, en las circunstancias en las que se encontraba después de perder las elecciones de diciembre de 2015, en las que tuvo que enfrentarse e imponerse al Comité Federal del partido, intentando una aventura que terminaba la semana pasada con la ruptura de toda posibilidad de acuerdo por parte de Podemos... Ahora la película continua pero solo a la espera de una nueva convocatoria electoral, porque son todos los que están atrapados sin salida. O con la única salida de unas nuevas elecciones.


