Hacia un Frente Amplio en las elecciones generales
Impulsada por podemos, la izquierda española se dirige hacia una plataforma similar a la que en Uruguay proporcionó la victoria al Expresidente José Mujica
El sábado 13 de junio, tres semanas después de celebradas las elecciones municipales y autonómicas, constituidos ya los ayuntamientos de toda España, es cuando el presidente del Gobierno, que presentó la jornada del pasado 24 de mayo como un triunfo del PP al ser el partido más votado, empezará a darse cuenta del tsunami electoral que ha arrasado su partido, que ha perdido más de dos millones y medio de votos, y sobre todo, que ha causado la pérdida de los ayuntamientos de las principales ciudades españolas, especialmente Madrid y Valencia, dos capitales que han pagado el precio de la corrupción y la peculiar forma de hacer política de Esperanza Aguirre y de Rita Barberá.
A la espera del cierre definitivo de los pactos para la formación de los Gobiernos autonómicos, antes de la constitución de los respectivos parlamentos, que tendrá lugar entre el 16 y el 23 de junio (cada comunidad tiene una fecha propia de convocatoria) ya pueden vislumbrarse los resultados después de los numerosos encuentros entre partidos, celebrados casi en la clandestinidad y obviando todos, especialmente los partidos emergentes, las promesas de transparencia y de ventanas abiertas que han pregonado durante las interminables precampaña y campaña electoral.
Nos hemos enterado de lo que han comido en algunos de los encuentros (pescado, Pablo Iglesias; tortilla francesa, Pedro Sánchez; y ensalada compartida); que el que ha pagado ha sido el secretario general del PSOE, que a Iglesias, Sánchez le ha parecido “muy majete”(¿?); que el almuerzo entre Mariano Rajoy y Sánchez en La Moncloa duró hora y media pero que se pudo haber terminado en tres cuartos de hora, el tiempo que se tarda en servir los dos platos y el postre (pagó La Moncloa); que tras el almuerzo desde La Moncloa se calificó de “sinvergonzonería política” la actitud del dirigente socialista, que horas antes había hecho una enmienda a la totalidad a la política de Rajoy... y poco más. Política de “reservados” muy propia de la casta, según denunciaba en junio del año pasado Iglesias: “Hay que acabar con las reuniones en reservados donde se toman decisiones al margen de los ciudadanos”.
Y probablemente al margen de los ciudadanos se han tomado las decisiones de estas últimas semanas para la formación de los ayuntamientos y Gobiernos autonómicos, con tripartitos y cuatripartitos que no garantizan ningún tipo de estabilidad (ahí están los ejemplos de los fracasos del tripartito catalán o el cuatripartito balear) y que son fruto de la torpeza y la prepotencia con que ha venido gobernando el PP toda esta legislatura, de la imperiosa necesidad del nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, de tocar poder antes de las primarias de julio, tras perder 700.000 votos respecto a las últimas municipales y autonómicas, y del ensayo general que está haciendo Podemos, después del éxito en las alcaldías de Madrid y Barcelona, para la creación de un “Frente Amplio”, de cara a las elecciones generales de noviembre-diciembre.
El Frente Amplio se creó en Uruguay en 1971, y está formado por todo tipo de organizaciones de izquierdas y su último icono es el expresidente José Mujica, un ejemplo de coherencia en su vida personal, en los ideales que defiende, y que precisamente estos días de visita en España se ha entrevistado con quienes son los dos nuevos iconos de esa nueva izquierda que ha conquistado el poder en los ayuntamientos de Madrid y Barcelona: Manuela Carmena y Ada Colau. Mujica representa la sencillez en su forma de vivir: “¿Qué es lo que le llama la atención al mundo? –dice siempre– ¿Que vivo con poca cosa, una casa simple, que ando en un autito viejo, esas son las novedades? Entonces este mundo está loco porque le sorprende lo normal”. Pero la verdad es que no es lo normal, sino lo que debería ser normal y no lo es.
Es hacia ese Frente Amplio hacia donde se dirige toda la izquierda española, impulsada por Podemos que, por fin, se ha convencido de que ellos solos no pueden ser alternativa de Gobierno, como se ha demostrado en los sitios donde se ha presentado en solitario. Es decir, que han triunfado las tesis de Juan Carlos Monedero, que ha salido de la dirección del partido por discrepancias con muchos de sus dirigentes (especialmente con Íñigo Errejón y Carolina Bescansa) y con su estrategia, una estrategia en solitario que no garantiza el “asalto al cielo” como ha venido pregonando Iglesias, a quien Monedero sigue llamando “Pablito”.
Y eso que la primera de las encuestas que se publica después de las elecciones del pasado 24 de mayo, coloca a Podemos como tercera fuerza política (21,4%), a poco más de un punto y medio del PSOE (23%), segunda fuerza y a tres del Partido Popular (24,5%), que se recupera algo gracias a Ciudadanos, que con un 13% pierde seis puntos respecto a la última encuesta, en abril.
Un panorama que no difiere mucho del resultado de las municipales y autonómicas de mayo, en el que los dos partidos dominantes (PP-PSOE) aguantan aunque cada vez con menos fuerza, mientras las dos formaciones emergentes (Podemos y Ciudadanos) tienden a consolidarse, si bien el panorama puede dar un auténtico vuelco si efectivamente empieza a tomar cuerpo y a consolidarse ese Frente Amplio.


