Donald Trump, entre el culebrón y el reality show

20 / 01 / 2017 José Oneto
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Mientras millones de inmigrantes mexicanos en EEUU se han enganchado al culebrón de trump, el resto del mundo se prepara para el reality en que el magnate convertirá su presidencia.

Este viernes 20 de enero toma posesión como 45 presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump (Nueva York, 1946), nieto de emigrantes alemanes y escoceses, un producto típico de lo que ha sido la emigración en la formación de lo que hoy es Estados Unidos, y con la que se ha construido ese gran país, convertido en referencia de la democracia. Una democracia que puede estar en peligro, a la vista de su programa electoral y de sus posicionamientos políticos y económicos.

La semana de la despedida oficial en Chicago del presidente Barack Obama y la de la primera comparecencia pública en rueda de prensa de su sucesor, el fenómeno Trump se ha convertido en un auténtico culebrón al que se han enganchado millones de latinos, especialmente, millones de inmigrantes mexicanos en EEUU. Un culebrón que ha estimulado aún más el miedo y la preocupación que produjo su triunfo electoral, un triunfo que, según muchos analistas, moderaría su programa, su forma de comportarse y su respeto por el adversario. Por el contrario, si algo ha demostrado Trump en estos dos meses largos es que no va a cambiar. Lo indica el propio Gobierno que ha formado, compuesto por militares de viejo cuño, empresarios multimillonarios con intereses económicos en numerosos países (incluida Rusia) y personajes atrabiliarios que responden al credo más conservador e incluso ultra.

Este cambio que viven EEUU y el mundo es el más traumático desde el final de la Segunda Guerra Mundial, como ha demostrado el enfrentamiento claro en plena transición de poderes entre un Obama que intenta salvar parte de su legado y los valores de la política norteamericana desde los años 70, y un Trump que ha puesto en duda todo, desde el modelo económico hasta el cambio climático, pasando por el concepto de defensa y las bases de una política exterior que pretende dinamitar, especialmente en lo que se refiere a las relaciones con Rusia y China. Ya antes de producirse el relevo sus promesas electorales han tenido efectos devastadores en países como México, donde se ha producido un verdadero terremoto, con la devaluación de la moneda y la congelación de inversiones estadounidenses.

Dicen los que le conocen que el gran peligro es que Trump termine convirtiendo su presidencia en un gran reality show. De hecho, Trump empezó su carrera política hace doce años con un reality en la CBS: El aprendiz, donde una docena de empresarios competían en equipos por 250.000 dólares [234.000 euros] y un contrato para dirigir una de las empresas del millonario neoyorquino. El equipo ganador recibía una recompensa, mientras que los miembros del equipo perdedor se enfrentaban entre ellos para determinar quién debía ser despedido. La frase de Trump “Queda usted despedido” era una de las señas de identidad del programa que hizo del millonario una figura mediática que le ha servido para llegar a la presidencia.

A partir de ahora Trump seguirá dirigiendo un reality show que durará, en principio, cuatro años y en el que tendrán un papel estelar su tercera esposa, Melania, que ya ha empezado a generar audiencia con la publicación en Internet de un antiguo desnudo; y sus tres hijos, ocupados estos días en heredar y repartir el negocio paterno mientras, entre bastidores y junto con su yerno, participan en la elección del equipo que dirigirá la política del país. Habrá todo tipo de acompañantes, cada cual más pintoresco, y periodistas, informadores de sociedad, paparazzis, columnistas, corresponsales internacionales seguirán los acontecimientos que, siete días a la semana y con tuits a todas horas, se irán desarrollando dentro y fuera de la Casa Blanca y en directo desde el Despacho Oval, la sala de prensa oficial o, incluso, desde el dormitorio presidencial. Personaje estelar, será ese tipo tan raro que ha dirigido la campaña de Trump y que responde al nombre de Steve Bannon, ultraderechista, racista, machista agresivo, defensor de la supremacía blanca y denunciado ante un juez por su exesposa de antisemita. Dirigía una web radical que era capaz de titular: “¿Preferirías que tu hija tuviese cáncer o que fuese feminista?”. Ha sido nombrado jefe de estrategia de la Casa Blanca.

Ningún creador de formatos televisivos se podía haber imaginado una fórmula como la que comenzará a funcionar a partir de enero y en la que se contemplará “en vivo y en directo”, como ha prometido el presidente electo, cómo se expulsan a once millones de inmigrantes ilegales; cómo se cierran las fronteras a los musulmanes; cómo se construye un muro en la frontera con México pagado por los mexicanos; y cómo se implantan todo tipo de aranceles para proteger la economía nacional de la globalización.

Capítulos interesantes serán los que se refieran a la negación del cambio climático y la denuncia de los acuerdos de París sobre la eliminación de gases contaminantes; al choque con Europa en temas de defensa ante el rechazo a la OTAN; al apoyo a todos los movimientos populistas del Viejo Continente; al romance de Trump con Vladimir Putin, al que tendrá que agradecer los favores prestados durante la campaña en lo que ha sido una de las operaciones cibernéticas de espionaje más eficaces y osadas que hayan podido imaginar los servicios de inteligencia de todo el mundo.

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