Del bipartidismo al cuatripartito

30 / 10 / 2015 José Oneto
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A seis semanas del 20-D está descartada cualquier mayoría absoluta o suficiente para gobernar en solitario y también ha desaparecido el miedo al caos ante una hipotética victoria de los antisistema

A menos de dos meses de las elecciones generales del 20 de diciembre, las más decisivas desde las primeras elecciones democráticas de 1977, en el panorama sigue sin aparecer un seguro ganador y depende del color de cada medio y de cada empresa encuestadora quién tiene más posibilidades de alzarse con la victoria. Una victoria relativa, ya que está descartada la posibilidad de que cualquier partido obtenga no ya una mayoría absoluta sino un número lo suficientemente alto de diputados que permita gobernar con un simple pacto de investidura y pactos puntuales para cada ley, algo descartado por la gran inestabilidad que supone para un país como el nuestro, que está saliendo de la crisis económica y que ha ido abandonando la cultura del pacto. Todos los sondeos indican que el poder se lo repartirán los cuatro partidos que tienen más posibilidades: PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos. Lo que vendría a significar, de hecho, después de casi cuarenta años, el fin del bipartidismo.

Durante las últimas semanas, estos cuatro partidos han dedicado gran parte de sus esfuerzos a buscar apoyos internacionales, para demostrar que cuentan con aliados en Europa. Una Europa que sigue preocupada con los países del Sur, especialmente con Portugal, que puede girar a la izquierda si se materializa el pacto de los socialistas de Antonio Costa con los comunistas de Jerónimo de Souza y el Bloco de Esquerda (BE), el equivalente a Podemos en el país vecino; y con Grecia, por la poca confianza que sigue inspirando el partido de Alexis Tsipras, Syriza. En el caso de España, donde el PP está identificando el populismo con la falta de criterio del PSOE, dispuesto, dicen, a cualquier pacto para evitar que gobiernen los populares, preocupa también el auge de Podemos, especialmente en los medios económicos, financieros y empresariales. Hay casos de firmas de contratos sujetos a revisión en el caso de que gane el partido de Pablo Iglesias. Algo, a estas alturas, casi imposible.

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