Aquella madrugada de hace 40 años

13 / 11 / 2015 José Oneto
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Después de 56 partes médicos y 115 comunicados, el ministro León Herrera informa de la muerte de Francisco Franco

El dictador, en plena agonía, en su habitación del hospital La Paz en Madrid.

Aquella fría madrugada de hace 40 años me fui a casa antes de lo que pensaba. Llevaba días y días durmiendo muy poco y dando algunas largas cabezadas en el hall de la ciudad sanitaria La Paz, y no parecía que esa madrugada del 19 al 20 de noviembre de 1975 pasase algo fuera de lo normal. No se registraba ningún movimiento en todo el inmenso hospital. Los numerosos escoltas, miembros de los servicios de inteligencia o de las casas Civil y Militar del jefe del Estado, que parecían formar parte del paisaje, permanecían tranquilos y solo los periodistas estábamos, desde hacía casi dos semanas, en estado de tensión y alerta. Franco podía morir en cualquier momento, llevaba días de agonía, sedado y pidiendo, cuando tenía algo de lucidez, que le dejasen morir en paz.

Pero no parecía que aquella madrugada fuese la definitiva. Pasada la una le dije a José Luis de Pablos, fotógrafo de Cambio 16 (semanario del que, en aquel momento, yo era subdirector), que nos podíamos ir y que quien nos había permitido entrar, hacía unas semanas, hasta la misma planta en donde estaba el Caudillo para hacer la exclusiva de las imágenes del quirófano donde fue operado Franco a vida o muerte, nos avisaría en cuanto detectase el menor signo de alarma. Era una de mis fuentes a la que, sorprendentemente, había llegado a través de un primo mío médico y que se lo jugó todo por dejarme una bata, un fonendo, un gorro blanco de cirujano y una falsa acreditación, para entrar en la planta blindada en donde se encontraba el general. Hicimos la foto antes de que ninguno de los decenas de escoltas, espías, policías e informadores se diesen cuenta de que no formábamos parte del ejército de médicos, ayudantes y enfermeros que vigilaban día y noche por la salud del Generalísimo.

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