26-J: se cuece el mayor cambio desde la Transición

17 / 06 / 2016 José Oneto
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A una semana de las decisivas elecciones del domingo 26 de junio, todos los datos indican que el país camina hacia la ingobernabilidad y que, desaparecido el bipartidismo, va a ser difícil que el Parlamento cuatripartito que comenzó a dibujarse el 20 de diciembre encuentre pronto un acuerdo para la formación de un Gobierno que dure toda una legislatura. La irrupción en el escenario de la coalición de izquierdas Unidos Podemos (UP) ha producido un auténtico terremoto político que ha afectado no solo al PSOE, que según los sondeos ha quedado reducido a tercera fuerza política, sino que puede robarle escaños al PP y a Ciudadanos, según muchas de las encuestas hechas públicas en las últimas semanas, la última de las cuales, la del Centro de investigaciones Sociológicas (CIS), anuncia una verdadera reordenación del mapa político.

La encuesta del CIS, realizada con más de 17.000 entrevistas y publicada horas antes del comienzo de la campaña el pasado viernes 10 de junio, no solo anuncia un sorpasso en votos y escaños al PSOE, sino que, dando ganador al PP, lo sitúa por debajo de los 123 escaños que consiguió el 20 de diciembre y de ese 30% con el que han especulado los populares desde que fueron convocadas estas segundas elecciones generales, planteadas por el PP como una segunda vuelta; por Podemos, como un sorpasso a los socialistas; por Ciudadanos, como un freno al populismo; y por el PSOE, como una tercera oportunidad para un Pedro Sánchez que ha partido en peores condiciones que cualquier otro candidato socialista en cualquiera de las consultas celebradas en España en los últimos 39 años.

Según los datos de la encuesta del CIS, el Partido Popular, el más votado, conseguiría el 29,2% de los sufragios, que se traduciría en una horquilla de entre 118 y 121 escaños; UP, con el 25,6%, lograría entre 88 y 92 escaños (Podemos obtuvo hace seis meses 69 escaños con las confluencias); el PSOE ocuparía la tercera posición con un 21,2% y entre 78 y 80 escaños; y Ciudadanos tendría entre 38 y 39 escaños con el 14,6% de los votos.

La encuesta del CIS se ha ido confirmando por otros sondeos que reflejan las mismas tendencias generales, con matices: baja la alianza Partido Popular-Ciudadanos (161 escaños) y sube UP con un posible pacto con el PSOE (172 escaños), con lo que lo que pueda pasar tras el 26-J depende de lo que decida el Partido Socialista. Mejor, lo que decidan las bases socialistas, que votarán en referéndum lo que les pregunte la dirección. Solo tienen dos salidas: una abstención para que gobierne el PP (después de que ya se haya iniciado toda una operación previa para un cambio de candidato que no sea Mariano Rajoy), algo que producirá dentro del partido una notable división interna o, por el contrario, un apoyo o una abstención para que gobierne UP, solución que también dividirá a la militancia socialista. En resumen, o susto o muerte.

A estas alturas y cuando un tercio del censo aún no tiene decidido su voto, ya se sabe que estas son las elecciones en las que más influirán la edad de los votantes, su nivel de estudios, los efectos de la crisis en su situación económica particular, y la frustración por fenómenos que han minado el sistema como la corrupción.

Las tablas del CIS permiten trazar un perfil del votante medio de cada formación. El PP y el PSOE muestran un electorado envejecido, por encima de los 65 años, mientras que Ciudadanos y UP tienen el grueso de sus votantes entre la población más joven, entre los 18 y 34 años. Dentro de ese grupo, UP vence entre quienes tienen estudios superiores y viven en ciudades de más de medio millón de habitantes. Ciudadanos tiene sin embargo su núcleo duro en los votantes de entre 18 y 24 años, mientras que en UP se sitúa entre los 25 y los 34 años.

La edad es la que también marca que tanto en el PP como en el PSOE predominen los simpatizantes con menos estudios, mientras que en UP y Ciudadanos el electorado goza de Formación Profesional y estudios superiores, respectivamente. En cuanto a las clases sociales, en el PP predominan los votantes de viejas clases medias, y en el PSOE, los obreros no cualificados. El PP tiene mayor éxito en los municipios pequeños, mientras que Ciudadanos y PSOE lo hacen en núcleos de entre 100.000 y 400.000 habitantes y entre 400.000 y un millón de habitantes respectivamente. Los votantes de UP, en cambio, tienen mayor presencia en las urbes de más de un millón de habitantes. Estos datos indican el cambio habido en el país en los últimos diez años (especialmente en los años de la crisis económica y sus efectos devastadores) y el salto generacional que se ha producido sin que los dos grandes partidos se hayan dado cuenta.

Algo que ha estado al margen en el único debate electoral de la campaña, el pasado lunes 13 de junio, entre Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera. Un debate que no ha aclarado si va a haber acuerdo en la formación de Gobierno, pese a la insistencia de Rajoy en que debe gobernar el partido más votado y su llamada a la gran coalición (Partido Popular, Partido Socialista y Ciudadanos), algo impensable a estas alturas. Y eso que Iglesias, convencido del sorpasso, le tendió la mano a un Sánchez que intentó asegurar que no habrá unas terceras elecciones, como anuncian los más pesimistas. 

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