Ahora sí, esto va demasiado revuelto, y el síndrome del 82
Los socialistas están muy preocupados. Gobernarán donde puedan con el apoyo de Podemos y contarían con ellos para llegar a la Moncloa pero lo tienen claro: “Acabamos con Podemos o ellos acabarán con nosotros”
Felipe González se mesó su cabellera blanca de profeta y advirtió hace unos meses que este país “añoraría el bipartidismo”. La profecía del expresidente puede cumplirse antes incluso de lo que él esperaba si el espectáculo de conversaciones, postureo y amagos de pactos se prologan mucho en las comunidades autónomas y si en los ayuntamientos –todo tiene que estar resuelto el sábado 13 de junio– se perpetran demasiados acuerdos contra natura política o excesivamente pluripartidistas. Los cuatro partidos que hacen falta en Barcelona, y que pueden no ser siempre los mismos, para que Ada Colau tenga mayoría en los plenos son el ejemplo más paradigmático.



