Vargas Llosa se amiga con el cuore
El escritor y premio Nobel hace las paces con la prensa rosa, tras arremeter duramente contra este tipode periodismo, como consecuencia del seguimiento que se ha hecho de su relación con Isabel Preysler.
Unos se echaron las manos a la cabeza dolidos de la aparente barbaridad. Otros, sin embargo, solamente se indignaron, pero los más sonrieron comprensivos, conscientes de qué no se hará por el amor de una mujer, sobre todo si es Isabel Preysler.
La prensa rosa nunca lo acosó, falto de morboso interés en su acomodada placidez con Patricia. Lo suyo parecía el desprecio de un intelectual, solo eso. Pero hasta le dedicó algún ensayo luego publicado. Sentó cátedra y marcó su distanciamiento que, sin embargo, rebajaba en sus veranos marbelleros completando la corte estival que Isabel, entonces casada con Miguel Boyer, tenía en la Costa del Sol, donde siempre vivían en La Luna, que así se llamaba la casa alquilada. Como otra Asunción nada virginal, llegaba cada 15 de agosto. Pasaba un mes de cena en cena, usando su preeminencia con la entonces todopoderosa beautiful people. Nunca se le vio en la playa, donde mandaba a los niños. Ella prefería la piscina doméstica y recibir convirtiendo el chalé en una sucursal de sus manejos madrileños. Marcó época, en el aeropuerto la recibían tal una primera dama y se montaban persecuciones a veces trágicas. Tras ella en carrera desaforada, alguno dejó de contarlo. No sé si habrá hecho alguna muesca recordatoria.
Novela testimonial.
Y todo aquel tiempo supongo que tan feliz lo reviví ante las primeras filas que llenaban el bautizo de Las cinco esquinas, nueva novela testimonial del Nobel. Empequeñeció el no muy grande salón de 18 columnas del Círculo de Bellas Artes y con Montserrat Domínguez montó un espontaneo diálogo bien ensayado. Casi repitieron palabra por palabra y siguiendo un guion lo ya anticipado en rueda de prensa con los medios. Mario solo incluyó una novedad emocionando hasta la lágrima, él que apenas se conmueve. Fue alarde ya no extraño en alguien tan rendido al nuevo amor que borra todo el ayer. Repasé y me rejuvenecí como tras un tratamiento con Massi y Nasrin Massumeh, esas rehabilitaciones estéticas que Isabel y el Nobel reciben dos veces a la semana –a 1.900 euros la sesión– con crema de caviar. Coincide allí Carmen Martínez-Bordiú, que prepara para septiembre el 90 cumple de su madre, la duquesa de Franco. Descubrió que “sigue viajando mundo adelante como si tuviera 20 años. Nos tiene asombrados con esa vitalidad”. La duquesa se mantiene discreta y, tras la muerte del Caudillo, no huyó dejando atrás lo que representó durante cuarenta años. Esperando cuidados, Carmen coincide allí con María José, aún risueña y guapa viuda de Isidoro Álvarez, tan añorado en El Corte Inglés de celebrado 75 aniversario, y las estupendas y guapas Nuria y Yolanda González, de negro uniformador y siempre animadas. No faltó Arturo Fernández, castigador con 87 ya al caer y hasta una Blanca Cuesta a la que vi juvenil y entusiasmada con tan regeneradores potingues, fórmula de la antigua Persia. Cristiano Ronaldo y Rafa Nadal también son habituales.
Cremas de caviar.
Allí estaban, en grupo leal permanentemente apoyador que en ocio marbellero de hace 30 años quizá ya se olieron el embrujo que Isabel de Boyer ejercía en Vargas Llosa cuando compartían cenas en el Antonio de Puerto Banús. Manejaban el país acomodándolo a sus necesidades. De eso sabe un montón Paloma Oltolaguirre. Patty Galatas estaba un tanto rebajada de impacto ante una Isabel Falabella dando la nota discordante, ella tan musical. Observé que se miraban de soslayo, separadas por algo más que el pasillo central. Marisa de Borbón, siempre única y, como la Polo, adicta a las perlas. Su gargantilla es de infrecuentes perlones de 18 milímetros. Eran de su madre y acabó comprándoselos a sus hermanos. Marisa es de las antiguas íntimas de Isabel, siempre seductora su mirada coruñesa verde Atlántico, que es nuestro mar. Paco de Borbón aguanta con galanura los años, que no le afectan. Volvía de París del consejo de Loewe, por eso su hija Alejandra es la relaciones públicas. Anderson devuelve a la firma española a sus grandes tiempos, equiparable o superando lo de Hermès. Lo reconocían ante una Ana Botella aterciopelada en morados sobre falda verde.
“¿Dispuestos a retomar la primera fila política para reponer orden y concierto, señora Aznar?”, pregunté. “Ni locos. Yo ahora me dedico a vivir y José, mi marido, solo está de observador”, comentó ante las ya imprescindibles Massumeh que acaso repasaban esa su obra bien hecha. Mario parecía otro y Maribel Yébenes sobre inverosímiles tacones, les cuida el resto del cuerpo.
Las cinco esquinas entremezcla denuncia política, acoso amarillista y la dictadura de Alberto Fujimori que acaso pronto sea perpetuada por su hija en la presidencia peruana. “Espero que no suceda”, suspiró el novelista, que se consideró perseguido “hasta la sangre por un régimen implacable y que usó el chantaje sexual para aterrorizar a sus enemigos”. Y crea páginas que serán aleccionadoras para la literatura erótica, detalla y cuenta la experiencia de dos amigas compartiendo cama, caricias, desorden, desahogo y humedades mutuas... Se recrea contándolo o narrado por Aitana Sánchez-Gijón, que lució esmoquin rosa repetido horas después al recibir un premio.
“El sexo es vital para la humanidad y en Perú fue revulsivo contra el terror. Casi, casi un desahogo y tabla de salvación”, tan enorme, según se lee, que hicieron bajar más de una cabeza, no las de Ana Rosa Quintana, Manuel Colonques, una Rosa Montero y Pedro Olea divertidos con la turbación igual que el exbanquero Amusátegui con su estupenda mujer envisonada. Feliz con el tema, impactó y diferenció cómo sentar a sus amigos. Isabel está en todo y sonrió por igual a diestra y siniestra.
“El erotismo es una forma que exige otro nivel de civilización y le quita animalidad al sexo”, a mí que me registren, se encogió de hombros más de una. Y comentaron quizá aviesamente o envidiosas que Isabel debería memorizar en libro sus tan opuestos matrimonios: el primero, con Julio con la que se casó forzado embarazada de ocho meses –y por eso Chabeli nació en Lisboa alejándolos de la malevolencia capitalina–. El que la hizo marquesa de un Griñón ahora ennoviado, con casi 80, de Esther Doña, lo mejor que recuerdan es que fue novia, pareja o algo más de Máximo Valverde. Menuda tarjeta avaladora, fue él que más infundios sentimentales vendió rebasados ahora por los aprovechados Emiliano Suárez y Luis Medina. No olvido cómo se enfadó con él Amparo Muñoz en un Tómbola desmintiendo cualquier enamoramiento.
Otros lo hacen con la ya abaratada Ibiza como la alcaldesa Ada Colau, símbolo de ningún tipo de elegancia, en Barcelona frena el turismo masivo y desordenado. Es lógico en pleno verano, pero conviene prudencia y mesura. De eso hablé con Abel Matutes mientras su hija Carmen amadrinaba el Smart Ushuaia, homenaje automovilístico al hotel que ellos han convertido en símbolo del remozado Es Cavallet de tanto trajín nocturno, bien lo sabe Ángel Nieto, icono isleño.
“Esperamos un verano excepcional, si los políticos no lo machacan”. me lanzó Matutes en anticipo mientras su heredero, Abel Matutes Prats adelantaba tendencia próxima con jersey arrollado en la cintura. Era contraste a los encajes negros de su guapa esposa, la italiana Linda, o al exceso de traje largo de Carla Goyanes más delgada igual que su hermana Caritina, que perdió 200 gramos. Unos ojos únicos. La rayada Cristina Pedroche sabe que se forra con sus catering únicos desbancando a otras más veteranas. Lo reconocían desde Cecilia Gómez a la simpar Raquel Revuelta, otra devoción de las mías, riendo tras romper –lo del joyero fue fantasmada– y el Tato casi digno del erotismo glosado por el Nobel.
Elogio encendido.
Borrón y cuenta nueva aseguraron pasmados del elogio encendido que hace de una revista del corazón. Choca con su enfrentamiento ritual con la prensa rosa. Marca reconciliación oyendo a Isabel, en esto providencial. Pasmosa adaptación a las circunstancias del reinado eterno de Isabel mientras la actriz María Castro y Eugenia Ortiz coinciden en embarazo sobresaliente. De cinco meses ya la guapa coruñesa resultado de su unión con José Manuel Villalba debutando como Juan Muñoz. Lo apoyó José Mota más constante tras romper Cruz y Raya.
No faltaron Javi Cantero,Los Chunguitos, Micky Molina barbudo, Belinda Washington, Bebe, la madurada Lucía Hoyos, que cuenta y no acaba del programa GH VIP,Gabino Diego y otros muchos de este tinglado de la antigua pero actualizada farsa. Lo de Vargas con el cuore parecía tragedia. Respiramos, gracias Isabel. ¡Qué alivio!



