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Los nuevos amores de los Alba no cuajan

08 / 09 / 2015 Jesús Mariñas
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Las relaciones sentimentales de Cayetano Martínez de Irujo con la nadadora Melani Costa y de su hermana Eugenia con el actor José Coronado no parecen estar pasando por su mejor momento

Mientras los ducales hermanos desconciertan, ella parece un gag de película: Pantoja supone el primer caso en la historia de un recluso que acelera su reingreso en la trena de Alcalá de Guadaira, donde es noticia constante. Lo mismo ante el plante y denuncia de gran parte de sus funcionarios por el que parece incuestionable trato de favor que le daba una directora realmente devota de quien en tiempos fue “la viuda de España” a quien enseguida consoló Encarna Sánchez con el escándalo y las consecuencias sabidas. La presentadora actuó espoleada por el rechazo de Rocío Jurado a quien tenía en un altar más allá del entusiasmo folclórico. Así nació una pasión anulando la otra.

Lo viví como anteriormente su encumbramiento radiofónico de Mila Ximénez, que noches atrás lo recordó televisivamente: “Cuando rechacé sus pretensiones amorosas, Encarna se volvió contra mí y organizó una campaña desestabilizadora llamando a políticos y directores de medios para que me pusieran en la lista negra. Sucedía en las tardes de la COPE, entonces renaciendo con José María García, Del Olmo y Encarna entre sus estrellas. Allí se gestó la desatada pasión. Mila desapareció del mapa y con ella el Mercedes de ida y vuelta que Encarna le había ofrecido parece que condicionado a su rendición.

Trato preferencial. Vuelvo a Isabel y su cárcel de oro, permanente fuente noticiable. La cantante genera desde allí emociones de todo tipo, el encierro no supone olvido agravado por esa nefropatía diabética que le daña los riñones obligando a ser internada en Sevilla durante su segundo permiso. El tener que alargarlo de seis a veinte días obligó a requerimientos en el Congreso porque los políticos malpensaban. No se puede sacar más provecho a un obligado encierro. El de turno calmó y tranquilizó a las recelosas señorías no esperando que ella rompiera moldes, prefiriendo retomar antes de tiempo la cárcel sevillana que parece más balneario que reformatorio. La muerte de Paquirri fue para ella casi tan rentable como le resulta su internamiento purgador del blanqueo monetario supuestamente empujada por Julián Muñoz. La revista ¡Hola! pagó entonces 15 millones como ahora 250.000 euros por el parto de la que pudo ser su nuera, Lourdes Montes. Sabiendo que su reingreso no generaba dinero alguno, Pantoja hizo lo nunca visto con la excusa increíble de que fue “para evitar fotógrafos”. ¿Y qué más? Como si no estuviera acostumbrada al acoso periodístico y los escándalos. Aconsejada por los hermanos Amaya cuentan que se ha entregado al culto evangelista. Entiendo que prefiere la cárcel ante otros problemas emocionales en ciernes, como si madre Pantoja no tuviera bastante con la negativa de Jessica Bueno a compartir su hijo con Kiko Rivera, con el descuido del hijo de Chabelita, con oír cómo la niña denuncia el ambiente de Cantora como algo de circo y, para colmo, el mal rollo entre del retraído tito Agustín con la rebotada niña de sus ojos y los inesperados males renales. Un calvario.

Nadie podría imaginar algo tan opuesto a la pareja estival Preysler-Vargas Llosa, dispuestos a la puesta de largo internacional con todas las consecuencias. Cruzan el charco para realzar la apertura neoyorquina de un edificio de Porcelanosa tras Foster restaurar una joya novecentista de la Quinta Avenida y Broadway, un local de cinco pisos inmediato a la concurrida y pintoresca Union Square. Presentación mundial de su amor respaldados por plantel único: Richard Gere, la cabezona Sara Jessica Parker, Alfonso Díez y la imponente Irina.

Separaciones. Su romance cuajó este verano como presuntamente ya no lo hacen Eugenia Martínez de Irujo y José Coronado. Me escamó el tono de la duquesita de Montoro cuando, en el marbellero 55 cumpleaños de Antonio Banderas, le mostré extrañeza: “¿Cómo no has ido a visitarlo a su rodaje en París?”, indagué. Riendo dio una respuesta desconcertante o despistadora: “No te enteras, eso ya pasó”. Insistí y no precisó si se refería a viaje rematado o a que desapareció la ilusión. Choca que tras las sorprendentes fotos callejeras anunciando su relación, agosto no diese mayores pruebas de alimento sentimental. Lo mismo ha ocurrido con su hermano Cayetano y la sexy Melani Costa, que lo encandiló los últimos dos años. Fue buen apoyo al desaparecer la duquesa de Alba como Marco Severini en la carrera nacional de Nieves Álvarez, matrimonio tan roto como el de Antonio Montero y Marisa Martín-Blázquez, entrañables compañeros toda una vida juntos. Es de los que me duelen personalmente, porque al hijo preferido de Cayetana le cuesta encontrar repuesto a la Genoveva Casanova recién llegada de su México lindo y querido. Sigue loca con José María Michavila como nunca lo estuvo con el aristócrata con quien maridó, presionados ambos por mamá Cayetana. Sufría al ver sin bendición a sus rubios nietos gemelos de entonces ya 5 años.

De todo se habló, comentó y hasta despellejó en los dos primeros estrenos de la temporada. Marcaron la rentrée aún de calor sofocante cuya principal première estuvo animada por la insólita concurrencia de Pedro Sánchez y su esposa Begoña. Volvían de vacaciones mediterráneas, un descanso remarcado por el tono informal pero apoyador de nuestro cine. No suelen compartirlo otros prebostes políticos, salvo la vice Soraya, no se airean. Solo Ana Botella se distinguía como lo hacía incondicional un Álvarez del Manzano ahora defenestrado por Manuela Carmena como presidente de Ifema.

Aranoa vuelve a la carga. El joven líder socialista vistió cazadora verde sobre camisa blanca, ella de negro riguroso pero sin mangas. Verlos respaldando a Fernando León de Aranoa y su Un día perfecto, casi documento sobre el conflicto de Bosnia donde mantiene tensión durante 24 horas. Combina drama y humor entusiasmando a estrenistas como un adelgazado Dani Rovira y unas irreconocibles Hiba Abouk, Inma del Moral, Toni Acosta tras vacacionar en Ibiza con su exsuegra Natalia Figueroa, una flacucha Mónica Estarreado y una Adriana Abenia con camisa cerrada hasta el cuello, sofocaba verla, sobre actualísima falda llena de flecos tan de moda.

No faltó la repija y siempre “a la última”, que no siempre le favorece, Macarena García, anclada en La que se avecina. Ella nunca presume de su amistad con los Casiraghi, forjada por su marido en un internado suizo. En la ya emblemática serie modelo de costumbrismo, nadie cubre –y no creo que lo haga la recién incorporada Loles León– el histrionismo descacharrante de Antonia San Juan. Su Stela Reynolds es de las grandes creaciones de los últimos tiempos. Insuperable, irremplazable. En el estreno lució pelo muy rubio y corto rejuvenecedor de estampa. “Es lo que se agradece en verano, me centro en teatro”.

El filme denuncia la a veces torcida intervención de cooperantes y los protas tienen papeles antagónicos. Animó los corrillos y resultó estimulante ante un reparto lujoso nada doméstico que encabezan el oscarizado Benicio del Toro, que parecía mas galán que rudo, impecable de traje y corbata negros con zapatos de ante marrón, mientras Tim Robbins impactó por su pelo blanco. Destacó el fresco peto rayado de la coruñesa María Castro también volcada en la escena, igual que una Cayetana Guillén minifaldera con livianas gasas rosa como para hacer Un tranvía llamado Deseo. Santiago Segura, sin nuevo Torrente a la vista, según comentó a un Antonio Resines muy impuesto como presidente de la Academia de Cine.

Iba de blanco total, como los concurrentes a la “cena blanca” palmesana, donde añoran el doble agosto que suponían las vacaciones de don Juan Carlos. Doña Sofía, hasta en eso fidelísima, con su hermana Irene y su prima Radziwill intenta llenar los notables, y censurados, alejamientos de Marivent.

Algo que no dejó de oírse ante los duques de Feria, que me aseguran que socialmente no acaban de cuajar entre los vips barceloneses donde no digieren el sevillanismo de Rafael Medina ni las ínfulas de Laura Vecino con un traje largo excesivo para la humedad balear. Más propio fue la noticia de Álvaro Muñoz Escassi “estrenando” paternidad de casi veinteañera, algo tan llamativo como sus rayadas playeras naranja o la nueva demora del sí, quiero entre la remorena Norma Duval y Matthias Kühn o Carlos Moya y Carolina Cerezuela sobresaliendo en color como Lorenzo Quinn en paciencia. Mónica Pont fue al estreno de Atrapa la bandera e “hizo caja” con Lina Morgan asegurando que entre ellas solo hubo relación laboral. Lo de Encarna y Pantoja. Pues eso.

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