La Campos pasa por el quirófano
La conocida presentadora de televisión anda debilitada por su reciente operación de vesícula. Impactó que, camino de la operación, cantase el Nessum Dorma de Turandot.
Envidiada y envidiable a sus 75 años, una gloria apurada al máximo como su capacidad amatoria, ahora renacida por la entrega de Bigote Arrocet, al que ella insiste en llamar Edmundo. Es su nombre de pila, sí, pero pateó escenarios vendiendo sonrisas hasta consagrar su nombre artístico. Con Chicho Ibáñez Serrador trabajó 17 años en el 1,2, 3 animado por Mayra Gómez Kemp, son bastiones de su éxito ahora renovado como cantante no imitador. Campos ahora anda debilitada por su reciente operación de vesícula. Ya no soportaba los dolores y entró en el quirófano sorprendiendo a todos desde la camilla: “Nos impactó que dentro de la semiinconsciencia camino de la operación, canturrease Nessun Dorma”, cuentan Terelu y Bigote. Es el gran tema de Turandot que Pavarotti popularizó tras el éxito de “los tres tenores” con José Carreras y Plácido Domingo. Debutaron un 7 de julio en Las arenas romanas. Fue el principio de una gira mundial que enriqueció más a los divos. Los evoco ante ese somnoliento Nessum Dorma tan operístico tarareado por Teresa en un significado aniversario doblemente noticiable y bien reflejado en su programa ¡Qué tiempo tan feliz!, que ese día no pudo presentar. No hubiera permitido tanto palmero suelto que no jaleamos gratuitamente. Nos limitamos a ser justos. A reconocer sus méritos, talento y talante como el público lo hace fiel desde que en 1980 debutó como chica Hermida al que añoró lagrimeando. Luego acabó sustituyéndolo.
Marcha triunfal
Así inició una marcha triunfal cautivadora del público. Durante 15 años reinó como única en las mañanas televisivas y se reflejó en esta densa evocación desde su infancia malagueña, tras haber nacido en el Marruecos español donde su padre estaba destinado. Remarcaron su humanidad emblemática, malicioso sentido del humor con el que prendó a Íñigo Errejón hace tres semanas, y variedad profesional que igual cerca a Mariano Rajoy o a Albert Rivera metiéndoselos en el bote, que pasa a comentar las últimas noticias del corazón.
Mientras tanto, Ruth Gabriel reapareció hermosa con Manuel López lanzando cremas antimanchas junto a Lidia Bosch, Amparo y Laura Pamplona, Mabel Lozano y Cecilia Gómez, mientras cuentan que a sus 80 años el marqués de Griñón se está sometiendo a un implante capilar. De ahí que sorprenda bajo un sombrero panamá rejuvenecedor de imagen.
Los Montellano cedieron a don Juan Carlos su palacio del paseo de Recoletos cuando llegó a España. Fueron condiscípulos y el monarca emérito conserva esa amistad igual que admiraba la arrogancia de su tío don Leandro de Borbón. Su abuelo Alfonso XII tuvo relación muchos años con la actriz Carmen Ruíz Moragas a quien los malvados de aquel tiempo tildaban de “puticómica”. Leandro me lo contó muchas veces sin dolerse: “Ser bastardo en este caso no me humilla, me enorgullece”, presumía desde su apostura de gran señor. Hubo tiempo en que muchas mañanas desayunamos juntos, cuando Conchita Mora, su impactante segunda esposa –de la primera nacieron cinco hijos– era secretaria de Eugenio Fontán en Radio España, donde hacíamos las mañanas Alejo García y el menda en Mitad y mitad.
La viva imagen de su padre
Don Juan Carlos aún no lo había reconocido oficialmente como tío y hermano del conde de Barcelona, que lo llevó a sus bodas de oro como casi único superviviente de la dinastía. Era viva imagen de su padre que dejó dispar descendencia a la que siempre ayudó económicamente. Más alto, siempre retorcía sus enormes bigotazos decimonónicos. Cultivaba esa imagen añeja que en nuestro último encuentro deslumbró a una Antonia dell’ Atte ya distanciada de los royalties pero rendida a Juan Carlos. A poco de llegar a España como relaciones públicas de Fiat, Dado la dejó embobado por Ana Obregón. Para ayudar a su hijo Alex, que aún retiene kilos ganados en Estados Unidos, donde montó una agencia. Volcado en la rehabilitación neurológica formaron inédito cuadro familiar aumentado por María Palacios, que tras 17 años juntos dentro de dos meses tendrá su primera hija del italiano. Jaime Peñafiel me contó que lanza libro de echarse a temblar. Isabel, la amante de sus maridos. Cordialidad menos en el brusco convocante. Don Leandro trató a Dell’Atte como sobrina que, sorprendida, le ofreció su mejilla y el acaso caballero de fina estampa besó su mano. Antonia flipó. Ocurrió durante un almuerzo sevillano donde Leandro fue invitado. También estuvo David Meca antes de lanzarse a la piscina con Cuqui Fierro. Ya es caso amortiguado por la rutina y el alejamiento que mantiene “el chico para todo” de la multimillonaria platino.
Ahora interesa el padre de la inefable Tamarita. Con 80 años sobre sus erguidas espaldas tan cosechadoras de vino y aceite, repite arrebatos amatorios que hoy encarna una Esther Doña irreconocible a estas alturas. Como en la variedad está el gusto, Griñón primero casó con Jeanine Giraud, madre de Manolo y Sandra, luego liada 20 años con Ramón Mendoza. La dejó por Naty Abascal, con la que jugó sucio tras darle barniz chic a su barata imagen de vendedor de percebes aupado a presi merengue. Un gallego de cuidado que con Naty contaba la peseta aunque los entonces íntimos de la exduquesa de Feria le recomendábamos “dile que te regale un piso”. No lo consiguió. Griñón luego lo intentó con la mucho más joven Marta Chávarri, que gastó lo que no había flipada con los entonces hermanos Ricky, el enamorador potentísimo, y Ramsés Trujillo. Recuerdo que, sabiendo lo que se venía encima, un anochecer Marta me pidió “piensa en mi hijo”. Le respondí que pensara ella bajo su rubia y seductora cabellera tan generadora de elogios como su ceñido trasero, tan envidiado y alabado. Era de los que el príncipe Alfonso de Hohenlohe solía exaltar relamiéndose al decir ¡qué merienda! Un comentario jeroglífico que desconcertaba en Marbella. Arruinó más que su vida. Isabel Preysler fue la tercera marquesa y elevada por Falcó superó el bajón producido al separarse de un Julio Iglesias en cuyo éxito nunca confió. Finalmente maridó con la recatada Fátima de la Cierva y tuvieron dos hijos.
Un implante rejuvenecedor
Parece que el rejuvenecedor implante lo realiza el barcelonés doctor Vila Rovira, toda una personalidad estética en la Ciudad Condal ahora abandonada por su colega Javier de Benito, más gustoso de Madrid quizá porque nada le queda que estirar en el feudo catalán, tan encogidos están. Vila tiene clínica recién abierta en la calle Castelló. Allí ven entrar y salir, sombrero en mano como en el pasodoble, al noble tan contumaz enamorándose pronto y mal. Engancha como el carrerón de María Teresa, de quien su clan exhumó momentos cumbre: su boda en la catedral malagueña con el padre de Terelu o las amigas de la infancia con las que cada viernes se reúnen para jugar al gym-running en partidas que a veces duran hasta ocho horas. Reunión que aprovechan para largar y desahogarse. A los tres días de la intervención, Teresa las llamó para timba anticipada. Juegan a un euro y pueden ganar hasta diez.
“Jugar me relaja, incluso si pierdo. Aún me siento débil”, reconoció a María Dolores Pradera, que telefónicamente le cantó Las mañanitas que México dedica a tales aniversarios. Entonó desde el lecho del dolor inmóvil desde que hace dos años sufrió una caída casi mortal. Ahí sigue, aunque alejada de los escenarios. No olvidan su estilo de gran señora tan de fina estampa, caballero de fina estampa, cual el rejuvenecido Griñón. Me cuentan que sus cinco hijos no acaban de creerlo al verlo tan lanzado. Desde el plató enviaron una tarta para que Bigote se la entregase a Campos. De hojaldre cubierto de kiwi y fresa. “No es de las que gustan a Teresa, que solo en casa es mi madre. Las prefiere de merengue alimonado”, descubrió Terelu sustituyéndola ocasionalmente en Tele-5.
Aunque el colorido pastel recordó la indumentaria pretendidamente hippy exhibida en la passion flower con que el eternizado Gabbana disfrazó al famoseo: Carlos Lozano fue el más florido con Mirian Saavedra, de pecho restallante; Makoke, tan zurrada en el Sálvame donde cabrea su parece que futuro esposo –a ver si la tercera es la vencida–, fue de arrugado quimono; Sonia Ferrer, pechugona, paseó a Nahuel, es judío y 15 años más joven; Mónica Martín Luque exprimió su papel de ex igual que Silvia Fuminaya lo dejado con el internacionalizado Sergi Arola, que anda inconsolable. Fonsi Nieto se hizo caballero andante de Alba Carrillo y culpan a su madre de que la dejase su marido, Feliciano López, de quien Alejandra Prat, María José Suárez y Lara Dibildos cuentan que las quería como mamis. Coinciden siendo tan distintas, curioso en tenista tan rompecorazones. Algo infantil tendrá el campeón cuando así lo recuerdan.


