Una lucha larga y feroz

31 / 10 / 2016 Alfonso S. Palomares
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El Estado Islámico defenderá Mosul con uñas y dientes y podría utilizar a sus habitantes como escudos humanos. Pero nadie pone en duda que las fuerzas iraquíes, kurdas y de la coalición liderada por EEUU reconquistarán la ciudad.

“Mosul es la perla del Califato islámico y lo será para siempre por la gracia y bendición de Alá”, decían los fanáticos yihadistas cuando conquistaron la ciudad, en junio de 2014. La conquista de Mosul, tercera ciudad de Irak después de Bagdad y Basora, no ofreció especial dificultad para los yihadistas porque los soldados iraquíes, mal armados y con la moral de la derrota, abandonaron no solo Mosul sino también los pueblos de los alrededores. De la ciudad y las villas satélites huyeron unas 700.000 personas buscando refugio por distintas geografías en busca de supervivencia. Unos se fueron a Jordania, pero también a Estados Unidos, a Australia y a Europa. Bastantes se agolpan todavía hoy en las frontera sur del Mediterráneo buscando desesperadamente la forma de cruzar al otro lado.

Los yihadistas establecieron desde su entrada un régimen de terror por los métodos más crueles, los más visibles fueron los degüellos. Antes Mosul era una ciudad plural en la que convivían chiíes, suníes, cristianos y gentes de otras etnias y religiones minoritarias. No se preocupaban de las creencias de sus vecinos, unos iban a la mezquita y otros a las iglesias. Los milicianos del Estado Islámico (EI) obligaron a los hombres a dejarse barba y a recortar sus túnicas para dejar a la vista los tobillos porque, según ellos, así vestía Mahoma. A las mujeres les impusieron el velo integral. Prohibieron fumar y, por supuesto, beber alcohol. Cuando dominaron y domaron a la población decidieron proclamar el Califato del Estado Islámico y proclamaron califa a Abu al Bagdadi. Proclamar el Califato no era un planteamiento inocente, lleva una fuerte carga político religiosa. El califa es el sucesor de Mahoma y exigían que todos los musulmanes le siguieran. La ensoñación del yihadismo es reunir bajo el Califato a todos los creyentes. En sus publicaciones hay trozos de arrebatado lirismo sobre este planteamiento. Incluso llegan a decir que el destino final del mundo es la islamización universal. Este Estado Islámico es un diseño para propagar el terrorismo no solo en su zona geográfica sino para exportarlo a todo el mundo y llevan su firma los atentados más crueles que tienen lugar en Irak, Siria o Afganistán y también en Francia, Inglaterra, Alemania o en donde sea. Andalucía figura en sus publicaciones como uno de los objetivos para sus atentados. Sueñan con volver a Córdoba y a Granada, y así lo escriben.

Objetivos distintos

A la vista de que el Estado Islámico crecía con una musculatura preocupante se impuso la necesidad de acabar con él, con la infraestructura territorial y organizativa que lo sustenta. A esta idea se apuntaron todos, tanto los países de Oriente Medio como Estados Unidos, Europa y Rusia, aunque con planteamientos y fines diferentes. La coalición de fuerzas lideradas por Estados Unidos es la que ahora ha decidido la reconquista de Mosul, aunque quienes luchan en tierra para la reconquista no solo de Mosul sino de los pueblos de toda la zona sean los soldados del Ejército iraquí y los peshmergas kurdos. Luchan en la misma dirección, pero tienen objetivos distintos. Irak quiera fortalecer su soberanía sobre una amplia base, especialmente de chiíes, y los peshmergas quieren fortalecer los enclaves kurdos.

Hace dos años, los soldados iraquíes huyeron porque estaban mal armados y mal preparados. Ahora es diferente. Durante este tiempo han recibido una adecuada formación por parte de los militares estadounidenses y de otros países, entre ellos España. También están muchísimo mejor equipados. Lo acabamos de ver en la lucha por la reconquista de pueblos como Haj Alí o Bartella. Los soldados iraquíes se abrazaban con verdadero entusiasmo después de las victorias, recuerdan a los futbolistas después de marcar un gol. Es fundamental que los soldados que hace dos años escapaban con sentimiento de derrota ahora avancen con el fervor de la victoria. Ahora son conscientes de que su lucha tiene sentido, se trata de liberar a sus pueblos de las garras de unos terroristas desalmados. La conquista de Mosul no es para mañana, será larga, los yihadistas saben que la pérdida de Mosul simbolizará el comienzo de su gran derrota, por eso están luchando con uñas y dientes. El primer ministro iraquí piensa que sus tropas entrarán en Mosul antes de final de año y el general Joseph Votel, jefe de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo, es del mismo parecer.

Esta lucha está desequilibrada a favor de la coalición porque son los dueños del aire, los aviones norteamericanos e ingleses machacan la zona para facilitar el avance de las tropas terrestres. Las consecuencias de la conquista de Mosul serán duras, ya que se prevé un nuevo éxodo de refugiados. Una catástrofe humanitaria. Por eso los altos mandos que están diseñando la operación tratan de evitarla en lo posible, pero nadie puede predecir cómo será porque los yihadistas pueden reaccionar de la forma más bárbara utilizando a la población como escudos humanos e incluso cosas peores. A pesar de todo, hay que liberar Mosul para acabar con el EI.

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