Tenaza terrorista sobre Turquía
El país es un endemoniado ajedrez de intereses contradictorios entre dos mundos y varias guerras: Asia a un lado, al otro Europa y, de frente, Estambul, como cantó Espronceda, y todo ello bajo la amenaza del Estado Islámico y el PKK.
Turquía es un endemoniado ajedrez de intereses contradictorios al estar en el cruce de dos mundos y varias guerras. Asia a un lado, al otro Europa y allá de frente Estambul, como cantó Espronceda. En ese remolino de confusiones, hay dos claras tenazas terroristas que la ensangrientan. Por un lado, el califato del Estado Islámico (EI), DAESH o ISIS, dependiendo de si las siglas se cogen del árabe o del inglés. Por el otro, el PKK, el partido de los trabajadores kurdos que lleva tres décadas luchando por su independencia contra el Gobierno de Ankara. El escenario de esta guerrilla es el territorio kurdo situado en el sureste de Anatolia. Es una violencia regional que ataca objetivos que consideran militares como comisarías de policía, cuarteles o campamentos de maniobras. Una violencia perfectamente limitada y soportada como una maldición del destino. En el Kurdistán turco, el PKK no aglutina todos los movimientos independentistas y han salido otros grupos y grupúsculos más radicales como el TAK, Halcones para la Libertad del Kurdistán, que cambiaron de objetivo y ahora también atacan en espacios turísticos, principalmente de Ankara y Estambul. En Ankara asesinaron a unas sesenta personas en zonas comerciales y de ocio provocando el desconcierto y el miedo de sus habitantes y de los turistas. El pasado siete de junio, los halcones del TAK asesinaron en pleno centro de Estambul a siete policías y cuatro civiles. Tras este atentado distribuyeron un panfleto que decía: “Los extranjeros no eran nuestro objetivo, pero Turquía no es un país seguro para ellos. Hemos iniciado una nueva guerra”. Esta nueva guerra la quieren extender a lugares como Capadocia, Antalya, Esmirna y centrarla lo más posible en Estambul por las repercusiones mediáticas que genera.



