Panorama tras los atentados de Bruselas
Los ataques yihadistas en la capital europea han destapado los fallos en la lucha antiterrorista y han revelado que la ciudad es un santuario de los radicales islamistas.
Después de la conmoción, la rabia y la impotencia vienen las reflexiones y los análisis tanto sobre los fallos del pasado como de los planteamientos de futuro. Bruselas, la capital europea, era como el símbolo de la ciudad tranquila, a pesar de sus diferencias idiomáticas y de la convivencia de dos comunidades en permanente estado de tensión como son flamencos y valones. Ahora descubrimos que el terrorismo yihadista tenía ahí uno de sus santuarios, del que salió el mayor número de europeos para combatir con el Estado Islámico (EI) en los frentes de Siria e Irak. Iban y venían sin que la Policía se enterase, además de facilitar estructuras para atentar en varias capitales de Europa, como París y Londres. Dados los particularismos locales, en la ciudad hay seis cuerpos de Policía diferentes que apenas se intercambian información; si esto es así, cómo se va a intercambiar con otros países. La ley belga tampoco permitía detenciones nocturnas, desde las nueve a las cinco de la mañana.
El primer ministro y los ministros de Justicia e Interior belgas han pedido perdón por sus fallos, que han sido puestos en evidencia por, entre otros, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que ha dado a conocer que el año pasado su país había devuelto a Bélgica a uno de los implicados en los atentados advirtiendo de su peligrosidad, sin que los servicios secretos belgas hicieran nada. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha denunciado que si se hubieran aplicado las propuestas de la lucha antiterrorista emanadas del Ejecutivo comunitario los dos últimos años, la situación no sería la que tenemos ahora. Los terroristas belgas segaron en un día 35 vidas, en París fueron 130. Según el Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo, dependiente de la Universidad de Maryland, en lo que va de siglo XXI, las víctimas del terrorismo se han multiplicado por nueve. Los países más afectados están lejos de nuestro entorno: Irak, Siria, Pakistán, Afganistán y Nigeria. Las víctimas suelen ser musulmanes, pero las pequeñas comunidades cristianas también están en su punto de mira como acabamos de ver en el atentado que ha estremecido Lahore, en Pakistán, donde un hombre bomba se ha inmolado en unos jardines donde los cristianos celebraban la fiesta de la Pascua causando 72 muertos.
Islamofobia
Hace unos días otro suicida hizo estallar su carga en un campo de fútbol en Irak, donde jugaban niños, provocando 40 muertos. Cuando ocurren estas acciones violentas se nos recuerda que a pesar de que proclamen que lo hacen en el nombre de Alá, no son verdaderos musulmanes, porque el islam es una religión de paz y tolerancia. Es cierto, pero algunos analistas en Bélgica han puesto el énfasis en que ya son muy numerosos, entre los del EI y Al Qaeda, quienes matan en nombre del islam e invocando a Alá. En estas circunstancias el islam de paz y tolerancia no debía quedarse en casa y guardar un pesado silencio, sus seguidores debían ser los primeros en salir masivamente a la calle y gritar a pleno pulmón contra los asesinos. Es cierto que en Bruselas han salido algunos musulmanes, pero la gran mayoría se ha ocultado. ¿Tienen miedo? Es posible. En cambio quienes si salieron fueron 500 neonazis que ocuparon durante algún tiempo la plaza de la Bolsa coreando la consigna de que hay que expulsar a los musulmanes de Europa. Este hecho ha causado una gran preocupación, está claro que el terrorismo yihadista multiplica el frente de la extrema derecha y de la islamofobia. ¿Es este uno de los objetivos del EI? Sin duda, quieren provocar el rechazo y el enfrentamiento. El periodista John Carlin ha propuesto que en el próximo campeonato europeo de fútbol los jugadores musulmanes hagan un acto explícito de repulsa al terrorismo islamista. Es una idea de partida, yo diría que no solo los musulmanes, en la repulsa debían participar todos.
El EI controla un importante territorio, donde opera como un verdadero Estado. Abu al Adnani, portavoz del califa Abu Bakr al- Baghdadi, ha lanzado esta soflama dirigida a sus combatientes asentados en Europa: “Llenad sus carreteras de explosivos. Atacad sus bases. Irrumpid en sus hogares. Cortad sus cabezas. No les permitáis que se sientan seguros. Matad al infiel, civil y militar”. Enloquecidos. Asesinos delirantes. Soldados del islam de las tinieblas.
El camino correcto
Creo que después de lo de Bruselas van a cambiar muchas cosas, no todas para bien. Bélgica ya ha anunciado que participará en los bombardeos contra el EI y en la opinión pública se ha creado un clima de que hay que acabar con ellos, pero hay que actuar con inteligencia. Occidente debe apoyar la lucha desde el aire, pero no participar con soldados, en tierra deben combatirlos soldados musulmanes. Si el islam es una religión de paz y tolerancia, deben ser los que se consideran verdaderos musulmanes quienes les combatan sobre el terreno y derroten a los que tienen el terror como arma básica. En el último mes han perdido una parte importante de su territorio, los sirios acaban de liberar Palmira con el apoyo aéreo de los rusos. Ese es el camino.


