Nuevos aires en Italia
El Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo se convierte en alternativa de poder para 2018 tras con-quistar Roma y otras ciudades importantes del país en la segunda vuelta de las elecciones municipales.
De repente, Virginia Raggi, la nueva alcaldesa de Roma, se ha convertido en la mujer más famosa de Italia. A sus 37 años, esta abogada de la clase media romana está decidida a cambiar a fondo las estructuras de Gobierno de una de las ciudades más complicadas del mundo. La milenaria Roma, capital del catolicismo y residencia de los papas, va a tener por primera vez a una mujer al frente de sus destinos. Esta segunda vuelta de las elecciones municipales nos ha dejado muchos mensajes como radiografía del presente y que pueden ser una apuesta para el futuro del país, aunque el primer ministro, Matteo Renzi, afirme que los resultados son locales y no tendrán incidencia en el Gobierno. La segunda vuelta afectaba a 126 municipios, entre los que estaban los más importantes como Roma, Milán, Turín, Bolonia... Participaban 8,5 millones de electores y acudió a votar solo el 54%, once puntos menos que en la primera vuelta del pasado día 9 de junio. Los analistas han interpretado la menor afluencia como fruto de la desafección y decepción de los ciudadanos con la clase política.
Forza Italia, en caída libre
El paso de Silvio Berlusconi por el poder causó verdaderos estragos, y su partido, Forza Italia, está en caída libre. Por el contrario, los populistas del Movimiento 5 Estrellas, fundado por el cómico Beppe Grillo hace siete años, vuelan, ya que aparte de Roma y Turín han ganado en otras 17 ciudades como Marino, Genzano o Choggia. El Partido Democrático de Renzi ha perdido 13 alcaldías, aparte de la de la simbólica Roma. Le salvaron de la quema Giuseppe Sala, en Milán, y Virginio Merola en Bolonia.
Con estos resultados, el Movimiento 5 Estrellas ha presentado su candidatura a ser alternativa de Gobierno en las elecciones generales de 2018. El Movimiento 5 Estrellas ha sufrido una transformación genética con respecto a los ideales fundacionales. Apareció como fruto de la rabia contra la corrupción política generalizada encarnada por el primer ministro Berlusconi. El cómico Grillo gritaba en mítines incendiarios contra lo que llamaba casta. Defendía salir del euro, apostaba por una democracia directa y asamblearia. Rupturista total. Ahora, el partido es otro, en su dialéctica solo sigue conservando la palabra casta para dirigirse a los viejos partidos. Entre nosotros, Podemos ha utilizado la palabra casta años después y la ha abandonado en esta campaña, los de 5 Estrellas la mantienen. El fundador Beppe Grillo dejó la política para centrarse en su profesión de humorista y no ha participado en esta última campaña, solo apareció en la ventana de un hotel de Roma la noche de la victoria de Virginia Raggi saludando como un fantasma del pasado. Ahora el Movimiento 5 Estrellas está en manos de un directorio de cinco personas, en el que la personalidad más destacada es Luigi di Maio, probable candidato a primer ministro en las próximas generales. Con el rotundo éxito de la joven Raggi es posible que cambien más cosas dentro del partido, depende de cómo afronte y dé solución a los gravísimos problemas que atenazan la alcaldía de Roma.
Una ardua tarea
La nueva alcaldesa quiere llevar a la práctica el lema que presidió su campaña: “Legalidad, honestidad y transparencia”. El consistorio arrastra una deuda de 13.000 millones de euros. Tiene 60.000 funcionarios muy maleados por las historias de corrupción. Hace dos años se descubrió la red corrupta conocida como Mafia Capital, una telaraña de corrupción en la que estaban implicados políticos de todos los colores, así como funcionarios, empresarios y mafiosos. No va a ser tarea sencilla cambiar una ciudad sucia, en los diversos significados de la palabra sucia, por otra ciudad limpia. Hasta ahora no ha revelado los nombres de su Gobierno, tal vez cuando ustedes me lean ya lo habrá nombrado. De sus posibles colaboradores solo se conoce el del responsable de Deportes, el exjugador internacional de rugby André Cicero, que paradójicamente es partidario de la candidatura de Roma a los Juegos Olímpicos de 2024, a la que se opone Raggi.
Otra de las revelaciones fulgurantes de estas elecciones es la nueva alcaldesa de Turín, Chiara Appendino, una economista de 32 años que ganó en un intenso cuerpo a cuerpo al alcalde Piero Fossino, clásica figura de la izquierda que fue ministro de Asuntos Exteriores. Estas nuevas figuras le darán un baño de realismo al partido de Grillo, contribuyendo a dotarle de un nuevo marco ideológico ya que el ideólogo tradicional, Gianroberto Casaleggio, murió el pasado abril. El prestigioso periódico de la izquierda, La Repubblica, ha escrito sobre ellas: “Son dos chicas competentes, diplomadas, normales ¿por qué no vamos a darles nuestra confianza?”.
El primer ministro Renzi piensa que el voto de los romanos no ha sido contra él. Cree que los resultados no afectarán al referendo, convocado para octubre, sobre el cambio constitucional que recorta drásticamente los poderes del Senado. En ese referendo Matteo Renzi se juega su futuro político. Ha manifestado que si no lo gana, deja la política. Una apuesta arriesgada.



