Nacer en África
Las posibilidades de un recién nacido africano de alcanzar los cinco años dependen de que supere enfermedades tratables y curables en otros lugares del mundo. Cinco millones de niños mueren en África al año antes de cumplirlos. Una lotería injusta que viene determinada por el lugar de nacimiento.
La maternidad del centro de salud de Sedje Denou está situada en una zona rural a un centenar de kilómetros al norte de Porto-Novo, la capital de Benín. Es un edificio pequeño, modesto, de una sola planta y un par de estancias, sin electricidad ni agua corriente. En una de las salas se lleva la gestión administrativa, se realizan curas y se suministran vacunas, la otra es el paritorio. En el pasillo, corto y oscuro, cuatro mujeres en estado de avanzada gestación permanecen tumbadas en el suelo o en estrechos bancos de madera. En la sala de partos hay dos camillas viejas y oxidadas separadas por un biombo de madera. Una de ellas está ocupada por una joven a punto de dar a luz. Las ventanas están abiertas y varias personas entran y salen. Ante las muestras de dolor de la muchacha, la matrona que la atiende le grita con aspereza: “Vamos, no seas débil”, mientras la inminente madre resopla, gime y empuja.

