Los británicos y su mitología
Cameron, que estaba convencido de que con el referéndum iba a marcar el nuevo destino histórico de Gran Bretaña, se equivocó; lo ha marcado pero en contra de sus intereses y los de su país. Ha anunciado su dimisión para octubre.
Muchos británicos llegaron a creerse el centro del mundo, formulando alrededor de este concepto su propia mitología de lo diferente, de ser distintos a los otros, de comportarse de una manera singular cuando dominaron y civilizaron gran parte de la tierra, confundiendo la civilización con sus costumbres. Con el té de las cinco y la cerveza cálida. En muchas geografías británicas van de la casa al pub y del pub a casa. En el pub les repetían desde hace años los mensajes de Nigel Farage, líder del UKIP, el partido xenófobo, que cree que todos los males vienen de fuera con los emigrantes. A estos mensajes se unieron los de Boris Johnson, el pintoresco y populista alcalde de Londres, con gran capacidad para falsificar la realidad. Boris Johnson la tenía tomada con los turcos como si la única aspiración de los turcos fuera instalarse y dominar Gran Bretaña, dándose la paradoja que tiene antepasados turcos. Entre las mitologías que desde el extranjero nos habíamos formado de los ingleses estaba que eran los arquetipos de la educación, que controlaban de tal modo los sentimientos que ningún gesto delataba su estado de ánimo. Todo este imaginario saltó por los aires cuando vimos cómo arrasaban con todo en las ciudades europeas donde jugaban sus equipos.

