La guerra desintegra Yemen
A los contendientes enfrentados por el poder, el Gobierno y los rebeldes Huthí, se han sumado los yihadistas del Estado Islámico y Al Qaeda, con sus propios objetivos.
No es exagerado afirmar que entre los países más desventurados de la Tierra, en estos momentos, figura Yemen. Incluso al comenzar a escribir lo había calificado como el más desventurado, pero en el ranking de las desventuras trágicas es difícil establecer primacías, la barbarie se ha adueñado de muchas geografías y países. Solo en el mundo árabe hay tres países desintegrados por la guerra: Irak, Siria y Libia, a los que ahora se une Yemen. Los romanos calificaron a Yemen como Arabia Felix, la Arabia feliz conocida también algunos siglos más tarde como “la ruta tranquila del incienso”. Es posible que lo fuera en esos tiempos, pero la situación actual respira violencia y amontona cadáveres, muertos a causa de la guerra, el terrorismo y la desnutrición. Hay una gran confusión de disparos, bombardeos y atentados en los que el factor religioso tiene un papel primordial, de chiíes contra suníes y al revés, aparte del fanatismo yihadista. Musulmanes contra musulmanes matando y muriendo fervorosamente en nombre de Alá; en las ciudades, en los pueblos y en los campos del país más pobre de Oriente Medio y uno de los más pobres del mundo. Para entender la situación conviene ordenar los acontecimientos y tipificar los fanatismos. Las cosas no son sencillas ya que los disparos que hace unos meses iban en una dirección ahora van en la contraria.



