La difícil lucha antiterrorista en Europa
Los recientes atentados de Bruselas volvieron a mostrar lo díficil que les resulta a los países de la Unión Europea (UE) la lucha antiterrorista conjunta. ¿Pero cómo puede cambiar la situación? "¿Debería James Bond compartir todos sus secretos con todos sus colegas de Rumanía, Suecia o Portugal?", se preguntaba recientemente el diario belga "Le Soir". Resulta difícil imaginar algo así.
En primer lugar, los europeos se espían entre ellos. Y la cooperación no siempre supone ventajas, ni en todas las áreas. "Los países miembros de la UE no verán en su interés -al menos en algunos casos- participar en una cooperación de los servicios secretos", escribió en un reciente análisis el politólogo Björn Fägersten, que investiga sobre integración europea y política de seguridad.
La política descubrió hace tiempo la falta de confianza entre los cuerpos de seguridad de los países de la UE. "A veces hay una falta de voluntad política, una falta de cooridinación y, lo más importante, a veces una falta de confianza", resumió el comisario europeo de Interior, Dimitris Avramopoulos.
"Es un escándalo que un Estado sepa que alguien es un sospechoso de terrorismo pero el país vecino, en el que el sospecho comete sus excesos, permanezca a oscuras", advirtió indignado el vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, en declaraciones al diario "Bild".
El eurodiputado de Los Verdes Jan Philipp Albrecht comparte en principio esas críticas. "En la actualidad cada uno está metido en su propio barrizal", constató. Pero el político germano-francés cree que sería posible mejorar si los servicios de policía nacionales cooperasen mejor.
Para Albrecht no es tan determinante una exigente cooperación de los servicios secretos nacionales, ya que según los Tratados de la UE la cuestión de la seguridad nacional es claramente "una responsabilidad única" de los Estados. "No es tan importante que los servicios secretos intercambien información directamente entre ellos, mientras que la policía y los países puedan recurrir a las informaciones relevantes", afirma. Y las informaciones más importantes para la lucha antiterrorista se consiguen en terreno propio, no en países de fuera de la UE.
La Oficina Europea de Policía (Europol), con sede en La Haya, podría ofrecer las estructuras necesarias para ello. En el nuevo centro antiterrorista de Europol, unas 40 personas trabajan para intentar coordinar mejor el trabajo de las autoridades nacionales. Según Albrecht, Europol debería ser mucho más accesible para los investigadores nacionales que quieran transmitir informaciones.
Europol también apoya a los equipos de investigación transnacionales como los establecidos en Bélgica y Francia tras los atentados de noviembre en París. Los políticos han alabado este tipo de colaboración y se ha constatado que había estrechos vínculos entre las células terroristas de París y Bruselas.
Pero para Albrecht es fundamental que se invierta en los servicios de seguridad. Demasiado a menudo faltan recursos para evaluar informaciones y quizás transmitirlas, y cuándo se emplea tiempo en ello, falta en otro lugar.
El eurodiputado teme que las autoridades se centren demasiado en programas informáticos que pueden revisar datos buscando determinadas características pero no establecer conexiones complejas como las que es capaz de reconocer un investigador con experiencia. "Los ánalisis realizados por investigadores son en la mayor parte de los casos más concretos y llevan al éxito mucho más a menudo", afirma convencido.
Francia, Alemania y otros países de la UE exigen actualmente avances inmediatos en el intercambio europeo de datos de pasajeros de vuelos. La directiva europea al respecto "debe aprobarse en abril de 2016 e implementarse urgentemente", subrayaron durante una reunión extraordinaria dos días después de los atentados de Bruselas. Actualmente ya hay acuerdos similares con Estados Unidos y Australia, pero no entre los países de la UE.
La normativa prevé que en el futuro los datos de los viajeros como nombre, número de tarjeta de crédito o preferencias alimentarias se almacenen de forma sistemática. En realidad la cuestión ya está acordada desde hace tiempo por los negociadores de los países y el Parlamento Europeo. Pero la Eurocámara exige que primero se adopte formalmente la reforma de protección de datos de la UE, en principio también pactada ya entre las naciones.
Para Albrecht esta no es una solución inmediata. Cuando la normativa entre en vigor, los países tendrán dos años para implementarla. Y cuando eso se haga, la información seguirá estando en poder de las autoridades nacionales, que sólo la entregarán en determinados casos.
El intercambio de información a través de Europol o de la autoridad europea de Justicia Eurojust "mejoró considerablemente", resumió recientemente el coordinador antiterrorista de la UE, Gilles de Kerchove. "Pero aun así el intercambio de información todavía no refleja la amenaza", advirtió.



