Gana la versión Lula de Humala
Tras una durísima campaña, el nacionalista Ollanta Humala ha resultado elegido presidente de Perú.
Lla campaña ha sido durísima y con acusaciones devastadoras entres los contendientes. A la vista de los candidatos que había dejado la primera vuelta, Vargas Llosa llegó a decir que elegir entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala era como hacerlo entre el cáncer y el sida, aunque terminó apostando apasionadamente por Humala. La diferencia radical entre los contendientes, en combinación con la incertidumbre de los sondeos, aumentó el interés por los resultados. Dominaba un doble temor al futuro, el regreso a la orgía de los corruptos de la época Fujimori con Keiko o el temor a la implantación del populismo chavista con Humala. Perú lleva años de un crecimiento sostenido y tanto el capital como el mundo de los negocios temían que la elección de Humala supusiera un frenazo a esa dinámica. En las elecciones de hace cinco años perdió contra Alan García por su excesiva identificación con el modelo Chávez, a pesar de que la imagen de Chávez estaba bastante menos deteriorada que ahora, debido a que la economía de Venezuela ha empeorado visiblemente y sus tics de autoritarismo son cada día más evidentes. Resultan también de una estridencia esperpéntica sus coqueteos con el sanguinario Gadafi y el represor iraní, Ahmadinejad. Humala apostó claramente por el modelo Lula en esta campaña, defendiendo sin fisuras ni peros el sistema democrático, la propiedad privada y las libertades civiles. Ha tenido como asesor al que lo fue de Lula, Luis Fabre.
La suerte está echada.
Entre sus prioridades, según ha declarado tras la victoria, estará la de articular un Gobierno de concertación nacional en el que quepan todos los peruanos, promover las inversiones en una economía abierta de mercado y consolidar el mercado interno. Y, por supuesto, ha insistido en su propósito de eliminar las enormes bolsas de pobreza así como de llevar la educación a todos los puntos del país, especialmente a las olvidadas zonas rurales. Ha puesto también un énfasis especial al decir que no dará cuartel a los terroristas, una puntualización muy necesaria el día en que residuales pistoleros de Sendero Luminoso mataron a cinco militares en Cuzco cuando se dirigían a vigilar un colegio electoral. La suerte en Perú está echada. ¡Ojalá la tenga!


